Columnistas

Las ciudades y los niños
Autor: Manuel Manrique Castro
9 de Abril de 2014


Viví mi niñez en un pequeño pueblo cerca del Cusco en kilómetros, aunque distante en tiempo.

Viví mi niñez en un pequeño pueblo cerca del Cusco en kilómetros,  aunque distante en tiempo.  La vida fuera o dentro de la casa era más o menos lo mismo.  Adentro, la calidez de la familia, afuera el espacio libre para moverse cómodamente sin más limitación que el llamado materno porque la hora de comida había llegado.  El encuentro de los amigos era en el parque y todos, sin excepción caminábamos al colegio. Árboles y gentes amables hacían parte del paisaje. Pese a lo remoto del lugar, no éramos la excepción porque lo mismo pasaba en las demás ciudades, chicas o grandes. 


Todo cambió de tal manera en algunas décadas que la puerta de calle, antes sin mayor importancia, se ha convertido en la barrera protectora que separa los peligros y limitaciones de afuera con las actuales estrechas viviendas de adentro.  Otras cosas han mejorado pero la vida familiar urbana se ha tornado un desafío constante.


El VII Foro Urbano Mundial, promovido por ONU-Hábitat, domina el quehacer de Medellín desde el sábado pasado. Discute el destino de las ciudades y concretamente qué hacer para que nuestro desarrollo incluya la equidad urbana y las ciudades pongan por delante la vida de sus habitantes más que los intereses económicos y la avidez de ganancia de las empresas constructoras. En otras palabras, cómo hacemos para que las ciudades sean de todos y de qué modo, más humanas.  


El documento base del Foro Equidad Urbana para las ciudades – Ciudades para la vida dice que “Las diferencias en acceso a oportunidades, ingresos, consumo, ubicación, información y tecnología,  son ahora la norma y no la excepción”  Para la mayoría de los habitantes del mundo la diferencias actuales son mayores que hace una generación y desde el 80 la brecha en la desigualdad de ingresos ha crecido grandemente. 


Los niños de las ciudades son los niños de la inequidad y si queremos ciudades para la vida estamos hablando de vida digna y protegida para ellos y sus familias.  Ese esfuerzo tiene que ser hecho con ellos y por ellos.  Al final de cuentas el tema humano de este Foro es ese.  Las recomendaciones de Tonucci probadas en la pequeña ciudad italiana de Fano son cada vez más difíciles de materializar  porque una cosa es a pequeña escala y otra en conglomerados de millones de habitantes. 


Siempre es positivo, como ocurrió en esta ocasión,  que los niños sean parte de acontecimientos como el Foro porque en cada oportunidad, y esta no es la excepción,  reconfirman su avidez de participación y riqueza de ideas a favor del debate;  el quid del asunto está en que sus aspiraciones vean la luz,  las discusiones de los adultos las tomen en cuenta  y pasado el tiempo se les diga qué se hizo. De otra manera el fantasma de la retórica ronda inevitablemente. 


Desde diferentes ángulos estos son los dilemas que los  Foros Mundiales realizados sucesivamente -desde 2002- en Nairobi, Barcelona, Nanjing, Vancouver, Nápoles, Rio de Janeiro y ahora en Medellín, han venido debatiendo.  Posiblemente su gestora principal, Ana Tibaijuka, directora ejecutiva de ONU-Hábitat en la época, nacida en Tanzania, no imaginó que la primera reunión de Kenya se convertiría en el principal foro de discusión de uno de los temas más álgidos del mundo contemporáneo, ni que los 1,200 participantes de Nairobi se convertirían en los 13 mil de Rio o en los más de 25 mil que hoy discuten en nuestra Ciudad. 


Medellín está haciendo la tarea tanto urbana como social y una encuesta muy reciente dice que el 84 por ciento de sus habitantes están satisfechos de vivir en esta ciudad. Esa es la mejor confirmación de que va por buen camino, razón por la cual  se convierte en referencia para el mundo, como lo señalan los asistentes al Foro.


Volviendo al Perú, muy lamentable la decisión del Concejo de Lima de no autorizar a su alcaldesa para que asista al Foro.  Habría que pedirle al alcalde de Barcelona o a cualquier otro de los alcaldes que asisten al FUM que les cuente a los concejales limeños qué clase de oportunidad perdió la capital limeña quedándose fuera.