Columnistas

El “cáncer” de la corrupción
Autor: Abelardo Ospina López
27 de Marzo de 2014


En lo que compete a los profesionales, desilusionante que ”la justicia ha llegado a su límite de credibilidad”.

La anunciada reforma a la justicia, debe incluir prelación “al cambio curricular de los programas de Derecho, para modificar las prácticas indeseables de abogados  y jueces de nuestro país y, realizar un verdadero cambio en el accionar ético y responsable de los operadores del derecho”.


El Plan Nacional de Desarrollo establece metas dirigidas al “fortalecimiento de la educación, en todos los niveles y reza que para el 2016, se deben rediseñar, fortalecer y contextualizar los currículos desde la educación primaria hasta la superior, para desarrollar las capacidades de aprender a ser, aprender a aprender y aprender a hacer”.


En lo que compete a los profesionales, desilusionante que ”la justicia ha llegado  a su límite de credibilidad”. Las razones del desgaste, según los duchos en asuntos de legislaciones, son: 1.- escándalos por el funcionamiento irregular de las Cortes; 2, magistrados en situaciones delicadas, 3, “choques” en las Cortes y 4, los niveles de congestión de la justicia arbitral.


Transparencia Internacional, ha revelado que la mitad de la población colombiana sabe que la corrupción en el sector público, ha aumentado y el Gobierno no ha ejecutado acciones eficientes para combatir el mal. De los encuestados, “el 27% reconoce haber pagado sobornos a la Policía y el 19%, a operadores del sistema judicial”, Institución ésta a la que más sobornos se le pagan”.


Obvio que el Gobierno debe reaccionar y encontrar soluciones estructurales que pongan fin a los desmanes... Volviendo a nuestros colegas (los operadores del Derecho), pueden contribuir al buen funcionamiento de la Rama y las universidades, sigan acreditando “alta calidad” en los programas y docencia de materias reglamentarias para los futuros togados y consultores, en todas las regiones patrias.


El Código Disciplinario del Abogado (L 1123/07) ha limitado los discursos. El Consejo Superior de la Judicatura ha dicho que “las peroratas” deben guiarse por a), la mesura, b), seriedad, c), la ponderación y d),el respeto. El buen nombre y reputación, ha de depender del comportamiento, ceñido a los factores citados atrás. Si al amparo o respeto de ellos, se ejerce la profesión, no habrá coyuntura para investigaciones  o sanciones disciplinarias de las autoridades competentes.


Sabido es que los abogados debemos sortear serios retos y salir avantes con prudencia, humildad y sencillez y libres de soberbia, conseguir “que se haga justicia”, sin discriminación alguna. Nuestras gentes saben que “los juristas no pueden quedar bien con ambas partes en un conflicto de intereses, pues una debe ganar y otra perder”, lo que es de elemental lógica jurídica. Se debe, pues, ser excelentes ciudadanos y servir a los intereses de la comunidad y cerrar el paso a la corrupción. Todo esto es lograble, obrando con honestidad y capacidad, en todos los frentes del avatar cotidiano.