Columnistas

Sentido de la Pascua, aquí y ahora
9 de Mayo de 2014


La Pascua Cristiana conmemora el hecho de Jesús, quien superó la muerte con el poder de Dios. No celebramos la reanimación de su cadáver, sino la evidencia de su transformación que, resucitado, va hacia Dios.

Miembro del Centro de Fe y Culturas


La Pascua Cristiana conmemora el hecho de Jesús, quien superó la muerte con el poder de Dios. No celebramos la reanimación de su cadáver, sino la evidencia de su transformación que, resucitado, va hacia Dios. La experiencia vivida por los primeros discípulos de Jesús, que se sintieron transformados por el resucitado y dieron su testimonio diáfano, es lo que se llama en el cristianismo, el Evangelio. La experiencia concreta de la acción de Jesús que los transformó en mejores seres humanos. Por eso el cristianismo con su Evangelio es más que una religión, es una concepción del hombre y su posibilidad de llegar a ser agente transformador para el otro. Jesús nos enseñó que al hombre lo cambia Dios presente en todos los seres humanos y no lo hace solo, sino a través de los otros. Es una obra siempre mediada por el hombre, porque nos transformamosen la relación Dios y hombre. Por eso si los hombres no nos comprometemos, Dios no nos puede cambiar.


La Pascua es el mejor momento para que los colombianos aprendamos a perdonar. Perdonar es ser agentes de la transformación del otro; perdonar es no vengarme, sino ayudar a cambiar esa persona y a tratar de que sea más humano. Si creemos que hemos venido a este mundo a conseguir cosas, no hemos comprendido qué es ser humano. Actuar con y para los otros es lo único que cuenta, lo único que le da sentido a la vida.


Dios y Jesucristo están implícitos en todos nosotros, inclusive en los guerrilleros y paramilitares y en los que cometen crímenes atroces. Esa realidad de Dios vivo en las personas, necesariamente martilla nuestras conciencias. Todo el que hace mal al otro, tiene conciencia y conoce las consecuencias de lo que hace. Lo digo porque me he encontrado muchas veces con sicarios y guerrilleros y he constatado que se sienten afectados por sus víctimas, se sienten interrogados; es decir son conscientesque hicieron una cosa horrible. Muchos de nosotros tenemos la imagen de un Dios que ante los pecados de los hombres, reacciona en su contra. Pero nos estamos olvidando de que el amor no es compatible con el no perdón. Dios nos ama y nos ha perdonado siempre, porque lo que busca son las personas, busca cómo cambiarlas, cosa que a nosotros nos falta. Aplicamos una justicia que no solamente es represiva, sino vengativa. Dios hace lo contrario porque no le interesa el pecado sino el otro es el que le interesa y cómo transformarlo (resucitarlo) en un auténtico ser humano. La finalidad del cristianismo son los pecadores a los que hay que cambiar, porque ellos son los que necesitan una transformación interior.


En el Centro de Fe y Culturas creemos que el mensaje de la Pascua para Colombia va en dos direcciones: una, que Dios está presente en la esfera de las conciencias de los actores armados por medio de Jesús; y dos, la Pascua fortalece a las víctimas y le da sentido al perdón. Son las víctimas mismas, las que salvan a los victimarios; ése es el caso de Jesús. Los primeros favorecidos por Él fueron los que lo asesinaron.


¿Cuál es entonces la justicia que brota de la Pascua? No es la justicia que nosotros fabricamos, que de por sí es inhumana, porque atropella al otro y no le deja posibilidades. La justicia que nace de la Pascua exige concientizarnos de lo que somos como seres humanos, para dónde vamos y qué es lo que tenemos que hacer. Conciencia quenace desde el fondo de nuestro ser, no de forma espontánea, sino haciendo nuestro propio recorrido, no olvidando a Jesús y buscándolo no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida, en los otros, allí donde Él vive, resucitado en la Pascua.