Fútbol en el Mundo

Their party got spoiled
Se les aguó la fiesta
Autor: Jonny Andrés Sampedro
21 de Abril de 2014


Brasil vuelve a ser sede de un Mundial tras el que realizó en 1950, año en el que el que la fortuna no estuvo de su lado y cuando tenía todo listo para ganar su primer galardón se quedó con el subcampeonato.


Foto: Archivo El Mundo 

El segundo gol de Uruguay ante Brasil en 1950, el gol del milagro charrúa. 

Twitter: @JonnySampedro 


La feijoada estaba servida. Calientita, ahí no más aguardando a los alegres comensales, que tras el juego ante los uruguayos se convertirían en el tercer equipo de Suramérica campeón del mundo.


La cachaza también estaba presente. Helada, fría, esperando mojar las gargantas de los sedientos brasileros, que tras la esperada victoria ante los “Charrúas” querían embriagarse hasta el amanecer, durante una semana, dos, o hasta que el dinero propio, el del amigo, o el de un conocido alcanzara.


Había comida, trago y bellas mujeres para el fandango. Nada mal para una fiesta que inició comenzado el Mundial y que culminaría ese 16 de julio de 1950, en lo que sería el carnaval más grande que en Brasil se hubiera visto. “Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay”, dijo Jules Rimet, presidente de la Fifa por ese entonces. 


A ese partido decisivo, el cual hacía parte del cuadrangular final con el que se definiría el título, llegaron los locales con cuatro puntos y los uruguayos con tres. Los dos restantes elencos, Suecia y España ya no tenían posibilidades de campeonar en la última jornada, así que la copa estaba disponible para la “Canarinha” o la “Celeste”, que empezaba perdiéndola desde el primer minuto de juego, pues el empate favorecía claramente a su oponente.


El trámite de juego fue favorable para los de casa, que incluso se fueron adelante con gol de Friaca (47’), recién iniciado el complemento. Todo estaba consumado, para los brasileros, pero no para los del  Río de la Plata, que descontaron con tanto de Juan Alberto Schiaffino (66’) y tomaron un segundo aire para “perder dignamente” como le habían pedido sus compatriotas, los del cuerpo diplomático de la Embajada.


Pero ese día los uruguayos no estaban para esa clase de chistes y menos para una propuesta de este tipo. Remaron contra la corriente, contra el mejor equipo del torneo y contra la euforia de 200.000 personas presentes en el Maracaná, quienes conocieron esa tarde qué era la “Garra Charrúa” y las implicaciones que esto tenía en su máximo esplendor. 


Efectivamente, el uruguayo Alcides Ghiggia embocó la pelota en la red (79’) y el estadio se enmudeció. El campeón pasó a ser otro, ese que dio una lección de humildad, que no celebró antes de tiempo y que dejó claro que los partidos se acaban cuando se acaban.



Tampoco pudieron celebrar

Ya mencionamos el evento más trágico para una selección anfitriona de un Mundial, pero ahora recordemos aquellos países que fueron sede de la máxima cita, que organizaron toda la parafernalia pero también se quedaron con los crespos hechos.


El primero de ellos fue Francia, que organizó la cita ecuménica en 1938, pero fue eliminado en Cuartos de Final por Italia.


Después siguió el caso de Brasil en 1950 y cuatro años más tarde el de Suiza, que tampoco pudo cumplir como anfitrión y con su caída 5-7 ante Austria, en Cuartos de Final, le dijo adiós al máximo evento.


En Suecia 1958 el local estuvo cerca, pero se encontró con un Brasil que ya había sanado las heridas del “Maracanazo” y que en la final le propinó un 5-2.


Chile no desentonó en 1962 con su tercer puesto, pues fue eliminado en semifinales por Brasil, que repitió título y que tenía una joyita llamada “Garrincha”.


En 1970 llegó el turno para México, país que se luciría como sede al construir un bello escenario llamado estadio Azteca, inmueble que consagró al que muchos llaman el mejor equipo de la historia, al Brasil que comandaba Pelé. Entre tanto, México fue eliminado en cuartos de final por Italia, a la postre subcampeón. 


El país que saca pecho diciendo que tiene al mejor club del mundo, no había podido ganar un Mundial y tampoco pudo hacerlo en su casa, cuando lo organizó en 1982. España terminó último en el triangular de la segunda ronda e Italia se coronó campeón. 


México volvió a intentarlo en 1986, pero su mala suerte se repitió como en 1970. Y vaya mala suerte, pues le sostuvo un 0-0 a Alemania durante todo el partido en Cuartos de Final, pero en los penales sucumbió 4-1. El campeón fue Argentina.


Italia buscó su cuarta corona en casa en 1990, pero la gasolina le alcanzó hasta semifinales, en las que fue eliminado por Argentina, que caería en la final ante Alemania (1-0).


Las opciones de Estados Unidos en 1994 y las de Corea y Japón en el 2002, se sabían que no serían muchas, sin embargo, los “Gringos” y los del “Sol Naciente” avanzaron a Octavos de final, mientras que los coreanos sorprendieron siendo semifinalistas, en dos mundiales en los que Brasil obtuvo el tetra y el pentacampeonato, respectivamente.


Para el 2006 los alemanes se prepararon para alzar la copa en casa, pero los italianos los eliminaron en semifinales (2-0) y tomaron su lugar, tomando su casa prestada para celebrar.


Sin muchas esperanzas por el nivel que tenía y por los rivales con los que compartía el grupo (Francia, Uruguay y México), Sudáfrica salió a disfrutar al máximo sus 270 minutos de juego en el Mundial que organizó en el 2010, en el que igualó en puntos con los “Manitos”, quienes les sacaron la segunda casilla por gol diferencia, en una cita que ganaron, por fin, los españoles.