Mundo deportivo

25 years under full siege
25 años, en pleno asedio
4 de Marzo de 2014


La generación dorada de saltadores formada por el sueco Patrick Sjoeberg, los alemanes Carlo Thränhardt y Dietmar Moegenburg, los rusos Igor Paklin y Ruldolf Povarnitsiny y el rumano Sorin Matei, se retiró sin poder batir el récord del antillano.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Javier Sotomayor visitó la ciudad de Medellín el mes de mayo del año pasado como invitado especial en la inauguración de los Primeros Juegos de Periodistas Deportivos Aips América, realizados en la Capital de la Montaña.

Redacción/Agencias


El récord mundial de altura en pista cubierta, establecido por el cubano Javier Sotomayor con un salto de 2,43 metros el 4 de marzo de 1989 durante los Mundiales de Budapest, cumple hoy 25 años de vida acosado por el ruso Iván Ukhov, que ya se encuentra a un solo centímetro de igualarlo.


El propio Sotomayor presiente desde hace meses que a sus récords, también tiene el de aire libre (2,45 mts), les queda poco tiempo de vida, aunque pensaba que su heredero sería el ucraniano Bohdan Bondarenko, campeón mundial el año pasado en Moscú con 2,41.


“El catarí Mutaz Essa Barshim estuvo muy bien, pero sí, Bondarenko es hoy el mejor saltador del mundo y el que puede sobrepasar esa cota (2,45 mts)”, comentó Sotomayor. El ucraniano había logrado el mejor salto en 19 años. 


Sin embargo, la amenaza más grave y reciente para la supervivencia de los récords de Sotomayor procede de un ruso, Ivan Ukhov, campeón olímpico en Londres 2012, y quien el 25 de febrero pasado saltó 2,42 en Praga.


Sotomayor, de 45 años en la actualidad, admitió, a diferencia de otros plusmarquistas de larga duración, que no será feliz cuando llegue ese día. “Con toda seguridad no me voy a sentir bien, no lo voy a disfrutar, esa es la verdad. Pero pasarán los días y volveré a aceptar que los récords están para batirse”, expresó el deportista. 


El historial de plusmarcas de Sotomayor está muy ligado a la ciudad de Salamanca, donde obtuvo dos al aire libre, incluido el vigente. 


El 27 de julio de 1993, Sotomayor exhaló un suspiro de alivio en las pistas anexas al estadio Helmántico salmantino cuando elevó su récord en un centímetro, de 2,44 a 2,45. Para un profano era una porción insignificante, pero a él le dio la seguridad de que, ahora sí, su récord estaba a salvo de contingencias durante años. Veintiuno cumplirá este año.


Salamanca fue también el escenario de su primer récord al aire libre. El 8 de septiembre de 1988 advirtió al mundo, con un salto de 2,43, que, con independencia de quien fuera, unos días después, el campeón olímpico en Seúl (lo fue el soviético Gennadi Avdeyenko con 2,38), el número uno de la especialidad sería él. 


Al año siguiente, el 4 de marzo en la final de los Mundiales de Budapest, logró con idéntico registro su actual plusmarca en pista cubierta, la que ahora cumple sus bodas de plata. Saltó a la primera 2,25 y 2,31. Necesitó dos intentos para superar los 2,35, siguió con 2,37 (a la primera) y batió el récord mundial con 2,43 en su primer esfuerzo. En total, seis saltos. Mogenburg y Sjoeberg le escoltaron en el podio con 2,35 metros. 


Ortiz lo recuerda


Arturo Ortiz, plusmarquista español de altura, definió al cubano Sotomayor como “la máxima expresión de la potencia” y en el ámbito humano “un tío fantástico, afable y cariñoso, que nunca presumió de su superioridad”.


“Técnicamente no era de los mejores. El propio Dick Fosbury (inventor del salto de espaldas que sustituyó a la técnica del rodillo ventral) saltaba mejor que él, pero en las cosas buenas que tenía era muy bueno. En potencia era excepcional”, expresó Ortiz.


El español, que coincidió con Sotomayor en muchas competiciones a lo largo de su carrera, destacó que el cubano “en una época en que se puso de moda levantar el dedo para indicar que eras el mejor, nunca tuvo un gesto de prepotencia, siempre fue humilde”.


Además, coincidiendo con la fecha de hoy el atleta agregó que “de todos sus saltos, el que más recuerdo fue el de 2,43 en Salamanca. Su batida fue descomunal, una locura, y su final fue prodigioso”.



El atleta más relevante

Javier Sotomayor se ha ganado un puesto de honor en los anales del atletismo por sus relumbrantes éxitos al aire libre, pero los libros de la pista cubierta señalan también al cubano como el atleta más relevante de todos los tiempos. A lo largo de cinco Mundiales en sala conquistó dos medallas de oro, una de plata, otra de bronce y un cuarto puesto.


Se retiró con siete títulos mundiales, uno olímpico y cinco récords del mundo, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1993.


El atleta de Limonar, capaz de elevarse medio metro sobre su propia estatura (1,95), lo consiguió todo en el atletismo: título olímpico y mundial, triunfo en Copa del Mundo y plusmarcas universales al aire libre y bajo techo.