Nacional

Indígenas Uwa no permiten reparación de oleoducto Caño Limón-Coveñas
26 de Abril de 2014


El oleoducto de 770 kilómetros de longitud, propiedad de Ecopetrol, transporta el petróleo producido en los campos de Arauca, en la frontera con Venezuela, hasta el puerto caribeño de Coveñas.


EFE


Los indígenas  de la comunidad uwa mantuvieron la orden de no permitir la reparación de un tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas, dinamitado por la guerrilla hace un mes, al no llegar a un acuerdo en la mesa de negociación con el Gobierno, informaron hoy fuentes del pueblo.


La reunión se celebró el viernes en Cubará, en el departamento de Boyacá y a ella asistieron líderes uwa y una delegación gubernamental formada por los ministros del Interior, Aurelio Iragorri Valencia; Minas y Energía, Amylkar Acosta; el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, y representantes de la Procuraduría y la Contraloría.


"No autorizamos la reparación del tubo oleoducto Caño Limón-Coveñas, roto en hechos ocurridos el pasado 25 de marzo del 2014 en el punto la China de propiedad colectiva del pueblo indígena" señala un comunicado de Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos Uwas (ASOUWA)


El documento añade que la comisión integrada por el Gobierno "no tenía poder de decisión" y que ninguna de las exigencias de la etnia tuvo "una respuesta clara y positiva".


Entre las peticiones de los nativos al Gobierno están las de adoptar medidas urgentes para garantizar la preservación de su cultura, del agua y del ecosistema que, según ellos, han sido afectados por la industria petrolera.


Pese a no autorizar la reparación del oleoducto, los indígenas dicen que mantienen "la voluntad y disposición abierta al diálogo que conlleve a una salida inteligente y pacífica al conflicto".


También hicieron un llamamiento a la Organización Internacional del Trabajo, a la ONU y la Organización de Estados Americanos para que hagan un seguimiento a los compromisos adquiridos e incumplidos por "el Estado colombiano desde el año 2000".


Los uwa, que están repartidos entre los departamentos Norte de Santander, Boyacá, Santander y Arauca, en el oriente del país, se oponen a la reparación del oleoducto, porque dicen que la actividad petrolera atenta contra su pueblo, pues cada vez que hay un atentado terrorista en la zona  y el crudo derramado contamina sus fuentes de agua y la tierra.


El atentado guerrillero que paralizó la actividad del oleoducto le ha dejado grandes pérdidas económicas al Gobierno colombiano y causó el despido de 500 trabajadores de empresas petroleras de la zona.