Columnistas

De Medellín a Bogotá
Autor: Hernán Cárdenas Lince
22 de Marzo de 2014


Leer y estudiar cuidadosamente cómo era un viaje de Medellín a Bogotá es algo maravilloso, principiando por recordar que en esos momentos nuestro país se llamaba Estados Unidos de Colombia.

Un destacado señor de Medellín, Eduardo Villa Vélez, resolvió ir a Bogotá; partió el 8 de diciembre de 1862 y llegó a Santafé de Bogotá del 6 de enero de 1863. Toda la historia de ese viaje la cuenta el señor Vélez en un diario que escribió cuidadosamente, pero solamente vino a aparecer la publicación de tales escritos en el año 2004 gracias a los estudios del destacado intelectual Gustavo Vives Mejía.


Leer y estudiar cuidadosamente cómo era un viaje de Medellín a Bogotá es algo maravilloso, principiando por recordar que en esos momentos nuestro país se llamaba Estados Unidos de Colombia. Para hacer ese larguísimo  viaje todo se iniciaba subiendo cuidadosamente a Santa Elena para luego llegar a Rionegro, pasar por El Peñol y luego de varios días llegar al Río Magdalena, en donde el viajero Villa se sorprende  viendo novedosos aparatos que eran los ‘barcos de vapor’, los que pocos años más tarde se complementaron con los ferrocarriles también movidos por máquinas de vapor.


En esas lejanas épocas todo era diferente y es muy conveniente leer y estudiar cuidadosamente esos viejos diarios para comprender los procesos que hoy vivimos en Colombia y deducir por dónde avanzamos en forma correcta o equivocada. Repasando la historia que se narra en ese diario uno se sorprende al deducir que durante todo ese largo recorrido el señor Villa en ningún momento sintió inseguridad o miedo de ser asaltado o atacado por esos larguísimos caminos mientras en la actualidad en nuestro país se dan muchos sectores y lugares donde uno puede ser atacado hasta por grupos políticos guerrilleros. Todo ello nos hace pensar y reflexionar en los cambios que se han dado en Colombia y cómo es muy urgente que el país trabaje en una reorientación educativa en la que deberían asumir responsabilidades todos los medios de comunicación para que el país no caiga en un caos irreparable.


Estudiando cuidadosamente los detalles del diario escrito por el señor Villa se deduce con claridad que en toda la población había enormes y diferentes valoraciones sociales que se marcaban en lo étnico, en las apariencias del vestido y hasta en las formas de hablar pues se usaban raras expresiones que en la actualidad no podemos entender,  como por ejemplo decir “nariz borbónica” o el haber encontrado una sala de una residencia llena de “petas”. También se describe que viajaban a la velocidad de “morrocoi”.


Finalmente la conclusión más importante que surge de la lectura y estudio del famoso diario es para que tratemos de entender que debe ser fundamental para la vida del ser humano el deleitarse y disfrutar inteligentemente de la belleza de nuestro medio ambiente y que quien no lo hace pierde importantes aspectos que deberían ser fundamentales para todo ser humano. La otra cuestión fundamental que surge de la lectura del diario del señor Villa es que la vida del hombre sobre la tierra debe fundamentarse en la ‘solidaridad’ con todas las personas y que la acumulación personal de bienes y privilegios no conducen a la felicidad.