Editorial

En el Día de Madres
11 de Mayo de 2014


Desde el año 1914, cuando fue institucionalizado en Estados Unidos, los países occidentales celebran el Día de la Madre.

Desde el año 1914, cuando fue institucionalizado en Estados Unidos, los países occidentales celebran el Día de la Madre. En homenaje a las madres felices, a las madres víctimas, a las madres creadoras, Medellín, como antes lo hizo Antioquia, ha instituido Mayo por la Vida. Este es un homenaje al que EL MUNDO se une porque rodea y celebra a quienes tienen el privilegio de gestar nuevas vidas y para acompañarlas en su esfuerzo de apoyo al crecimiento de las personas y su cultura. Por ser esencia y esperanza, en la maternidad y las posibilidades de su plenitud deberían confluir la individualidad realizada y la sociedad eficiente en el respeto a sus derechos, ¿lo hacen?


El 19 de noviembre de 2008, los cinco objetivos y las 25 metas de la “Alianza de Antioquia por la Equidad” se convirtieron en la Ordenanza Departamental 25 de ese año. Cuatro metas para el año 2015 deben realizar el objetivo de “promover una paternidad y maternidad responsables”, según el cual los padres conocen sus responsabilidades al concebir una nueva vida, se ha erradicado la maternidad antes de los 14 años y reducido a 15 % en la adolescencia. No obstante los esfuerzos, las metas están lejanas. Las cifras más recientes son de 2012: 1.065 niñas antioqueñas entre 10 y 14 años fueron atendidas por embarazo, mientras en Medellín fueron 300. En el departamento, fueron atendidas 20.655 gestantes entre 15 y 19 años, mientras en Medellín fueron atendidas 6.729. Se calcula que en Colombia uno de cada dos embarazos es no deseado. Los escasos avances en la meta de aplazar la edad de gestación y garantizar que los embarazos sean buscados deben interrogar a la escuela, las familias y los gestores culturales, sobre su falta de eficiencia para acompañar a las niñas en la consolidación de proyectos de vida que incluyan su preparación para la maternidad responsable y en familia pero también su realización en otros campos de vida.


Para cumplir con su responsabilidad de dar y cuidar la vida humana en medio de familias sanas y felices, las madres son sujetos de derechos que merecen reconocimiento del Estado y la sociedad, para que sobre ellas dejen de pesar muchos de los dolores acumulados en la violencia y gran parte de las cargas con la que pesan la desigualdad social y la inequidad de género.


Un estudio de la “Iniciativa Mujeres por la Paz” encabezado por la doctora Rocío Pineda, exsecretaria de Género de Antioquia, revela que el 87 % de los sobrevivientes de homicidios en el conflicto armado son mujeres (madres, esposas, hijas) y que el 52 % de las víctimas de desplazamiento forzado son mujeres, en su mayoría madres o viudas. Por sus grandes sacrificios, y por el amor afectado, estas mujeres merecen que el Estado garantice sus derechos a conocer la verdad, a recibir justicia y a la no repetición de hechos en su contra. Cuando las madres reclaman justicia como víctimas no buscan venganza; su amor les impide olvidar lo que una sociedad indiferente sí hace y por ello sus voces deben ser escuchadas y acatadas. Ignorarlas e ignorar lo pasado conduce inexorablemente a la no reparación y a la repetición.


La sociedad garantiza los derechos de las madres, y al hacerlo, lo hace con los derechos de la familia, mediante garantías a las madres trabajadoras para acceder al empleo y a garantías de cuidado de sus hijos menores. Colombia dio ejemplo con la creación del programa de Madres Comunitarias, que en sus inicios respondió a necesidades apremiantes de seguridad alimentaria y cuidado a niños desprotegidos mientras sus madres trabajaban. Ese programa se ha venido consolidando con la mejor formación de las cuidadoras y, en esfuerzo reciente de gran importancia, mediante la formalización laboral de 60.000 madres, que hoy reciben su salario mínimo y prestaciones que garantizan cobertura en salud y pensión. Avanzadas las disposiciones del Estado para las garantías a las madres, corresponde a organizaciones sociales, como el sindicalismo, buscar nuevas opciones como las guarderías o los horarios especiales, que amplíen los derechos de las madres y el bienestar de las familias.


Entre nosotros, sobre el día de las madres pesa el estigma de la violencia por convivencia irregular en la familia o en el vecindario. Según cifras de la Secretaría de Seguridad de Medellín, en 2013 hubo en la ciudad 328 riñas durante el Día de la Madre, mientras el promedio diario fueron 154. Las disputas que se acrecientan en el consumo de licor contradicen la esencia y el sueño de hacer de esta fecha una celebración a las madres; su vida, su dignidad y sus esperanzas.