Columnistas

amos a votar!
Autor: Ram髇 Elejalde Arbelaez
23 de Febrero de 2014


A quince d韆s de la realizaci髇 de las elecciones para renovar al Senado de la Rep鷅lica y la C醡ara de Representantes, la campa馻 se intensifica y los partidos y movimientos pol韙icos refuerzan su presencia en todo el territorio nacional.

A quince días de la realización de las elecciones para renovar al Senado de la República y la Cámara de Representantes, la campaña se intensifica y los partidos y movimientos políticos refuerzan su presencia en todo el territorio nacional.


La verdad, con contadas excepciones, el debate ha sido más bien pobre y la presencia decidida de figuras nuevas que auguren un cambio drástico en la actividad política nacional, tampoco se deja ver. El Centro Democrático, presidido por el expresidente Álvaro Uribe, irrumpió en la política con los mejores augurios y sus fundadores lo presentaron como el movimiento que arrasaría en las elecciones de marzo; hoy parece, y todo lo hace presagiar, que el combustible le alcanzará para hacer una aceptable presencia en el parlamento colombiano. Sus promotores ya no hablan de 35 o 40 senadores y son un poco más moderados en sus consideraciones. La ciudadanía parece cansada del discurso pugnaz y combativo del expresidente y sus oficiales de causa. Además, estas elecciones parlamentarias son unos comicios muy signados por el clientelismo y la fidelidad partidista que aún queda. Es decir, que el voto de opinión será más bien escaso. Seguramente el doctor Uribe obtendrá una votación aceptable para el Senado, pero su presencia en la Cámara de Representantes será más bien pobre y lánguida. La otra falencia de este movimiento radica en que toda la fuerza la hace el expresidente y toda esperanza gira en torno a su imagen. 


El Partido Liberal parece estar viviendo un buen momento, a pesar de que no tiene candidato propio a la Presidencia de la República. Aspira aumentar algunas curules en su representación actual en el Congreso de la República y lo va a lograr. La persecución burocrática de que fue víctima en los gobiernos anteriores, ha desaparecido. No tiene pues el liberalismo razón para no crecer en votos y en representación popular; además hay que reconocer que su presencia en el Congreso ha sido, en términos generales, muy buena y varios de sus actuales parlamentarios no solo han presentado buenos proyectos que se han convertido en leyes, sino que en los debates políticos ha existido muy buena actividad liberal. 


El partido de la Unidad Nacional, la famosa “U”, seguramente sufrirá menoscabo en su electorado y en su representación ante la presencia del Centro Democrático del doctor Uribe Vélez. La agresiva campaña uribista indicando que la “U” no es el partido del expresidente, seguramente dará sus frutos. Sin embargo, esta colectividad mantendrá una buena presencia electoral tanto en el departamento de Antioquia como en todo el territorio nacional. El poder es atractivo y la posibilidad de otros 4 años del gobierno Santos, le otorga a la “U” un oxígeno indispensable. Quedará demostrado en estas elecciones que la clientela en materia parlamentaria, sigue siendo muy fuerte. Van a perder escaños y votos, pero no en la medida en que lo espera el Centro Democrático.


El partido Conservador tiene iguales dificultades que el partido de la “U”. Además, la división de sus huestes entre gobiernistas y antigobiernistas, le agrega más dolores de cabeza a este partido, antes que beneficios. En Antioquia, la presencia conservadora sigue siendo muy importante y fuerte. 


El Polo Democrático, a pesar de las vicisitudes que siempre vive la izquierda democrática en Colombia, tiene buenos candidatos y para la salud de la democracia es bueno que sostenga o mejore su representación parlamentaria.