Columnistas

Más era la bulla
Autor: Bernardo Trujillo Calle
15 de Marzo de 2014


Ni tanto como se decía, ni tan poco como se creía. El Senado será de mayoría santista y reeleccionista por consiguiente.

Ni tanto como se decía, ni tan poco como se creía.  El Senado será de mayoría santista y reeleccionista por consiguiente. No arrasaron por tablas con los 40, ni con los 30 Senadores de los que se ufanaban iban a llegar portando las insignias del CD a imponer a la brava sus condiciones en el proceso de paz con el fin de hacerlo inviable y, menos podrán montar un vivac al lado de las banderas blancas de los que abominamos de la guerra. Sus 20 elegidos cumplirán el papel rabioso de oposición, es verdad, pero el querer nacional de una mayoría por conseguir que Colombia entre finalmente en una era de tranquilidad, es mayor y más poderoso que cualquier intento por conculcar el legítimo derecho de los amigos de la concordia.


Los partidos de la Unidad Nacional –Liberalismo, U, Cambio Radicial y el sector democrático del Conservatismo-, tienen la fuerza electoral capaz de remontar la oposición con el propósito de ganarle la carrera a los promotores de la guerra.  Los pequeños partidos, entre ellos la izquierda, opositores del gobierno, pero igualmente comprometidos con la paz, tendrán la oportunidad de contribuir con su gente a ese fundamental propósito que ellos también necesitan, o sumarse a las derechas recalcitrantes que sacan provecho del conflicto armado bajo las consignas de extinción total de la guerrilla. Son los que rehuyen el acuerdo humanitario de la paz.


El Presidente Santos en sus primeras declaraciones públicas una vez conocidos los resultados, invitó al expresidente Uribe a engrosar la causa de la paz. La respuesta fue una temeraria denuncia por el supuesto fraude electoral al que nadie, ni su misma gente, le da crédito por fantasiosa e imposible en las circunstancias en que se cumplieron los comicios. Lo cual quiere decir que no habrá tregua en la contienda por alcanzar los opuestos propósitos que las dos figuras relevantes del debate presidencial lideran.


Desde ya se advierte la probable coalición del CD y la parte ramirista del Conservatismo en una segunda vuelta, si a ella vamos a llegar y, si para entonces, el Consejo Nacional Electoral no ha decidido anularle la credencial de candidata oficial de dicho partido a Marta Lucía Ramírez, tal como lo demandaron los propios copartidarios de la envanecida aspirante.  De todas maneras las alianzas se harán en varios frentes, unas con los amigos del gobierno y, otras, en contra.  Lo importante es que la democracia se exprese con absoluta libertad y que haya garantías para todos los partidos y movimientos políticos como hasta ahora.


Mirando la fotografía de los cinco candidatos -Santos, Zuluaga, Ramírez, Peñalosa y López- la interpretación política más realista de sus alcances electorales es evidente analizándolos según las cifras de las recientes elecciones.  De atrás para adelante, Clara López, una mujer inteligente como la que más, no tiene con qué enfrentar una contienda presidencial.  Sus votos son de negociación para engrosar otros de la izquierda que tampoco alcanzara ni medianamente para pensar en un triunfo.  Peñalosa y el derrotado Navarro en la consulta de la Alianza Verde, también obtuvieron votos para negociarlos con el mejor postor que no lo hallarán por la extrema derecha, pero tampoco por la izquierda que el ex alcalde de Bogotá  rehuye espantado.  La sorpresiva votación de Peñalosa le ha inflamado el pecho sin sacarlo del pragmatismo adquirido por sus repetidos descalabros electorales.  Desde luego que él se arrimará al árbol que más sombra le ofrezca.  Oscar Iván Zuluaga y Marta Lucía Ramírez por sus afinidades políticas y el común mentor, unirán sus fuerzas en algún momento, sólo que el dilema sería hallar la cabeza de la coalición que cada uno pretende.  Con todo, están muy lejos de llegar a la presidencia.  


Queda Juan Manuel Santos que recibió el mayor caudal de votos para enfrentar a los adversarios de las distintas vertientes.  Tiene a su favor el balance de un excelente gobierno que ha cumplido con creces las promesas de su programa y porque abandera el proceso de paz con el respaldo nacional e internacional.  


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