Editorial


Bellanitas, a votar
6 de Abril de 2014


El reto es may鷖culo, las victorias y derrotas que ya han pasado quienes luchan por la renovaci髇 en Bello, han mostrado la grandeza de su empe駉 y la dimensi髇 de los obst醕ulos a vencer.

os bellanitas están convocados hoy a decidir sobre el retiro anticipado de su alcalde, Carlos Muñoz, elegido el 18 de diciembre de 2011 en jornada especial de repetición de las elecciones, tras una sorpresiva victoria del voto en blanco en los comicios regulares del mes de octubre de ese año. La revocatoria, esperanza del movimiento bellanita que invita a pasar de la indignación a la propuesta, exige que voten 39.634 de los 297.505 ciudadanos inscritos en el censo electoral y que 19.819 de ellos lo hagan afirmativamente.


El reto para los promotores de la revocatoria es conseguir que el veinte por ciento de los ciudadanos en capacidad de votar venza el desinterés y el miedo, se imponga sobre privilegios y presiones, y asuma su responsabilidad con el cambio que la mayoría reclama en voz baja y que un grupo de dirigentes de distintos partidos promueve confiado en el poder de la ciudadanía para hacer valer el voto libre. El reto es mayúsculo, las victorias y derrotas que ya han pasado quienes luchan por la renovación en Bello, han mostrado la grandeza de su empeño y la dimensión de los obstáculos a vencer. 


La historia más reciente de este proceso data del año 2011. Para las elecciones de alcalde, el clan dominante, el de la familia Suárez Mira, había logrado llegar con candidato único, pues a la opositora, médica liberal Luz Imelda Ochoa, la Registraduría le había rechazado las firmas con las que buscaba inscribir su candidatura independiente. Ese día, los bellanitas sorprendieron: en vez de abstenerse o de seguir el mandato del clan dominante, votaron en blanco. El día fue histórico, Bello era el segundo municipio colombiano, el primero con más de 10.000 habitantes, que ejercía ese derecho. De los 107.528 votos válidos, 60.972 fueron en blanco, mientras que el candidato oficial tuvo 46.552 sufragios. Aquel parecía contundente castigo para quienes se habían adueñado del poder con prebendas y presiones y pretendían ampliar su control coartando las otras opciones. No fue un voto definitivo, sin embargo.


Para la repetición de elecciones la participación cayó en 33 %; disminución que los expertos explicaron en la presión ejercida sobre funcionarios y ciudadanos para que siguieran las orientaciones del grupo gobernante y sus aliados o se abstuvieran de participar. El candidato oficial tuvo 35.891 votos, el 77 % de los alcanzados por su equipo en la elección de octubre. La doctora Ochoa, en cambio, tuvo 29.127 sufragios, el 47,7 % de los votos en blanco, extraño resultado que tiene entre sus explicaciones las de las quejas que presentaron adherentes a su movimiento y otros ciudadanos sobre presiones de diversa índole a favor de la abstención. ¿Qué han hecho la Fiscalía y las autoridades electorales con las abundantes quejas por irregularidades en esa elección?


La revocatoria del mandato es una atribución evaluativa, y en alguna medida sancionatoria, que la Constitución de 1991 le otorga a los ciudadanos que deben recoger firmas suficientes para que la Registaduría convoque a elecciones, lo que ya lograron los opositores de Bello, alcanzar una votación equivalente al 55 % de los votos registrados en la jornada que eligió al gobernante que se busca revocar, y que de esta cifra, la mitad más uno de los votos sean a favor de la revocatoria. 


Quienes buscan el cambio en Bello deben sobreponerse al poderío de un clan cuyo jefe está condenado a 9 años de prisión por parapolítica y es investigado por aliarse con bandas criminales; a las presiones sobre los funcionarios públicos para que no asistan a la jornada; a la seducción sobre ciudadanos despistados de eventos convocados por concejales y funcionarios, según denunció el cabildante John Fredy Muñoz, y hasta al despiste de funcionarios como el alto cargo de la Gobernación de Antioquia que esta semana ofreció respaldo ¿inocente? “a Germán Londoño, secretario de Hacienda, y obviamente al alcalde, Carlos Muñoz, y a todo su equipo, en nombre del gobernador, Sergio Fajardo, y de Antioquia, la más educada, un respaldo a una gestión bien hecha y a un manejo adecuado de las cifras”. Ello sin dar la prelación que merecen las denuncias que la Misión de Observación Electoral puso en consideración del Ministerio del Interior, sobre “presiones y amenazas de los combos y bandas criminales” de los barrios París, Bellavista, Pachelly, Altos de Niquía, Acevedo y Fontidueño.