Economía

After one year the textile drama continues in Bangladesh
Un año después sigue drama textil en Bangladés
Autor: Redacción EL MUNDO
24 de Abril de 2014


Luego de la tragedia ocurrida el 24 de abril de 2013 en la capital Dacca, el Gobierno bangladesí, las fábricas textiles y firmas extranjeras tuvieron que hacer mejoras a las condiciones laborales en ese sector económico.


Foto: EFE 

Más de cuatro millones de bangladesís trabajan en el sector textil.

La ONG Suiza Declaración de Berna denunció que más de la mitad de las compañías que se comprometieron a pagar indemnizaciones a las víctimas del hundimiento del Rana Plaza, un taller de confección textil en Bangladesh en el que fallecieron más de un millar de personas, no lo han hecho hasta hoy que se cumple un año después del suceso.


Esa tragedia se considera el mayor accidente textil de la historia de ese país ubicado al sur de Asia, que causó 1.138 muertos y dejó 2.438 heridos cuando el edificio de nueve plantas, con cinco talleres que producían para importantes marcas extranjeras de ropa y accesorios, se vino abajo en el suburbio industrial de Savar, en las afueras de la capital Dacca.


“Un año después de la peor catástrofe de la historia del sector textil, las marcas siguen traicionando a los sobrevivientes y a las familias de las personas fallecidas”, afirmó la ONG que denuncia que “solo la mitad de las 30 empresas que se aprovisionaban de los talleres del Rana Plaza han ingresado dinero en el fondo de indemnización”.


Según la entidad, que no cita a las empresas que han abonado las indemnizaciones ni a las que no lo han hecho, el fondo solo tiene US$15 millones, de los US$40 millones necesarios para compensar las pérdidas de ingresos y para pagar los gastos sanitarios de las víctimas.


“Con un beneficio global de US$22.000 millones en 2013, las marcas implicadas tienen, sin embargo, los medios para pagar el precio de su negligencia culpable”, comunicó esa defensora de derechos laborales.


Las negociaciones para acordar las indemnizaciones de las víctimas de la tragedia tuvieron lugar en Ginebra donde se suscribió un acuerdo el pasado mes de noviembre, por el que se creó un Fondo Internacional para las Víctimas al que las empresas textiles relacionadas con la fábrica de Bangladesh deben contribuir.


El compromiso se firmó bajo la vigilancia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y según la Convención 121 de este organismo, que regula las indemnizaciones en caso de accidente.


Firmaron el texto las empresas Primark, Loblaw, Bonmarche y El Corte Inglés, entre otras junto a la Federación Sindical IndustriALL, la campaña Ropas Limpias, el Foro Internacional de los Derechos Laborales, La Patronal Textil y el Ministerio de Trabajo de Bangladés.



Cambios a condiciones laborales

Después del siniestro, se presentaron cientos de promesas, programas y planes destinados a mejorar la vida de los empleados del textil. Entonces, a mediados de julio se aprobó en el Parlamento una enmienda de la Ley Laboral que permite a los trabajadores sindicalizarse libremente, exige que el 5 % de los beneficios anuales se destine a un fondo social y el pago de indemnizaciones de entre quince y 45 días de sueldo por despido, fallecimiento o accidente laboral.


Además, las administraciones, sindicatos y representantes del sector ratificaron, bajo la mirada de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Plan de Acción sobre Seguridad Antiincendios e Integridad Estructural, al que unas 1.000 fábricas quedaron acogidas. A pesar de ello, durante meses el salario mínimo del empleado, considerado el más bajo del mundo, tras Myanmar (Birmania), siguió siendo de 3.000 takas mensuales (US$38).


Sin embargo, a lo largo del verano y el otoño, miles de asalariados protestaron con asiduidad y obligaron en ocasiones a cerrar temporalmente cientos de fábricas, hasta que finalmente el Gobierno accedió a elevar a 5.300 takas (US$67) el sueldo, un 76 % más.