Mundo deportivo

The idol still lives
El ídolo aún vive
1 de Mayo de 2014


Un busto dedicado a Ayrton en el circuito de Ímola, donde los neumáticos de los Fórmula Uno dejaron de rodar hace años, fue desvelado ayer en homenaje al gran piloto brasileño.


EFE


Su recuerdo sigue intacto. Han pasado 20 años después del trágico accidente en el que se fue su vida, pero aún hoy en Brasil fluye el aprecio por uno de los mayores ídolos del país en toda su historia: el piloto Ayrton Senna, tricampeón mundial de Fórmula Uno.


Una exposición sobre su vida inaugurada en Sao Paulo, un avión de una aerolínea pintado con los símbolos que identificaron al piloto y el lanzamiento de productos alusivos al ídolo figuran entre los homenajes con que los brasileños recordarán a un mito que nunca será olvidado.


Esa idolatría obedece no solo a los éxitos de Senna en las pistas sino también a su mentalidad vencedora. Nacido en Sao Paulo en 1960, el piloto nunca escondió su ambición: “El segundo es el primero de los perdedores, esa historia de que lo importante es competir no pasa de demagogia”, afirmaba.


Siempre lo daba todo sobre el asfalto, ya que, según él mismo, “si en carrera lo tienes todo bajo control, es que no vas al límite”.


El tres veces campeón mundial se marchó para siempre en el punto álgido de su carrera, después de perder el control de su monoplaza Williams-Renault en el circuito de Ímola (Italia), cuando circulaba por la temida curva Tamburello.


El día de su muerte la conmoción en Brasil fue total. El Gobierno declaró tres días de luto y su ataúd recorrió las paralizadas calles de Sao Paulo, la mayor ciudad del país, sobre el techo de un coche de bomberos y ante multitudes que fueron a despedirlo.


Había muerto un campeón e, inmediatamente, había nacido un mito del deporte para los brasileños, probablemente solamente superado por el futbolista Pelé.


Senna siempre se mostró muy preocupado por la seguridad de los pilotos en las competiciones de Fórmula Uno. En el Gran Premio de Bélgica de 1992 detuvo su monoplaza, corriendo el riesgo de ser atropellado, para ayudar a Erik Comas, quien acababa de sufrir un accidente.


“Es muy difícil para mí hablar de Ayrton y no solo porque ya no esté aquí. Era tan diferente, tan completamente diferente a cualquier otro piloto y de cualquier otra persona que haya conocido...”, dijo Alain Prost, el piloto francés con quien libró sus más intensos duelos en las pistas.


Y en las pistas sus estadísticas fueron asombrosas: 162 grandes premios disputados, 65 primeros lugares en la parrilla, 41 victorias, 80 podios y casi 3.000 vueltas a circuitos en Fórmula Uno. Consiguió ser campeón del mundo en 1988, 1990 y 1991.


Por eso, aún hoy, los pilotos brasileños cargan con el fantasma de Senna en las pistas, cuando son comparados con él en los momentos en que las cosas no salen tan bien como les gustaría, lo que de alguna manera también ayuda a perpetuar su admiración y su recuerdo. 


“Cuando iba a la escuela, en mi carpeta no había una foto de una mujer, porque era muy joven, sino que estaba Ayrton. En mi habitación tenía un gran póster de Senna y en mi primer karting llevaba los colores del McLaren de Senna”, contó ayer Fernando Alonso, piloto de Ferrari que prepara su actuación en el GP de España.