Economía

There are few financial services in rural areas
Hay pocos servicios financieros en zonas rurales
19 de Mayo de 2014


Cifras del Banco de la República revelan que el principal esfuerzo de las entidades financieras se ha centrado en Bogotá y algunos departamentos de la región central, en contraste con Amazonia que presenta un rezago importante.


Foto: Cortesía 

De izquierda a derecha, María Mercedes Gómez Restrepo, presidente de Bancamía; Álvaro Navas Patrón, presidente del Banco Agrario; Juliana Álvarez Gallego, directora Banca de las Oportunidades; Elsa Patricia Manrique, vicepresidente de Estrategia y Desarrollo Banco Caja Social.

Redacción Economía 


"Actualmente cerca de 2.800.000 microempresarios son atendidos por instituciones especializadas en microfinanzas; sin embargo, algunas regiones o ciudades colombianas están saturadas con el otorgamiento de microcréditos que ocasionan problemas de cartera vencida y sobreendeudamiento”, así lo reveló la presidente Ejecutiva de Asomicrofinanzas, María Clara Hoyos durante el quinto Congreso organizado por el gremio, que culminó con el tema de las estrategias que necesita Colombia para una inclusión financiera de las zonas rurales.


“Por eso es importante que tanto la población urbana como la rural tenga  una educación financiera; de manera que los microempresarios no tomen todos los créditos que les ofrecen sino que solamente asuman créditos que están en condiciones de pagar y no acudan a los prestamistas informales que lo único que hacen es que su negocio esté en riesgo de desaparecer”.


Cifras suministradas por la Banca de Oportunidades, evidencian una baja profundización financiera en las zonas rurales y agropecuarias. Analizando  el crecimiento en monto y el número de los desembolsos de microcrédito realizados en 2013, los municipios urbanos presentaron 1.937.058  desembolsos por $5,9 billones de pesos, cifra que corresponde al 80 % del total de desembolsos. 


Por su parte, los municipios rurales  tan solo  presentaron desembolsos por $2 billones, representados en 497.206 operaciones de crédito.


Datos del Banco Mundial en 2014, revelan que las poblaciones de ingreso bajo son las que más se benefician de innovaciones tecnológicas como los pagos a través de teléfonos celulares, la banca móvil, y la identificación de los prestatarios. 


Allí, las  innovaciones tecnológicas contribuyen a  la disminución de costos de  los servicios financieros y facilitan el acceso a la población vulnerable  y los habitantes de zonas rurales, especialmente los que viven en regiones aisladas y menos pobladas.


Al respecto, David Marcell Salamanca, director de Regulación Financiera del Ministerio de Hacienda, considera que, aunque ha habido logros importantes en cuanto a cobertura geográfica y hoy prácticamente son muy pocos los municipios que carecen de servicios financieros, gracias a los corresponsales bancarios, es necesario seguir promoviendo en las zonas rurales y en los microempresarios el uso de los créditos.


“Actualmente el 70 % de la población goza de un servicio financiero, principalmente cuenta de ahorros, pero solo el 30 % de estos tienen activa la cuenta; el resto la utiliza solo para recibir subsidios. De ahí la importancia de una educación para la inclusión financiera”. 


El informe de inclusión financiera presentado por el Banco de la República en marzo de 2014,  señala que el principal esfuerzo de las entidades financieras se ha centrado en Bogotá y algunos departamentos de la región central, mientras que otras regiones han mostrado un rezago importante, como ocurre en  la Amazonia.


El ritmo de expansión de la inclusión financiera también muestra diferencias importantes entre las regiones, siendo las zonas Pacífica y Caribe las que presentan el menor crecimiento.


Los bajos niveles de penetración de algunos productos financieros, como los créditos de vivienda y de consumo distintos a tarjetas de crédito, llaman la atención acerca de la necesidad de avanzar en el diseño de productos más cercanos a las necesidades de los clientes.


En cuanto a los canales de transacciones, se muestra  un avance importante, en especial a partir de la creación de mecanismos de ahorro y transaccionales simplificadas (como los depósitos electrónicos). Sin embargo, la participación en el total de transacciones continúa siendo marginal, por lo que es necesario identificar las barreras que tienen los usuarios para utilizar estas plataformas de bajo costo.



Opinan los microfinancieros

Para Álvaro Navas Patrón, presidente del  Banco Agrario, el microcrédito en la zona rural es limitada porque es costosa, tiene una baja rentabilidad frente a los costos de operación, hay una dispersión geográfica, la existencia de garantías para los campesinos es mínima,  algunas regiones enfrentan problemas de orden público, otras el cambio climático y la migración es frecuente hacia las zonas urbanas. 


Según Navas Patrón, “el reto está en promover la agricultura familiar ya que se desarrolla en poca escala, impulsar la asociatividad para que haya una competitividad, promover la cultura del ahorro,  pensar las microfinanzas desde una lógica no financiera y entender que hay mucha diferencia entre un subsidio y el hecho de que las personas se vuelvan autosostenibles”.


María Mercedes Gómez Restrepo, presidente de Bancamía, advirtió que son muchas las oportunidades que tienen las microfinanzas para la inclusión financiera de los damnificados  de la paz, los desmovilizados, víctimas, campesinos y desplazados. Entre ellas: incidir en la cadena de reformas de financiación rural, potencializar el uso del capital semilla entregado por la Agencia Colombiana para la Reintegración y dotar de oportunidades al capital humano nacional; interpretado en su concepto más amplio de innovación, conocimiento y educación. 


“En las zonas de violencia está todo por hacer, hay que apoyar la unión de los pequeños productores, a través de alianzas asociativas con empresas mixtas de la comunidad; la educación financiera es definitiva para incorporarlos desde el comienzo y generar seguros para que protejan las cosechas. De cada diez que salen de la pobreza, 77 han salido debido al desarrollo de negocios productivos. 


Al cierre del quinto Congreso Nacional de Asomicrofinanzas, Carlos Gustavo Cano, codirector del Banco de la República, señaló que “la inclusión financiera en nuestro país es limitada porque la política monetaria le está llegando a muy pocos, es decir, a la tercera parte de la población. Por eso, propone trabajar más del lado de la demanda que de la oferta porque el Estado es ofertista y tiene muy buenas líneas de crédito, en los productos; pero el problema es la incapacidad de capturar al Estado por parte de los más pobres. 


Para concluir, Cano añadió que “estas organizaciones vienen trabajando muy bien pero con muy pocos instrumentos. Necesitamos que la Superintendencia Financiera le haga un reconocimiento a las organizaciones microfinancieras y que Finagro, que es un banco de segundo piso para el sector rural, se baje por lo menos para el mezzanine y puedan dar acceso a esos recursos de las organizaciones que trabajan de la mano de los pequeños”.