Columnistas

La defensa de las autodefensas
Autor: Henry Horacio Chaves P.
20 de Marzo de 2014


Algunos penalistas como José Adab Zuleta, creen que es difícil que prospere una causa penal contra el columnista de El Colombiano Humberto Montero.

En Twitter: @HenryHoracio


Algunos penalistas como José Adab Zuleta, creen que es difícil que prospere una causa penal contra el columnista de El Colombiano Humberto Montero. Sin embargo, la solicitud que en ese sentido le hizo a la Fiscalía el magistrado de justicia y paz, Rubén Darío Pinilla Cogollo, abre esa posibilidad. Claro que son más interesantes los debates que plantea.


El primero, tiene que ver con el alma del texto que sobre las Autodefensas publicó en febrero el periodista español. Una invitación directa a “no poner la otra mejilla” sino actuar en defensa propia cuando se considera que el Estado es incapaz de hacerlo por los ciudadanos. Argumenta Montero que su columna se refiere a dos hechos puntuales de México y Brasil y no a las autodefensas colombianas, pero insiste en que si en Medellín las autoridades no defienden a los ciudadanos ellos están en el derecho de hacerlo de manera proporcionada. Además insiste en que la legítima defensa es regulada por los Estados de Derecho. Pero el magistrado Pinilla cree que argumentos como ese fueron el sustento para la aparición de grupos como el Bloque Cacique Nutibara y que el paramilitarismo creció a la vista de todos y es algo que no puede volver a ocurrir.


Otro debate que propone el magistrado con la solicitud de investigación penal, tiene que ver con la débil frontera entre la libertad de expresión y la incitación al delito. Pinilla cree que expresiones como “Ojo por ojo, diente por diente” o el reconocimiento del columnista de que ante una agresión “haría lo necesario para limpiar mi hábitat de alimañas. De forma proporcionada, en este caso”, son claras invitaciones al delito en prácticas como la mal llamada “limpieza social”. Montero dice que el magistrado lo lee fuera de contexto, en párrafos sueltos. Yo no creo.


En respuesta al magistrado Pinilla, el periódico apela a la libertad de opinión y al pluralismo que reflejan sus columnistas. Un debate que no se puede agotar en un cruce de cartas, ni un par de opiniones. Ojalá la academia lo recoja y en clases, foros y otros espacios de formación, se escuchen argumentos a la luz de la jurisprudencia y de la ética periodística que impone pensar cada palabra que se escribe y responder por cada afirmación. No se trata de establecer el delito de opinión o penalizar las ideas, pero tampoco de dar patente de corso a los columnistas para incitar al delito, arengar y exaltar los ánimos hasta provocar un incendio difícil de apagar.


Aunque menos importante, otro debate posible es sobre la pertinencia de tener en medios regionales opiniones de quienes no tienen el contexto ni la historia. El señor Montero seguramente aportará a los lectores miradas amplias, tal vez globales, sobre temas diversos; pero en asuntos como el de las autodefensas, él mismo reconoce que no conoce las particularidades de un país al que viene a veces. Por parecidos que nos veamos, cada terruño tiene sus particularidades y las recetas universales hace décadas están mandadas a recoger.