Columnistas

El misterio de los 20 dólares que nadie recogía del suelo
5 de Marzo de 2014


Los billetes tirados en el suelo no duran mucho tiempo ahí. El primero que los ve, se los lleva –con más o menos disimulo. Por eso cuesta tanto encontrar alguno.

Mariano Bosch*


Los billetes tirados en el suelo no duran mucho tiempo ahí. El primero que los ve, se los lleva –con más o menos disimulo. Por eso cuesta tanto encontrar alguno. Tampoco es fácil encontrar un inversor que nos haga una proposición como ésta: “Por cada dólar que tú ahorres, yo voy a poner 10”. Es decir, te voy a financiar más del 90% de tu inversión. ¿Cuánta gente rechazaría esa oferta? Es de imaginar que la inmensa mayoría aceptaría un trato de estas características. Y, sin embargo, los hay -y muchos- que la rechazan.


En Brasil, el Programa del Micro Emprendedor Individual hace una oferta similar (con algunos matices) a los 16 millones de cuenta propia del país. Hay dos datos interesantes sobre la aceptación de este programa. Primero, hasta hoy se han inscrito unos 3 millones y medio; es decir, que sólo uno de cada 5 micro-emprendedores acepta la oferta. Pero, en segundo lugar, llama la atención que sólo alrededor de un 50% de los que se inscriben al programa acaban haciendo contribuciones regularmente, y por lo tanto no van a aprovecharse de ese negocio tan ventajoso.


¿Cuáles son las razones principales para que los cuenta propia brasileños no se aprovechen de esta oferta? Principalmente lo atribuimos a cuestiones de falta de información o de dejadez. Nadie está realmente pensando en su vejez. En encuestas realizadas por el BID mostramos que más del 50% de los personas que están cerca de jubilarse jamás han pensado nunca en cómo financiarán su vejez. Y es cierto, nadie quiere hacerse mayor.


Todo esto pone de manifiesto que tal vez tenemos que pensar en la manera de hacer más fácil ahorrar, con fórmulas que no necesariamente pasen por aumentar el retorno al ahorro (lo que el Estado financia a partir de nuestras aportaciones), porque en Brasil este retorno es inmenso. Por tanto, hay que encontrar mecanismos innovadores para hacer más fácil ahorrar para una pensión. Hacer que los ahorros se puedan hacer desde el teléfono móvil, con las facturas de la luz o cuando compramos lotería son opciones que pueden tenerse en cuenta.


Y a ti ¿qué te animaría o facilitaría que pudieras ahorrar algo para tu futuro? ¿Por qué no nos lo cuentas?


 


* Esta columna fue publicada originalmente en el blog Factor Trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).