Columnistas

El que persevera gana
Autor: Alvaro T. López
25 de Marzo de 2014


Dijo el señor presidente de Colombia, que no podemos caer en la trampa del desgobierno, de la falta de legitimidad de las instituciones, para no llegar a los límites del vecino país en el que, según él falló el andamiaje de la gobernabilidad.

Dijo el señor presidente de Colombia, que no podemos caer en la trampa del desgobierno, de la falta de legitimidad de las instituciones, para no llegar a los límites del vecino país en el que, según él falló el andamiaje de la gobernabilidad. En la habilidad del gobernante está la sensación de bienestar de los ciudadanos y, nos guste o no, hay que reconocerle al nuestro la suficiente capacidad mental para mantenerse, por lo menos en las encuestas, con cierto grado de popularidad, sin mayores esfuerzos. Muy lejos de eso está el vecino que no ha podido calar ni en su pueblo ni en la comunidad internacional.


Hay que conocer y aprovechar las fortalezas y debilidades de los otros, amigos y enemigos, y aprovecharlas en beneficio propio. Es una constante en las relaciones interpersonales, y en política sí que lo es. Las jugadas del presidente después de las elecciones, hay que decirlo, son maestras. Venirse para Medellín a manejar a los lecheros, prometiéndoles este mundo y lo que sigue, es atraer la buena voluntad de una dirigencia que tradicionalmente ha hecho política partidista de manera exitosa y atendiendo la registradora. Pero, además, es el sector rural en el que ha afincado la importancia electoral del expresidente Uribe quien, ahora como simple senador, no maneja las claves del erario para ofrecer y complacer a la interesada y voraz dirigencia. De paso, divide las opiniones sobre la atención al campo, que sigue arrasado por los cultivos malditos, pero que en adelante ofrece signos de revitalización y apoyo oficial.


Lo de Bogotá es otra jugada del Presidente que conlleva una enorme carga de cálculo. La decisión de terminar el proceso de destitución, fortalece la legitimidad de las instituciones colombianas, defiende las políticas de respeto de los derechos humanos y prácticamente deja sin discurso a sus opositores. Posesionando al alcalde encargado, habla de dos temas urgentes para la ciudad que son la seguridad y la movilidad. Es posible que en estos tres meses de campaña para terminar el periodo del destituido mandatario, se financie el tan necesitado Metro. Sería ponerle condiciones a Bogotá sobre su decisión de escoger un alcalde que cumpla con los requerimientos del Gobierno. La izquierda fracasó en Bogotá y el Presidente no va a perder esta oportunidad.


Así las cosas, no se ve en el panorama sino más de lo mismo durante los próximos cuatro años. Los partidos distintos a los del Presidente parecen haberse puesto de acuerdo para no ganar las elecciones. La mejorcita de los candidatos opositores, doña Clara López, decidió botar los votos poniendo como candidata a la vicepresidencia a una representante del obsoleto panfleto comunista. El candidato de Uribe, la conservadora y el verde, ni se ven en las encuestas. Entonces, como se recompuso la lista de candidatos por lo menos para los próximos cuatro periodos, sería bueno solicitarle al candidato-presidente que nos incluya a los colombianos en su programa; que piense en nuestro bienestar como una de las metas de su nuevo periodo presidencial.