Gente

Symphonic orchid
Orquídea sinfónica
Autor: Carmen Vásquez
26 de Abril de 2014


Por toda una historia de ella como protagonista, surgió la Sociedad Colombiana de Orquideología, con un grupo de 28 amigos admiradores de esta flor, los mismos que poco a poco abrieron el camino de gloria y honores en el país y a nivel internacional.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Mariano Ospina Hernández, Juan Felipe Posada Moreno, Helena Baraya de Ospina y Olga Lucía Arango. Cuadro de honor de la S.C.O.

Si algo distingue esta bella tierra de montañas antioqueñas es esa orquídea que alguna vez se dio silvestre, planta vigorosa que casi siempre florece en mayo, cultivada con esmero y admiración por las familias, en canastos o sujetándolas a las ramas de los árboles. Es hermosamente sencilla en su color morado intenso que se va desvaneciendo, asomándose en ella dos intensos ojos amarillos.


Su nombre no es porque sí. Su nombre se le debe al reconocido cultivador y colector de plantas William Cattley, quien vivía en Barnet, cerca de Londres. ¿Ya saben a quién nos referimos? A la Cattleya más conocida como San Juan o Carleya. Hermosa orquídea que es una lástima que en la actualidad sea imposible encontrarla nativa en cualquier parte.


Por toda una historia de ella como protagonista, surgió la Sociedad Colombiana de Orquideología, con un grupo de 28 amigos admiradores de esta flor, los mismos que poco a poco abrieron el camino de gloria y honores en el país y a nivel internacional. Comenzando por la Mundial de Orquideología en 1972, evento que hace que se descubra como espacio de exposiciones el Jardín Botánico de Medellín. Y aquí en el Orquideorama  en la noche del martes pasado se celebró la gala de sus Bodas de Oro o 50 años. El espacio donde fue sembrada a borbotones y en donde se vio el esplendor de todas las demás familias de orquídeas.


 


Noche de Misa solemne, con una asistencia calificada de más de 750 invitados que fueron tocados en su sensibilidad con el coro sinfónico y las notas del maestro Mauricio Mejía. Ellos, entre lo lírico y lo folclórico fueron autores de uno de los regalos musicales más sublimes.


Todos los rincones del orquideorama fueron decorados con macetas de orquídeas. Una noche en donde la champaña acompañó la exquisita torta de Bodas de Oro.


Allí estaban resplandecientes, doña Elena Baraya de Ospina quien fue la que consiguió que aquí se realizara la Mundial de Orquídea en el 72, con ella muchos de los primeros y actuales socios, invitados especiales y una organización de lujo sin que faltara detalle de la mano de Javier Ríos y Bayron Pineda.