Editorial


El crecimiento de la industria
16 de Mayo de 2014


Es posible confirmar, entonces, el asomo de un cambio importante en la situación de la industria colombiana frente a su postración de hace un año e incluso al poco optimismo con que había cerrado el 2013.

Las estadísticas pueden prestarse para muchos manejos, pero cuando datos coincidentes son resultado de estudios diferentes, realizados por fuentes distintas y con métodos variados, es imposible su manipulación.Dada la premisa, es posible confirmar, entonces, el asomo de un cambio importante en la situación de la industria colombiana frente a su postración de hace un año e incluso al poco optimismo con que había cerrado el 2013.


Con pocas horas de diferencia, la Andi y el Dane publicaron los resultados de la Encuesta de Opinión Conjunta y la Muestra Mensual Manufacturera, que presentan datos recogidos hasta el 31 de marzo sobre el comportamiento de la industria. Antes, Fedesarrollo había hecho lo propio con la encuesta de Opinión Empresarial. Según estos análisis, en el primer trimestre de 2014, el crecimiento industrial bordeó el 4 % (3,8 % para los empresarios, y 4,4 % para el Gobierno). La medición de Fedesarrollo sobre expectativas de producción para el semestre siguiente, alcanzó en marzo el 29,7 % de la opinión favorable. El balance, pues, del síntoma más indicativo de crecimiento industrial muestra un cambio de tendencia frente a las realidades de estancamiento que se evidenciaron entre noviembre de 2012 y diciembre de 2013. Los estudios también coinciden en registrar el crecimiento de las ventas. La encuesta de la Andi destaca un crecimiento de 5 % en las ventas totales, mientras el Dane destaca el crecimiento de 4,2 % en las ventas generales durante el período.


El crecimiento industrial también está avalado por el aumento del empleo en el sector, dato que los estudios privados resaltan con más optimismo que el del Dane. Fedesarrollo señala que el empleo industrial en el trimestre ha crecido en 4,4 %, mientras la Andi revela la creación de 36.000 nuevos puestos industriales. En contraste con las cifras del sector privado, la Encuesta Manufacturera Mensual señala una caída de 1,1 % en los empleos industriales, excluyendo los de trilla de café.


Además de registrar el comportamiento del trimestre pasado, la Andi y Fedesarrollo recogen las expectativas de los empresarios del sector, que en esta oportunidad también son indicativas del optimismo que empieza a surgir. Según el análisis de la Andi, el 52,8 % de los industriales planea realizar algún proyecto de inversión para mejorar su capacidad productiva durante el presente año, lo que indica el crecimiento en más de diez puntos frente al 41,9 % de los que tenían tales planes hace un año. El análisis de Fedesarrollo, por su parte, recoge expectativas favorables por el aumento de producción cercanas al 29 % de los entrevistados en sus encuestas de opinión, confirmando así la existencia de confianza y optimismo en el sector.


Estos resultados se afianzarán en virtud de la experiencia que empiezan a ganar empresarios manufactureros como exportadores que están aprovechando los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica y que se recuperan de los problemas generados por el cierre de la economía venezolana. La generalidad de los datos ofrecidos por el Dane no favorece análisis precisos sobre los resultados de la industria exportadora, situación que contrasta con análisis como los presentados por la Cámara de Comercio de Medellín, que es optimista por el crecimiento de las exportaciones regionales a Estados Unidos y, sobre todo, por el surgimiento de 150 nuevas empresas exportadoras que están incursionando en sectores tradicionales, como alimentos o vestuario, y en nuevas líneas de negocios, entre ellos la floreciente de químicos industriales. Aunque estos sectores no sustituyen la cantidad de divisas que producen los hidrocarburos y la minería de oro, con precios en caída, sí garantizan empleos de calidad en el mediano plazo.


Bastó con que se divulgara el buen comportamiento industrial para que voces aisladas propusieran medidas que se convierten en seria amenaza para consolidar el proceso incipiente de recuperación de la estabilidad en ventas y de reinicio de inversiones en modernización y ampliación de las plantas, como las que se anuncian. Algunos sectores empiezan a presionar, por ejemplo, con aumentar tasas de interés, desconociendo que el solo incremento de 0,25 % ya empieza a tener efectos negativos sobre el valor del peso, que amenaza alejarse del esperado por el Gobierno, impactando las ganancias de los exportadores, en su mayoría industriales, y la financiación de un sector que todavía tiene pendiente su salto al futuro.