Economía

Industry, the economy’s blemish in 2013
Industria, el lunar de la economía en 2013
Autor: Duván Vásquez
6 de Abril de 2014


Casi todos los sectores económicos del país tuvieron resultados positivos en el año anterior, excepto la producción manufacturera que sigue año tras año con cifras en rojo.


Foto: Giuseppe Restrepo 

En 2013 salieron al mercado 96.000 vehículos nacionales y 198.000 importados, según la Andi.

 El Producto Interno Bruto (PIB) de la industria cayó 1,2 % en 2013 en relación con el año inmediatamente anterior, siendo el único sector que no tuvo un indicador positivo dentro de la economía colombiana que creció a una tasa del 4,3 % el año pasado.


Esos fueron los registros presentados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que también informó que la producción manufacturera se contrajo un 1,9 % en 2013.


Sin duda, la industria fue el año pasado, y ha sido durante años más atrás, el lunar de las actividades económicas de Colombia, porque, a pesar de que en 2011 registró un indicador positivo del 4,7 %, este sector fabril ha traído una tendencia decreciente por motivos macroeconómicos y decisiones económicas internas.


Por tal motivo, el 2013 fue un reflejo de esa tendencia de desindustrialización del país, que se argumenta con reducciones en la producción de vehículos (-19,8 %), papel, cartón y sus productos (-6,9 %), actividades de edición e impresión (-12,8 %) y confecciones (-5,6 %). Estos subsectores aportaron en conjunto -1,6 puntos porcentuales a la variación total, de acuerdo con los reportes del Dane.


En contraste, 31 de las 44 actividades industriales registraron una variación positiva en su producción real, entre las que se destacan por su contribución a la variación total del sector: otros productos alimenticios (8,5 %), productos lácteos (8,5 %) y otros tipos de transporte (12,6 %). 


Sin embargo, esos datos a favor dentro de la industria no contrarrestan los efectos producidos en la empleabilidad, debido a que el personal ocupado en el sector fabril disminuyó 2,2 % en el balance del 2013, a causa de la menor vinculación de personal contratado a término fijo (-4,5 %) y de personal a término indefinido (-0,2 %).


Estas cifras demuestran que el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe) que implementó el actual Gobierno no ha funcionado para la industria colombiana.


Poca competitividad


Ante ese desolador panorama de la industria en 2013, Jhonny Vargas, docente de Economía de la Universidad Nacional sede Medellín, manifestó que estos resultados del sector manufacturero no es solo un fenómeno del año pasado sino que de épocas atrás se ha empezado a sentir los efectos de determinadas circunstancias que le han hecho perder competitividad a las empresas de esa actividad económica.


“Una de las razones, por ejemplo, pudo haber sido la revaluación, aunque el año pasado en los últimos meses hubo devaluación, que ha sido prolongada durante tiempos y años atrás, perdiendo la competitividad frente a los bienes importados”, aseveró el catedrático.


Además, hay un “rezago tecnológico” que ha bajado la productividad de la industria. Sumado a ello, los Tratados de Libre Comercio (TLC) no han permitido que ese sector se potencialice sino por el contrario ha cobrado las deficiencias que ya tenía.


“En realidad,  la industria colombiana tiene una tendencia, desde hace mucho tiempo, de disminuir su participación en el PIB nacional desde la primera apertura que hicimos por allá en 1991”, afirmó Vargas.


En ese sentido, Giovanni Montoya Aldawe, director de Contenidos de Grupo Ágora, indicó que la manufactura tiene una alta dependencia del comercio exterior, “porque tiene mercados internacionales que abastece y en los cuales en muchos de los sectores de la actividad industrial no son todavía lo suficientemente competitivos”.


Además, lo más grave, según Montoya Aldawe, es que gran parte de los acuerdos comerciales que se han hecho le han dado una gran apertura al comercio de bienes industriales que está “inundando” el mercado local y está afectando igualmente la demanda por productos o por bienes producidos en el país.


Un conector de la cadena


Varias han sido las voces que han solicitado un rescate al sector fabril del país, porque se está dirigiendo a un abismo de la incompetencia y la baja productividad, razón por la cual se creería que no es rentable invertir en la industria nacional y darle cabida a otros sectores.


Sin embargo, Jhonny Vargas, docente de Economía de la Universidad Nacional, afirmó que “es esencial” que se apoye a la industria, porque es tal vez el sector más dinámico en el crecimiento económico, debido a que conecta las cadenas productivas.


“Los sectores de la minería y la agricultura son los que producen las materias primas, pero la industria los procesa y luego se conecta con los canales de comercialización. Es decir, que se conecta con el sector primario y con el terciario”, apuntó el catedrático.


Así las cosas, el sector fabril permite dinamizar el crecimiento económico, porque genera mucho empleo y produce mayor valor agregado. Por tal motivo, Vargas agregó que “si se deja acabar la industria volveríamos a ser economías de principio del siglo pasado en la que solo producíamos materias primas”.


Por eso, se espera una recuperación del sector fabril, porque, a pesar de los resultados de 2013, Sergio Clavijo, director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), indicó que ante las mejoras del comercio, la industria se vería beneficiada y “pasaría de un crecimiento negativo a un moderado 3 %” en este 2014, que serán jalonados por unos buenos índices de la economía colombiana que cerrará con un incremento del 4,6 %.



Más demanda por empleo

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público impulsó la Reforma Tributaria que fue aprobada en 2012 en el Congreso de la República y que hizo un cambio en las tributaciones de las empresas, que busca en gran medida aumentar la generación de empleo en el país.


Con este cambio, se pone una carga impositiva más alta en las inversiones de capital que en las inversiones de nómina, lo que beneficia a sectores como la industria que tiene como gran patrimonio la mano de obra.


Sin embargo, el docente de Economía, Jhonny Vargas, afirmó que “lo que se requiere es incentivar la demanda, porque si hay mayor demanda por bienes y servicios, eso se refleja en contratar más trabajadores. Entonces, lo que se debe mirar es cómo estimular la demanda agregada de bienes y servicios, la demanda de las familias, las decisiones de inversión de las empresas, el gasto del Estado si es más en infraestructura o social, eso podría dinamizar la demanda y por lo tanto mejorarían los niveles de venta de las empresas. Eso podría ser más efectivo para producir y contratar más”.