Editorial

Dilemas urbanos
9 de Abril de 2014


Este fenómeno, tal vez muy propio de países en vías de desarrollo y en climas tropicales, nos parece que sigue siendo en gran medida ignorado o minimizado.

Para ir a su trabajo o estudio, un habitante de San Pablo, la séptima ciudad más poblada del mundo según la ONU, que afirma que tiene 19,9 millones de habitantes, gasta hasta tres horas. En esa ciudad, algunas personas urgidas de ahorrar tiempo viajan en helicóptero; allí, cada día mueren doce personas por enfermedades respiratorias y 200 más son hospitalizadas. Hablando de urbes, la rica Sao Pablo es la pesadilla del sueño de modernización. Aterrorizados por fenómenos como el de Sao Pablo, crecen los pensadores que defienden el decrecimiento, contraponiéndolo a la sostenibilidad. Entre ellos todavía no se escucha apoyo al Estado chino con su infamante prohibición a las familias, que es pesadilla para las mujeres y las niñas, de tener más de un hijo por hogar.


Las posturas extremas sobre el poblamiento de las ciudades están en el centro de los debates del Foro Urbano Mundial que transcurre en Medellín y que debe proponer acciones hacia la Cumbre Hábitat, a realizarse en 2016, con la vivienda y la sostenibilidad de las ciudades como protagonistas. La discusión, como indicó la vicepresidente de Kiribati, en Oceanía, parte de que “el cambio climático y los desastres naturales son la peor amenaza y en nuestro plan de desarrollo urbano no podemos dejarlos por fuera”. Reconociendo que la humanidad tiene que ocuparse de las enfermedades por polución  y que debe mitigar el efecto invernadero y su impacto en el cambio climático, el reto es definir cómo enfrentar las amenazas. Dos propuestas van tomando forma. 


En los documentos e intervenciones como gobernador y como líder del extinto Plan Estratégico de Antioquia, el exministro Gilberto Echeverri insistía, con premonitorio acierto, en planear un modelo que garantizara el poblamiento y progreso equilibrado y equitativo de Antioquia, desincentivando la migración de antioqueños carentes de oportunidades hacia Medellín, que las concentraba todas. En sus propuestas para garantizar a los habitantes de las subregiones acceso a la salud, a la educación media y superior y a los servicios públicos, hablaba de ciudades medianas o pequeñas, amables para sus habitantes y sostenibles en lo ambiental. La reflexión sobre el tamaño de las ciudades y su densidad poblacional, que recorre los pasillos del Foro Urbano Mundial, y a la cual se refirió magistralmente el  profesor Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y autor del libro “El precio de la desigualdad”, ante un repleto Teatro Metropolitano, debe ilustrar sobre alternativas de poblamiento sostenible y generador de equidad.


El foro también ha recogido la tesis del empresario y político Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y enviado especial de Naciones Unidas para las ciudades, quien reclama que el pensamiento sobre el tema entienda que “no solo son las grandes ciudades las que tienen que planearse en reducir sus emisiones, el cambio climático es un reto para todos los tamaños de ciudades”. De ahí que el presidente Santos esté poniendo su foco en reclamar que “hay que decir que la palabra ‘sostenible’ tiene ahora más pertinencia que nunca” y en orientar el debate hacia los problemas de movilidad. El presidente propone que las ciudades piensen en soluciones mixtas de transporte pesado, tipo metro; livianas, como los transmilenios; colectivas, como los buses, y novedosas, como las bicicletas. La discusión se abre para definir cuáles son los sistemas mixtos y cómo ofrecer reducción de emisiones contaminantes, economía en la operación y eficiencia en el uso del tiempo, que es uno de los indicadores esenciales de calidad de vida. 


Algunas opciones que mejoran significativamente la calidad de vida, la salud pública y el ambiente, están en marcha. Como ejemplo cercano está Medellín, que con su metro, cables, Metroplús, buses a gas, y construcción de espacios para las bicicletas, se exhibe como modelo de movilidad sostenible y eficiente. Modelo que, sin embargo, enfrenta el reto del crecimiento exponencial automotor, incluidas las motos como reemplazo del transporte público, que llenan las calles y aceras de agresividad, accidentes en muchos casos fatales, y una nueva fuente de contaminación. Este fenómeno, tal vez muy propio de países en vías de desarrollo y en climas tropicales, nos parece que sigue siendo en gran medida ignorado o minimizado.