Editorial

La campa馻 a la Presidencia
20 de Marzo de 2014


Esperamos una campa馻 rica en discusiones y propuestas hacia la Naci髇, si no se cae en el grave riesgo de limitar el debate a las negociaciones de paz con las Farc, tema al que se le da desproporcionada importancia.

Con la definición de la fórmula presidencial de la Alianza Verde, constituida por el doctor Enrique Peñalosa y  la doctora Isabel Segovia, ha comenzado la recta final de la campaña presidencial. En esta oportunidad, el país tiene opción de dar un nuevo mandato al doctor Juan Manuel Santos, que irá en sentido contrario al que le concedió en su primera elección, o definir nuevo gobierno. Para tomar tan trascendental decisión, los ciudadanos podremos optar entre cinco opciones que enarbolan banderas distintas y que representan los importantes matices entre la extrema derecha y la izquierda radical. Es alentador que ninguna de las parejas en contienda haga temer por un retroceso del Estado colombiano en el respeto a los valores y principios democráticos, aunque, y esa es la riqueza de esta campaña, cada uno expresa énfasis distintos de cómo realizarlos.


En estos primeros momentos, los candidatos empiezan a presentar a la opinión y en sus estrategias publicitarias, aquellas que serán las ideas centrales de sus campañas. La paz como fuerza de unidad nacional, el presidente-candidato Santos; la educación como prioridad para el cambio, el candidato elegido en la consulta verde, doctor Peñalosa; la seguridad como necesidad imperativa, el candidato uribista, doctor Zuluaga. Las candidatas conservadora, Dra. Marta Lucía Ramírez, y de izquierda, doctora Clara López, aún no fijan el centro de su agenda, aunque la primera se acerca más a la noción de seguridad y la aspirante del Polo, a la de esperanza de inversión social y equidad.


La consolidación de estos temas iniciales o la aparición de nuevos énfasis, se definirá en tanto transcurre la campaña y se amplían los debates públicos en los que la ciudadanía va tomando protagonismo, no siempre propio para el debate de ideas, desde las redes sociales. Allí permanecen las discusiones sobre la reforma política necesaria para controlar la corrupción, tema en el que el presidente Santos ya ofreció iniciar el debate a la circunscripción nacional, como tanto lo hemos reclamado desde estas líneas, y la cifra repartidora. También se mantienen como inquietudes, las alternativas sobre el combate al narcotráfico, el control a la minería ilegal, la búsqueda de la equidad, la modernización de la infraestructura y las relaciones con nuestros amigos, y los no tanto, en el mundo. Existen, pues, razones suficientes para esperar una campaña rica en discusiones y propuestas hacia la Nación, si no se cae en el grave riesgo de limitar el debate a las negociaciones de paz con las Farc, tema al que se le da desproporcionada importancia y que hábilmente se ha utilizado como factor elector en pasados comicios.


Como previmos el pasado 9 de febrero en el editorial “Madrugando a encuestar”, el escandaloso 26 % y hasta 30 % de ciudadanos que antes de elecciones de Congreso decía que votaría en blanco por presidente se está desdibujando hasta llegar hoy a cerca del 16 %, tendencia que puede seguir cayendo, hasta bordear los niveles históricos, que no han alcanzado el 5 %. Prueba de la pobre aceptación al voto en blanco está en la reciente elección de Congreso, en la que la intensa campaña de juristas muy destacados, militantes de una organización significativa de ciudadanos y voceros en redes sociales para que se votara en blanco no logró cambiar la histórica tendencia de tarjetones no marcados (5,2 %) y el voto en blanco (5,8 %).


En un ambiente que se acerca a la elección presidencial, lo que cabe es la creciente tendencia de los medios a hacer noticias con la campaña, lo que impulsará la publicación de encuestas que le dan audiencia a esos medios y crean expectativas tipo “carrera de caballos” frente a las elecciones presidenciales. Así las cosas, el auge por el doctor Peñalosa puede ser, como interpretan los medios de comunicación cercanos a la Casa de Nariño, resultado de su reciente victoria en la Consulta Verde, que fue consulta interpartidista más que verde, o, como interpretan sus cercanos, un reavivamiento de la “Ola Verde”, en torno a una figura fresca, como en su momento lo fue el doctor Mockus. Los dos meses de campaña que faltan, nos llevarán a la verdadera encuesta de ciudadanos que por ahora empiezan a alinearse en torno a alguna de las opciones que les atraen.


Dado el carácter presidencialista del país, la elección de mayo define la vida de todos. Por eso, aspiramos a un debate marcado por la transparencia, la fuerza de los argumentos, el respeto a la dignidad de cada candidato, el rechazo a las campañas negras y la sinceridad para que los ciudadanos no se encuentren con sorpresas poselectorales. A él aportaremos el espacio de nuestras páginas informativas para que los candidatos puedan presentar sus opciones ante una ciudadanía que espera acertar en sus decisiones.