Columnistas

Manual de derecho urbanístico
Autor: José Alvear Sanin
16 de Abril de 2014


No se improvisa un libro como el “Manual de derecho urbanístico”, del profesor Fernando Galvis Gaitán (de la Esap, la Central de Bogotá y la Autónoma de Bucaramanga), que acaba de publicar Temis, obra indispensable, a partir de ahora...

No se improvisa un libro como el “Manual de derecho urbanístico”, del profesor Fernando Galvis Gaitán (de la Esap, la Central de Bogotá y la Autónoma de Bucaramanga), que acaba de publicar Temis, obra indispensable, a partir de ahora, para todos los actores de la escena municipal: alcaldes, concejales, funcionarios, urbanizadores, contratistas, curadores, ciudadanos, sin olvidar jueces y procuradores (mientras el gatuperio y la rabulería no logren eliminar la única barrera que nos queda contra la corrupción, el desgreño, la impreparación, la arbitrariedad y la altanería atrevida e inepta).


El autor es el más reconocido experto en el tema. A él ha dedicado lo mejor de su carrera docente. Siete excelentes libros anteriores dan testimonio de su preparación: “El municipio colombiano”, “Manual del alcalde - gerente municipal”, “La Constitución explicada para los concejales”, “Derecho a la educación”, “Manual de ciencia política”, “Balance de la Constitución de 1991” (de la cual fue relator), y “Manual de administración pública”. 


Las 404 páginas de este Manual de derecho urbanístico nos dan una visión completa de la materia, en 15 capítulos: Urbanización; La ciudad; El derecho urbanístico; El derecho urbanístico en Francia y en España; El derecho de propiedad y el urbanístico; La propiedad horizontal; La vivienda; El ordenamiento del espacio de las ciudades; Planeación, planes de desarrollo y planes de ordenamiento territorial;  Derecho del suelo; Espacio público; Servicios públicos; Licencias y curadores; Infracciones urbanísticas; Bogotá. 


Después de ese amplio recorrido, ágil, conciso, sólido, impecablemente redactado, el profesor Galvis Gaitán termina con trece páginas para resumir su obra con atinadas conclusiones, signadas por la reivindicación de la ética como principio indispensable para orientar el desarrollo urbano: 


“La crisis ética de Colombia es muy grande, pues pasamos de la ética católica a una carencia de ética y, a veces, a un pluralismo ético, a creer que todo vale. De esta manera, en materia de urbanismo, se puede impunemente tumbar los cerros, talar los bosques para edificar, construir encima de las quebradas, al lado de ríos y lagunas, invadir las playas con hoteles y casas de lujo, edificar moteles, bares y hoteluchos al lado de zonas residenciales y de instituciones de educación primaria. Es preciso establecer la ética de la fraternidad, de la solidaridad, de la responsabilidad, de la honradez, del amor, del respeto, para poder construir ciudades dignas para todos”.


Esta larga cita nos indica hasta dónde propicia el autor un urbanismo humanístico, contrapuesto al actual, de especulación desenfrenada, despilfarro, sumisión de las autoridades al dios mercado y prioridad a elefantes blancos, para maquillar ciertos sectores “mostrables”, mientras la inmensa mayoría está condenada al hacinamiento, el tugurio y el transporte más ineficiente, en ciudades inmensas, contaminadas, muy escasas en verde y con pésimos servicios de salud. 


Dejando de lado mis consideraciones sobre pequeños tramos de Metro, tranvías y teleféricos, de precio astronómico pero incapaces de responder a los más elementales análisis de costo/beneficio, llamo la atención acerca de las valiosas opiniones de Fernando Galvis sobre la prioridad que debe otorgarse, por el contrario, a hacer ciudades vivibles mediante un derecho urbanístico práctico, creativo e innovador. Por tanto: “Es completamente equivocada la concepción de una ciudad en función de los automotores. Todo se hace para ellos: calles, avenidas, puentes, estaciones de gasolina, semáforos, policías de tránsito (…) la persona se hace a un lado (…) los derechos del peatón no existen”.


Para estos temas, vitales y urgentes, por fin aparece en Colombia un libro a la altura de los más acuciantes problemas urbanos. Invito a leerlo, por su calidad, oportunidad y pertinencia.