Antioquia

In the Eastern region, the cooperative system fosters new options for the future
En Oriente, cooperativismo propicia nuevas opciones de futuro
30 de Abril de 2014


En varios municipios de esta rica región antioqueña, golpeada durante décadas por la violencia de diversos grupos armados, los sueños cumplidos de sus comunidades mediante el trabajo asociativo y solidario se convierten en ejemplos dignos de replicar.


Foto: Cortesía 

La educación, las capacitaciones, el apoyo económico, lo cultural y lo político no se pueden separar al pensar en el desarrollo de un territorio, y más aún encaminado por el sector solidario y social. Aspecto del Encuentro de Economía Solidaria organizado por Fusoan en la sede de Caperucita Asociación de Padres.

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Una época de mucho terror, desplazamiento, el pueblo quedó muy solo, con tan solo decir que de 19.500 habitantes quedamos apenas 4.000 personas”, cuenta Gloria Elsy Quintero Giraldo, perteneciente a la organización de víctimas Asovida, de Granada.


Habitantes de este municipio se comenzaron a reunir antes del 2007 para hacer actos de resistencia en contra del conflicto armado, instalaron el Salón del Nunca Más, con el objetivo de recoger la memoria del pueblo y dignificar a los seres queridos, “porque lastimosamente se mata a alguien o se mataba y siempre justificábamos al victimario. El salón es un trabajo donde estamos recuperando todo eso, no que éste era eso o aquello, sino que todos eran seres humanos”, comenta Gloria a las personas que hablan con ella, mientras hojean algunas bitácoras que los familiares y amigos hacen a las víctimas en el Salón.


Así como Asovida, en el oriente antioqueño varias comunidades se organizan para retornar a sus tierras, realizar sus proyectos productivos o para mejorar su calidad de vida y generar ingresos. Y es aquí donde estas asociaciones vienen siendo apoyadas por cooperativas que han sido solidarias por la paz y el desarrollo de un territorio marcado por el conflicto armado.


La economía solidaria, de la mano del cooperativismo, ha desempeñado un importante papel en el oriente antioqueño, con el objetivo de ser gestores de proyectos financieros, de ahorro y crédito, pero sobre todo promoviendo el emprendimiento de las comunidades y el retorno de sus habitantes. Es por esto, que siete cooperativas se articulan en la Fundación Solidaria Oriente Antioqueño (Fusoan) para demostrar que la asociatividad apoya y fortalece el desarrollo de territorios.


En el altiplano de la región, los campesinos y ciudadanos también luchan día tras día para sostener a sus familias. Para Rocío Bedoya Molina, representante del grupo de mujeres Palmas Unidas de La Ceja, el apoyo de organizaciones asentadas en la región ha sido primordial por el “desarrollo de proyectos con comunidades organizadas, entre ellas el grupo de mujeres”. Además, para Rocío son importantes las capacitaciones administrativas y el apoyo que han recibido en el marco de un convenio realizado entre la Corporación de Estudios, Educación e Investigación Ambiental y Fusoan.


Tanto Gloria como Rocío han evidenciado cambios que les han permitido el fortalecimiento organizacional, recursos económicos y la reconstrucción de memoria; que apoyados por diferentes entidades de economía solidaria han podido complementar junto con capacitaciones y educación.


Apadrinamientos


La metodología de la organización Caperucita Asociación de Padres, operadores de la estrategia de cero a siempre, con sede en La Ceja, se enfoca en acompañar los niños desde las primeras edades, y ofrecer un espacio de desarrollo integral para la primera infancia, no solo con intervención psicológica y nutricional, sino promoviendo el desarrollo de las familias.


El comunicador de Caperucita, John Fredy Yepes Cuervo, puntualiza que este proyecto está enfocado en la protección de los niños de 0 a 5 años, y que le apuesta al sano desarrollo físico y psicológico del menor, al igual que al acompañamiento de los padres de familia; siempre con el objetivo de proporcionar condiciones favorables de crecimiento y fortalecer las capacidades para la posterior inmersión social.


Además expresa John Fredy, que son “intervenidos por el Icbf. Licitamos a la presidencia porque queríamos ser operadores de la estrategia de cero a siempre, inicialmente sólo pudimos operar con dos municipios, pero ya después por todos los procesos exitosos que hemos tenido, nos dijeron que querían que lideráramos el programa en 11 municipios y hasta la fecha ya estamos en 17”. 


“Yo llegué –a la organización- por la misma necesidad de promocionar los servicios de Caperucita, proyectarlos para que muchas organizaciones del sector público y privado nos sigan apoyando en esta gestión y trabajo solidario”, son las palabras con las que el comunicador termina, sonriente, de contar su historia que se ha centrado en apoyar niños. Esta asociación participa y se apoya en los procesos del cooperativismo de la región, permitiéndose estar en espacios en los que pueden realizar alianzas y crear estrategias.


Embalses y bosques


No hay que ir muy lejos para seguir enlazando estas historias, las zonas embalses y bosques de esta región, rica en recursos naturales, hídricos y sociales, también tienen grandes historias para demostrar que el trabajo asociativo desarrolla pueblos y saca sonrisas. Como muy bien cita en sus conferencias el investigador de economía solidaria, Gonzalo Pérez Valencia, el desarrollo es “salir adelante”.


En San Carlos, pueblo hidroenergético de Colombia, la Asociación de Mujeres por el Porvenir, Amuposac, comenzó en el 2000 con la realización de cursos de marroquinería, fommy, confección, entre otros, como una estrategia que genera empleos y productividad. Estas mujeres, cabezas de familia, fueron desplazadas por la violencia, y estuvieron apoyadas por la alcaldía y las cooperativas, con el fin de incentivarlas a especializarse en alguno de los temas y generar sus propios ingresos.


Mónica Cristina Mendoza, llegó por medio de una cuñada, a la asociación Amuposac, hace más o menos un año, comenzó “un curso de marroquinería que se estaba haciendo. En este momento ya se venden los productos en el pueblo y se hacen exposiciones para que se incrementen las ventas”, y aunque afirma que aún no tienen muchos clientes siguen consiguiendo espacios para promocionarse cada día.


En San Luis, el cooperativismo lideró un proyecto de intervención urbanística, donde la comunidad en general fue participe activa con el fin de pintar la fachada de alrededor de 80 casas de la calle Colombia. En el marco de la actividad se realizaron talleres de pintura, jornadas de limpieza e integración, lo que permite ver que desde la economía solidaria se fortalece la convivencia social y el buen vivir. 


Educación con empleo


En este mundo de cooperativismo se encuentra el municipio de Abejorral, con un ejemplo de participación en la educación de la comunidad. En el 2013 este sector prestó servicio de orientación profesional a cerca de 150 bachilleres, de los cuales seis fueron estimulados en las pruebas Icfes.


De esta misma manera, estudiantes universitarios son apoyados con bonos educativos que les permiten sostener sus estudios y el viaje a los municipios donde están las universidades. Así mismo el cooperativismo busca el desarrollo de los abejorraleños a través de capacitaciones en recursos humanos para el desarrollo de las empresas, algunas de ellas integradas por madres cabezas de familia, como es el caso de Rica Huerta.


El cooperativismo y la inversión social:


Para el sector solidario es necesaria y primordial la inversión en proyectos que permitan el desarrollo de las comunidades, desde la educación, cultura, deporte, vivienda y demás proyectos que beneficien sus vidas cotidianas.


Con este objetivo las cooperativas que nacieron y siguieron los habitantes de Granada decidieron apostar por la educación, el transporte, los restaurantes escolares, la recreación y otros proyectos. Invirtieron socialmente en el 2013 más de 2.800 millones de pesos, para beneficiar a los granadinos con sus programas sociales.


El municipio de Cocorná, y los cocorneños que se encuentran en otras tierras, recibieron durante el 2013 alrededor de 79 millones de pesos para educación, además de otras cuantías invertidas en formación humana, arte, cultura, deporte, solidaridad y educación formal.


En Guatapé, la entrega de dotaciones de uniformes educativos es un proyecto bandera que con una inversión de más de 92 millones de pesos se han beneficiado a 586 alumnos de sectores rurales y 1244 estudiantes de la zona urbana. Así mismo en Abejorral, se benefician cerca de 5.000 asociados, y en San Luis toda la gestión social ascendió a 453 millones de pesos.


Diferentes municipios del oriente antioqueño que tienen la presencia de este sector, como Rionegro, La Ceja, Guarne, El Santuario, entre otros, también recibieron beneficios en vivienda, educación, cultura, emprendimiento y demás, que con experiencia en el territorio, compartimiento de cultura, vivencias de las comunidades, y otros factores se pueden ir identificando.



Jóvenes y cooperativismo

David Alejandro Gómez, un joven cocorneño participante activo de los programas juveniles y cooperativos de su municipio, visualiza al sector solidario como una economía posicionada “con influencia directa y cabal” en el desarrollo de la región. Este joven hace parte del diplomado que Fusoan adelanta con la Universidad Católica del Oriente, ‘Gestión de Organizaciones del Sector Solidario’, y considera que el mismo “comenzó con el pie derecho debido a la variedad de personas que están adquiriendo conocimientos, desde jóvenes hasta adultos, de líderes a directivos de las entidades de economía solidaria”. Estas asociaciones son conscientes de que se debe educar la comunidad con las bases necesarias para que comiencen a emprender y tengan sus propios proyectos, pero para que además, en un futuro sean los dirigentes y encargados de las cooperativas del territorio. “No sólo se prepara a la comunidad para asimilar y afrontar con seriedad la importancia del sector solidario, sino que esto va más allá, porque se está capacitando a la juventud que son los llamados a suceder las directivas de estas entidades, con el famoso empalme generacional”, cuenta David.