Columnistas

Descentralizar la educaci髇 superior
Autor: Danny Garc韆 Callejas
5 de Marzo de 2014


Los profesionales universitarios tienen mejores y mayores oportunidades de empleo que el resto de la poblaci髇 al acceder a trabajos con mejor remuneraci髇 y oportunidades de crecimiento personal.

Los profesionales universitarios tienen mejores y mayores oportunidades de empleo que el resto de la población al acceder a trabajos con mejor remuneración y oportunidades de crecimiento personal. Al mismo tiempo, ser profesional mejora la calidad de vida de las personas al inducirlos a estilos de vida más saludables, disfrutar de las artes y ser más comprometidos con el medio ambiente, la sociedad y la democracia —más proclives a votar, por ejemplo—.


Aunque la educación es un bien meritorio, es decir, al que toda persona tiene derecho sin importar su grado de ingresos o riqueza, la educación superior se ha reservado para las élites y las grandes ciudades, hasta ahora. Mientras a inicios del siglo XX 500 mil personas tenían acceso a las universidades y principalmente en países de alto ingreso, en 2010 casi 180 millones pudieron ingresar a la educación terciaria.


Pero para disfrutar de los privilegio de la educación, la sociedad demanda un diploma. Pues bien, el título de graduados universitarios lo poseen más de 460 millones de personas en el mundo, según un estudio de la Universidad de Harvard y el Banco Asiático de Desarrollo para 2010, algo así como el 6,7% de la población mundial. Lo interesante es que el número de estudiantes y graduados sigue creciendo.


Sin embargo, en Colombia, mantenemos disparidades regionales que impiden la democratización y descentralización de la educación superior. Bogotá concentra el 38,4% de los títulos otorgados entre 2001 y 2012 a pesar de tener menos del 18% de la población del país. Y es más, Antioquia y Bogotá concentran casi el 52% de los graduados en Colombia y de sumarle los titulados del Valle del Cauca, Santander y Atlántico, concentrarían el 70% de los diplomas universitarios otorgados, según cifras del Observatorio Laboral de la Educación.


Más aun, el poco número de graduados en las regiones tiene efectos sobre la oferta de servicios de salud, por ejemplo. Mientras en Bogotá se graduaron casi 19.000 médicos entre 2001 y 2012, en Cesar solo se graduó 1, según cifras del mismo Observatorio del Ministerio de Educación Nacional. Sí, léase bien: un solo médico graduado en un departamento con casi un millón de habitantes y con un fondo de salud departamental para 2012 de más de $140.000 millones de pesos.


Y mejor ni mencionar a departamentos como Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada, donde las oportunidades de educación superior son escasas. Lo peor es que nos olvidamos que ellos también son Colombia. La mejor forma de recordarlos, y a tantos más departamentos olvidados y excluidos de la riqueza del país —como Chocó—, es descentralizando la educación superior. Solo espero que este tema se convierta en política de estado y no en cúmulo de promesas electorales más. Amanecerá y veremos.


 


*Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia