Columnistas


Gabo y Alberto
Autor: Hernán Cárdenas Lince
26 de Abril de 2014


Naturalmente, estoy volviendo a leer la edición que tengo de “Cien años de Soledad”, ya que tal ejemplar me revive curiosas historias...

...Por allá en el año de 1967 yo acostumbraba ir frecuentemente a la “Librería Aguirre” que estaba situada en la calle Maracaibo con Palacé, en donde tenía el gusto y el privilegio de conversar con Alberto Aguirre y Aura López, personajes que me hicieron enamorar y disfrutar de la literatura.


Un día de esos Alberto me dijo que había aparecido un libro maravilloso escrito por un costeño colombiano que se llamaba Gabriel García Márquez. El libro era editado en la Argentina, pero que a él le gustaría ser el editor en Colombia de las obras de tan maravilloso escritor. Enseguida Alberto puso en mis manos el ejemplar del libro y yo le manifesté que quería tener ese libro pero que en ese momento no tenía ni un centavo en los bolsillos. La respuesta inmediata de Alberto fue que me llevara tranquilamente el libro y que en las próximas semanas le fuera pagando el dinero en cuotas de centavos.


En los días siguientes me leí el libro y quedé fascinado al mismo tiempo que muy agradecido con Alberto Aguirre, quien me abrió las puertas para conocer esas formas maravillosas de la literatura y el arte. Unos años después, Gabriel García Márquez recibió el premio Nobel de Literatura.


El mundo de hoy es bien diferente con las nuevas y poderosas tecnologías en el campo de la comunicación, al mismo tiempo que se olvidan valores estéticos que se remplazan por el interés al dinero y a las fuerzas sociales. Sigo inmensamente agradecido con Alberto Aguirre y Aura López quienes me encaminaron por el mundo de la literatura y el arte.


Hoy, la muerte de García Márquez conmueve al mundo entero, al tiempo que se le da a ese gran escritor un enorme reconocimiento. Bueno sería que todos los colombianos guardemos en nuestros corazones la admiración y orgullo por ese gran escritor.