Columnistas

¿Sin desempleo?, ¿sin pobreza?
Autor: Iván Guzmán López
8 de Abril de 2014


Un Jefe de personal (¡todavía quedan!, gracias a Dios, con un espíritu crítico y respetuoso de la persona humana; porque de lacayos está agobiado el mundo), de una importante organización de la ciudad...

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Un Jefe de personal (¡todavía quedan!, gracias a Dios, con un espíritu crítico y respetuoso de la persona humana; porque de lacayos está agobiado el mundo), de una importante organización de la ciudad me contaba  de cómo a su empresa llegan, periódicamente, encuestas del Dane indagando sobre el ingreso y salida de personal, con el ánimo de “medir” empleo y desempleo en la ciudad y en el país. Si las cifras reportadas dan cuenta de creación o provisión de puestos de trabajo, la exclamación de los maestros del Departamento Nacional de Estadística, Dane, es “¡muy bien!”. Pero si el dicho reporte habla de salida de personal, la respuesta es “No, no puede ser, revise la estadística y nos la envía nuevamente”. Con esa metodología, es difícil pensar en desempleo, en pobreza, en indigencia. Colombia se está llenando de expertos maquilladores, como en los dominios cartageneros de doña Tera. Hace un mes, por ejemplo, las calles de la ciudad y la avenida del río, estaban repletas de indigentes. Hoy, con el Foro Urbano Mundial, no tenemos ni uno, y resultaron ciclovías donde nunca han existido, y brotaron flores, donde no había más que pirámides, y “tierra mala”.


Volviendo al tema, no sé si las últimas estadísticas de desempleo y pobreza, son estadísticas de reelección, pero me parecen poco creíbles, a la luz de la realidad y de la calle. Mientras la estadística hace su papel, la tercerización, rechazada y casi que prohibida por Rafael Pardo (otrora Ministro del trabajo, ahora “salvador” de Bogotá), es practicada sin misericordia alguna por todo tipo de empresas; a su vez, la botada de trabajadores es pan de cada día, tanto en la empresa privada como en la del Estado; lo hacen sin dolor, como botando longaniza. Y a la par que las calles y los barrios de las ciudades colombianas, en especial Medellín, están llenas de desempleados, los maquilladores dicen otra cosa: Hace escasos tres días, trinó el Dane en su cuenta de Twitter: “enero de 2014, fue el mes con la tasa de desempleo más baja en 10 años. Se mantiene tendencia de menores niveles de desempleo en los últimos años”. El viernes 4 de abril, Mauricio Perfetti, el maquillador mayor, el director del Departamento Nacional de Estadística, Dane, aseguró que “para el mes de enero de este año, la tasa de desempleo se redujo y logró ubicarse en 11.1%”; y que la gran noticia para el país, es que “el desempleo continúa bajando”. Tras recibir, la “buena nueva”,  el presidente - candidato, Juan Manuel Santos, destacó que “con enero son ya 41 meses consecutivos de desempleo a la baja”. A este ritmo, gozaremos de un “Pleno empleo”; es decir, de un “capitalismo perfecto” y seguramente, en un futuro cercano,  tendremos que buscar trabajadores en la hermana república bolivariana de Venezuela, donde, “por un arrebato del destino”, se asfixia a la prensa con la imposibilidad de importar papel.


Por otra parte, se pregona que “en Colombia, 820 mil personas salieron de la pobreza” (no se si hacia la indigencia o hacia el campo santo). Otra vez, quien reporta semejante hallazgo, es el Dane, en cabeza del maquillador Mauricio Perfetti. Según el Dane (EL MUNDO, sábado 22 de 2014), “el país pasó de tener un índice de 32,7% al 30,6%, en pobreza; y la pobreza extrema bajó de 10,4% en 2012, a 9,1%, en 2013”. Abierta la trocha por el Dane, el Presidente siguió con su papel, y expresó: “vamos en la dirección correcta, en la lucha contra la pobreza”. Mientras tanto, la tercerización se convierte en la vía expedita para que las empresas, entre ellas las Cajas de Compensación Familiar, encargadas de velar por el bienestar de los trabajadores y sus familias, exploten sin misericordia a los profesionales de la salud, de la vivienda, de la educación. Ni que decir de aquellos que ni siquiera son profesionales. ¡Que Dios los ampare!


Puntada final: luego de la resurrección política de Salazar, mediante la fórmula que permitió cambiar su falta de “gravísima” por la de “leve”, Gustavo Petro y todos aquellos que llegan a la política a jugar irresponsablemente con los intereses de los ciudadanos, deben estar muertos de la risa con la figura del procurador Ordóñez y de la justicia colombiana. Además, ello les abre la puerta para contar con otra opción más jugosa y productiva: la demanda al Estado; es decir, sacarle más dinero a los ciudadanos, que somos quienes tributamos.