Columnistas

Treinta años sin Rodrigo Lara Bonilla
Autor: Juan Manuel Galán
6 de Mayo de 2014


Se cumplen este año treinta años del magnicidio del exministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, político y abogado nacido en el Huila...

Se cumplen este año treinta años del magnicidio del exministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, político y abogado nacido en el Huila, quien como mártir de nuestro país, debió afrontar las violentas consecuencias de hacerle frente y luchar en forma solitaria y desigual contra el narcotráfico y la corrupción. Ni siquiera su sacrificio logró sacudir a un Estado tartamudo, timorato y en buena parte cómplice de las mafias.


Lara Bonilla, es otro claro símbolo inmolado de la Colombia que busca librarse del estigma del narcotráfico, sin embargo, es sorprendente ver como su obra, su vida y su asesinato se van quedando en el olvido y su muerte en la impunidad. El olvido al que condenamos a nuestros héroes no sólo es una forma de revictimizarlos sino de negarle a las nuevas generaciones la inspiración en su ejemplo para liderar un nuevo país.


Treinta años después, las investigaciones no han tenido avances significativos y la justicia ha guardado pasivo silencio;  la mafia del narcotráfico sigue cobrando vidas de personas que como Lara Bonilla intentaron frenar sus acciones y su capacidad para intimidar y corromper a todos los sectores sociales; el narcotráfico lejos de debilitarse, se ha fortalecido y democratizado.


El país se muestra cansado de tener que soportar que se derrame la sangre de los mejores hombres y mujeres que buscan justicia y luchan por la paz en Colombia. ¿Hasta cuándo tendremos que ver el paisaje triste de la guerra nacida de las entrañas del narcotráfico? ¿Hasta cuándo tendremos que conformarnos con tan solo la “idea” de vivir en paz? ¿Hasta cuándo dejaremos que sea la impunidad la regla general que gobierna nuestra justicia?


Este es mi sentido homenaje para un gran héroe nacional, para el amigo y compañero de lucha de mi padre, para Nancy, Rodrigo, Jorge y Pablo su familia quienes finalmente pagaron el más alto precio por la pérdida de su padre. Recordemos siempre a Rodrigo, releamos sus documentos, pero ante todo sembremos su ejemplo en las nuevas generaciones de colombianos. Me uno al clamor de su hijo Rodrigo Lara Restrepo, para que la justicia actúe y personajes siniestros como los hermanos Ochoa Vásquez y otros responsables de su crimen respondan ante los jueces.