Columnistas

El Conservador, partido decisorio
Autor: Gabriel Zapata Correa
21 de Marzo de 2014


D韆s previos a las elecciones del 9 de marzo, muy pocos arriesgaban un centavo por el Partido Conservador. Casi todas las predicciones le apuntaban a un escenario desastroso con la eventual p閞dida de sus curules.

Días previos a las elecciones del 9 de marzo, muy pocos arriesgaban un centavo por el Partido Conservador. Casi todas las predicciones le apuntaban a un escenario desastroso con la eventual pérdida de sus curules. Todas las encuestas ubicaban al Partido Conservador en un cuarto lugar, luego del Centro Democrático, el Partido de la U y el Partido Liberal. Más aún luego de la decisión de la Convención que eligió como candidata oficial del Partido a Marta Lucía Ramírez.


Sin embargo, como el Ave Fénix, el Partido Conservador se erigió triunfante el 9 de marzo en las elecciones parlamentarias, hasta el punto de disputarle un segundo lugar, no discreto, sino honroso, al Centro Democrático que en todas las encuestas previas arrollaba…


Los resultados mostraron a un partido fortalecido, y mejor aún, con nuevos e importantes bríos. Con casi dos millones de votos, la lista conservadora logró 19 escaños en el Senado, se convirtió en la tercera más votada detrás del Partido de la U y del Centro Democrático. Inclusive le ganó al Partido Liberal por 200 mil votos. Y en la Cámara de Representantes alcanzó la tercera posición en el nivel de votaciones y una primera posición en los departamentos  del Atlántico, Putumayo, Nariño, Risaralda, Tolima y Norte de Santander. Una fuerza electoral con la que muy pocos contaban. Es más, nos clasificaban en proceso de extinción.


Ahora, si se suman las curules del Partido de la U, el Partido Liberal y de Cambio Radical, la coalición que apoya al Gobierno del presidente Santos llegaría a 47 escaños, lo cual indica que le hacen falta las del Partido Conservador para implantar las mayorías en el Congreso. Eso quiere decir que el Partido se convierte en una fuerza mayoritaria a la cual tendrán que tener en cuenta indefectiblemente el Gobierno y los demás partidos de la coalición para consolidar las mayorías y legitimar una representatividad necesaria en los procesos legislativos que se avecinan. Y ni qué decir si el presidente Santos debiera enfrentar en una eventual segunda vuelta a un competidor muy calificado. El partido elevaría el valor de su cotización política. Ahora bien, pensando en la gente, este tercer lugar en las elecciones y una ubicación estratégica detrás de los partidos más fuertes, le genera a nuestra colectividad un beneficio adicional, pues le podrá exigir al Gobierno una respuesta mejor en inversiones en esas regiones generosas en votación. Esto para hablar sólo de lo que significa el valor de la votación del pasado  9 de marzo. Detrás de las frías estadísticas hay una fuerza de la colectividad, que sepultó el pesimismo de quienes nos veían ya en un entierro de tercera.


Pero no nos podemos quedar acariciando unos resultados ni dormirnos en los laureles. El 26 de enero la Convención Conservadora eligió a Marta Lucía Ramírez como candidata oficial del Partido para enfrentarla al presidente Santos. Hasta esa fecha el Partido siempre respaldó los programas del Gobierno, porque los consideraba redentores de los problemas de la mayoría de los colombianos. No por retribución burocrática o económica. Mientras el Colegio Nacional Electoral toma una decisión sobre una Convención que aún arroja muchas dudas en su mecánica y obviamente en sus resultados, pienso que la colectividad debe seguir de lado del Gobierno del presidente Santos. Su proyecto debe continuar. No está de por medio el juego de la burocracia y de intereses económicos, sino el futuro de unos programas que deben seguir y cuya interrupción llevaría al fracaso y a la frustración a millones de colombianos que están convirtiendo sus ilusiones en una realidad. El Partido Conservador debe ser consecuente con la posición ideológica que venía sosteniendo en este Gobierno y no veo razones para cambiar. Enviaríamos un mensaje de incoherencia política.


Por último quiero felicitar a mis copartidarios conservadores de Antioquia por los resultados electorales. A los nuevos senadores Juan Diego Gómez a quien respaldé con mi firma, a Nydia Marcela Osorio y a Olga Suárez y sus respectivas fórmulas para la Cámara de Representantes. Esperamos que unidos en un futuro muy próximo, podamos tomar decisiones conjuntas para beneficio de Medellín y de Antioquia, y sigamos construyendo un Partido sólido en ideología y próspero en programas para la comunidad que sigue confiando en las banderas que enarbolamos a su nombre.