Columnistas

Unidos por la paz
Autor: Bernardo Trujillo Calle
22 de Febrero de 2014


Empezó en firme la campaña por la reelección del Presidente Santos. Su plataforma de campaña Unidos por la Paz, es un acierto y fue escogida para identificar el propósito fundamental que se busca.

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Empezó en firme la campaña por la reelección del Presidente Santos.  Su plataforma de campaña Unidos por la Paz, es un acierto y fue escogida para identificar el propósito fundamental que se busca. En parte, esta campaña coincidirá con la de congresistas que será el colchón en el cual descansará el éxito de la presidencial. El liberalismo es optimista, no triunfalista, y así lo han expresado la Dirección Nacional y los distintos comités que se han conformado para garantizar el buen éxito en ambas. Tiene el liberalismo de su lado el apoyo incondicional de sus bases que no se han enredado en estériles debates que son propios de aquellos partidos en camino de disolución, que no han encontrado sólidos puntos de contacto para impulsar un programa único, como es el caso de las cuatro izquierdas y las dos derechas que se pelean los votos uno a uno sin miramientos de identidad. Son cordiales adversarios.


El lema escogido, como se dijo, es ya un buen comienzo que lo diferenciará de quienes continúan empeñados en pregonar la guerra como solución al conflicto.  Con dicha plataforma de campaña se está aclarando el punto crítico de la confusión en el lenguaje de los participantes porque todos hablarán como portaestandartes de la poderosa alianza del principal tema que los identifica. Ese tema responde cabalmente al talante liberal y democrático que es propio de cada uno de los partidos miembros, como que son todos ellos desprendimientos del Liberalismo, en mala hora fraccionado y golpeado por la acción de los dos gobiernos anteriores.


En las próximas elecciones nuestro partido va a tener su prueba de fuego. El Senado será un Campo de Agramante donde chocará frontalmente la derecha extrema capitaneada por el expresidente Uribe y, el Liberalismo, capitaneado por Horacio Serpa. A esa batalla política llegarán los voceros de la extrema izquierda, Robledo, Cepeda, Navarro con su doble discurso antisantista y antiuribista que ellos saben dosificar milimétricamente según las circunstancias. Y llegará también el Conservatismo, que por la afinidad de Marta Lucía Ramírez con Uribe, se alineará con el CD, si para entonces no le ha sido anulada la credencial que de manera apresurada le fue entregada por el presidente del Directorio Conservador.


Desde ya es posible anticipar cómo será el discurso del CD, enemigo como es y ha sido del proceso de paz. A cada minuto se escucharán sus palabras más socorridas: terroristas, secuestradores, bandidos, aludiendo a la guerrilla. Ese libreto está patentado y repetido de memoria y no habrá cambio porque es el catecismo aprendido en el conocido libro Mi Lucha: “...Fuerza será, se lee en éste, que toda propaganda para que sea eficaz se limite a muy pocos puntos presentándolos en forma de gritos de combate hasta que el último hombre haya interpretado el significado de cada uno”.


Los petimetres de la política, aquellos que dicen hablar doctoralmente sólo de los “puros principios ideológicos”, han estado activos contra la llamada mecánica electoral, como si hubiera otro medio distinto de ese para llevar a las corporaciones públicas la fuerza que se traduce en congresistas. ¿Cuál sería entonces el papel de los partidos, si no es el de cautivar los adeptos mediante una actividad proselitista que garantice su sobrevivencia por medio de una representación política en las corporaciones públicas?  Es lo que hacen los hipócritas manzanillos cuando se quitan el traje de “ideólogos”.  Por eso tenemos interés en saber cuántos congresistas serán elegidos por el CD, Conservatismo, Izquierdas, Verdes, Unidos por la Paz y los otros grupos minoritarios. Por lo pronto hay qué decirlo, aunque duela, que algunos partidos de izquierda van es a luchar por sobrevivir, amenazados de muerte como están por el umbral. El Conservatismo dividido entre ramiristas y caciques, para llamarlos de algún modo, se repartirán de por mitades su mermado caudal. El CD que delira con torrentes de senadores vistiendo la casaca de la guerra, si llega a la mitad, sería una hazaña.  Y Unidos por la Paz, por virtud de su loable fin, será el más votado. Tenemos el compromiso de elegir a Santos en la primera vuelta con una alta votación que deje por fuera las maniobras que se están tramando contra la reelección y la paz.




Comentarios
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natalia
2014/02/22 01:26:03 pm
Señor BERNARDO TRIJILLO CALLE, sus escritos reflejan una inocencia que comulga con la senilidad, Dios mio, yo creí que este tipo de pensamientos retrógrados ya habían desaparecido de la mente de los colombianos, como seguir defendiendo las banderas de un presidente al que no tenemos nada que aplaudirle, o dígame que, lo mismo del partido liberal con esos antiquísimos candidatos que solo le han dejado sinsabores a los colombianos