Columnistas

Juntas Directivas y mujeres
Autor: Rubén Darío Barrientos
6 de Marzo de 2014


De acuerdo con una detallada investigación de Women Corporate Directors (WCD), “en Colombia, apenas el 4% de los miembros de juntas directivas en el país son mujeres”.

De acuerdo con una detallada investigación de Women Corporate Directors (WCD), “en Colombia, apenas el 4% de los miembros de juntas directivas en el país son mujeres”. Otro estudio, halló que “en Colombia aún no se tiene muy presente la necesidad de abrir las juntas a las mujeres”.  No obstante lo anterior, está demostrado que la mitad de la fuerza laboral del país está integrada por mujeres. Empero, a medida que se encumbra la pirámide laboral, se encuentra que los hombres se van apropiando de los cargos más encopetados.


Algunos analistas han expresado que las mujeres son más dilectas a dedicarse al hogar y a pasar en familia, lo que hace que la apetencia por ejecutivos hombres les garanticen a las empresas contar con personas que pueden tardar su salida del trabajo, trasnochar e ir los fines de semana a planear estrategias corporativas. Allí, explican los observadores, es donde se desarrolla la tesis de que las mujeres se anidan más en los mandos medios que no tienen tanta presión laboral. Sin embargo, Colombia es uno de los países de la región donde la mujer juega roles importantes en la dirección empresarial, habida cuenta de que al menos el 67% de las grandes organizaciones del país tienen al menos una mujer en la alta gerencia.


Y los tabuladores de información, han señalado que compañías con mujeres en juntas directivas, tienen un beneficio bruto de explotación Ebitda superior en un 47,6% a los de las empresas que en la cúpula directiva solo cuentan con hombres. En donde sí les va súper-bien a las mujeres es en las organizaciones cuyo objeto social es el relacionismo público, pues en tales plazas ocupan más del 70% de los cargos de primer y segundo nivel, agregándose que las gestiones son exitosas y encomiables. Pero volviendo al cuento de las mujeres, miren este dato negativo: en el Foro Económico Mundial de Davos (que reúne las vacas sagradas de la economía, la política y el pensamiento), la presencia femenina alcanzó un mísero 17%.


Hay espejos universales de mujeres reinando: la Universidad de Harvard tiene una presidenta (Drew Gilpin Faust), el Fondo Monetario Internacional tiene una directora gerente (Christine Lagarde) y hay muchas mujeres presidentas de países importantes. Los analistas sí concluyen que hay una especie de “barrera” para que las mujeres lleguen a puestos directivos. En una revista publicaron lo siguiente: “Cuando una mujer quiere hacer una carrera profesional suelen ser habituales preguntas de este jaez “¿Estás segura de que quieres presentarte?”, “¿No quieres tener hijos? ¿Pero cómo vas a hacer con tus hijos si trabajas?” “¿Tu esposo sí está de acuerdo en que te vincules?”


Estudios de sicología han creado estos estereotipos: si una mujer llega lejos es “agresiva”, mientras que si un hombre asciende es “ambicioso”. En Francia, las cosas funcionan mejor: el número de mujeres en los consejos de administración de las principales empresas, pasó del 12% al 25%. Entidades cazatalentos aseguran que muchísimas mujeres están entre las mejores MBA. Un periódico económico se preguntó hace poco: ¿Qué hay que hacer para sensibilizar a los directivos de las más importantes compañías y convencerles de que contraten mujeres? Hace poco, la revista Dinero hizo un especial sobre un ranking de las mujeres más poderosas e influyentes de Colombia y enumeró 50. 


Y concluyó el informe que “todas estas mujeres son reconocidas por tres cosas: La primera es su gran capacidad de trabajo, atributo mencionado por amigos y enemigos. La segunda es la pasión con la que asumen sus retos. En un grupo donde están representadas todas las filiaciones ideológicas, el factor común es la fortaleza de las convicciones y la firmeza en las decisiones ante los dilemas del cargo. La tercera es que hablan claro y hacen sentir su opinión de manera directa, aunque a veces esta no sea la salida más popular entre sus colegas. ¿Quedan dudas de que a las mujeres han que darles más posiciones y entregarles más puestos de mando?