Columnistas


La lista Sargent
Autor: Sergio Prada
24 de Abril de 2014


Las redes sociales nos tienen inundados de listas.

Las redes sociales nos tienen inundados de listas. De las tantas que he leído, una sobresale entre todas: las 12 lecciones que la economía tiene para los aspirantes a diseñadores de política publica. El autor: Tom Sargent, premio nobel de economía de 2011. El lugar: la ceremonia de grados de 2007 de la Universidad de California en Berkeley. Lectura obligada para cualquier interesado en escribir o reescribir las reglas de juego de nuestra sociedad sin morir en el intento:


Muchas de las cosas que son deseables no son factibles


Tanto los individuos como las comunidades enfrentan decisiones en las que para ganar algo hay que sacrificar algo


Los demás tienen mejor información acerca de sus habilidades, su esfuerzo y sus preferencias, de la que usted cree tener sobre ellos.


Todo el mundo responde a incentivos, incluyendo la gente que usted quiere ayudar. Esa es la razón por la que las medidas de protección social no siempre terminan por hacer el bien que se creía iban a lograr.


Existe una relación de sacrificio entre igualdad y eficiencia, para ganar de una hay que sacrificar de la otra.


En equilibrio la gente esta satisfecha con sus escogencias. Por eso es muy difícil cambiar comportamientos, para bien o para mal, especialmente aquellos diseñados por gente que no conoce esta realidad.


En el futuro, usted también responderá a incentivos. Por eso habrán promesas que usted quisiera cumplir pero que no lo va a poder hacer. Nadie va a creer en esas promesas porque la gente sabe que usted no podrá cumplirlas. La lección es: antes de hacer una promesa, piense bien si usted seria capaz de cumplirla cuando las circunstancias cambien. Esa es la forma en que se gana la reputación.


Los gobiernos y los votantes también responden a incentivos. Es por esa razón que los gobiernos incumplen sus promesas, como por ejemplo pagar sus deudas.


Es posible para una generación pasarle los costos de una decisión a las siguientes generaciones. Eso es la deuda pública de un país.


Cuando los gobiernos gastan, sus ciudadanos serán los que pagan, bien sea a través de impuestos explícitos o implícitos (como la inflación).


La mayor parte de la gente quiere que otros paguen por los bienes públicos y las transferencias del gobierno (especialmente las que ellos reciben)


Dado que los precios de los mercados agregan la información de muchas transacciones, es muy difícil pronosticar precios. Por ejemplo: las acciones, las tasas de interés y las tasas de cambio. 


Se podrá estar o no de acuerdo con muchas desde lo ideológico. Lo cierto es que desde lo que vemos en la calle “cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia”.