Mundo deportivo

Half the country does not want it
Medio país no lo quiere
21 de Febrero de 2014


Pese al candente ambiente que reina en torno al Mundial, la presidente brasileña Dilma Rousseff invitó ayer al papa Francisco, un enamorado del fútbol de quien seguramente esperará la “bendición” para que todo salga bien.


Foto: EFE 

Río de Janeiro y el histórico Maracaná están listos para la llegada de los protagonistas de la cita mundialista, un evento que también, ansioso, espera el mundo futbolero.

Río de Janeiro. EFE.


Un poco más de la mitad de los brasileños rechazaría la candidatura de Brasil a ser sede del Mundial de Fútbol en caso de que se les planteara esa posibilidad en este momento, según una encuesta divulgada esta semana.


De acuerdo con el sondeo de la firma MDA, si fuesen interrogados hoy sobre su apoyo a la posible candidatura de Brasil a sede de un Mundial, el 50,7 % diría que no, un 19,7 % apoyaría la aspiración pero parcialmente y solo un 26,1 % la apoyaría incondicionalmente.


Los porcentajes, que reflejan el arrepentimiento de numerosos brasileños, contrastan con el mayoritario apoyo que obtuvo en 2007 la elección de Brasil como sede del Mundial que comenzará el 12 de junio próximo.


Igualmente reflejan la insatisfacción de los cientos de brasileños que prometen en las redes sociales que participarán en las manifestaciones convocadas durante el Mundial para protestar contra las inversiones de Brasil en el evento.


La misma encuesta, encomendada por la Confederación Nacional del Transporte (CNT, patronal) y que consultó este mes a 2.000 electores de 137 municipios de todo el país, mostró que el 85,4 % de los brasileños cree que habrá protestas durante el Mundial, contra un 11,4 % que no espera manifestaciones. Pero solo el 15,2 % de los consultados dijo estar dispuesto a participar en manifestaciones durante el Mundial, contra un 82,9 % que no pretende sumarse a las protestas.


Las organizaciones que promueven las manifestaciones alegan que los recursos que Brasil invirtió en el Mundial debieron haber sido destinados por el Gobierno a proyectos para mejorar la salud y la educación pública.


En ese sentido, un 75,8 % de los encuestados considera que las inversiones del Gobierno en el Mundial no eran necesarias, frente a un 13,3 % que las calificó como adecuadas y un 7,3 % para quienes fueron insuficientes.


El mayor rechazo se refiere a las inversiones realizadas en la construcción o reforma de los estadios en las doce ciudades sedes. Para el 80,2 % los recursos destinados a los estadios habrían sido mejor aplicados en otros sectores, mientras que solo un 17,7 % apoya las inversiones en los estadios por considerar que servirán para desarrollar el deporte en el país.


En cuanto a las inversiones en obras de infraestructura y sistemas de transportes en las ciudades sede, un 66,6 % no cree que estén concluidos a tiempo para el Mundial y solo un 27,7 % confía en su conclusión antes de junio.


Pese a todas las polémicas, un 56,2 % considera que Brasil conquistará su sexto título en el Mundial de este año y solo un 34,6 % no tiene fe en que la selección brasileña alzará la Copa en la final que se disputará en el estadio Maracaná el 13 de julio.



Apretón de manos

El presidente de la Fifa, Joseph Blatter, envió esta semana una carta a las federaciones de las 32 selecciones que participarán en el Mundial, en la que las invita a hacer el “Apretón de manos por la paz”, iniciativa que se hizo por primera vez en el último Mundial de Clubes de Marruecos 2013.


“Invitamos a los capitanes a reunirse con los árbitros en el lugar donde arrojaron la moneda al aire. En este sitio se darán el apretón de manos por la paz, un acto sencillo pero poderoso, ya que representa la reconciliación tras competir en la cancha”, señala Blatter en su misiva.


La campaña quiere transmitir un ejemplo de amistad, respeto y paz a toda la sociedad con el gesto de un apretón de manos.




Seguridad garantizada

EFE


La presidente brasileña Dilma Rousseff afirmó esta semana que Brasil, tras invertir 1.900 millones de reales (unos 792 millones de dólares) en seguridad y defensa, está listo para garantizar que el Mundial que organizará a partir del 12 de junio se desarrolle sin ninguna amenaza al orden público.


“Estaremos con los brazos abiertos para recibir de la mejor forma posible, con hospitalidad, comodidad y seguridad, a los visitantes, hinchas, atletas y profesionales que estarán en Brasil tanto en el Mundial como en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016”, afirmó la mandataria.


La presidente explicó que los recursos invertidos en seguridad y defensa para el Mundial y los Juegos Olímpicos fueron destinados a la instalación de centros integrados de comando y control en todas las ciudades que serán sedes de los eventos.


Igualmente fueron invertidos, agregó, en “el fortalecimiento de la infraestructura en los puertos de entrada al país, en equipos para mejorar la seguridad en las carreteras, la adquisición de sistemas para centralizar las operaciones de seguridad y en soluciones de integración de radiocomunicaciones entre instituciones responsables por la seguridad”.


Afirmó que algunas de esas inversiones estaban planificadas pero fueron anticipadas y que son “necesarias para permitir la mejoría de la movilidad urbana y de los servicios de transporte colectivo en el país”.




Anuncian protestas

El descontento de muchas personas por la realización del Mundial en Brasil no da pie atrás. En las últimas semanas, diversos movimientos sociales se han agrupado en la plataforma “Nao vai ter Copa”, que pudiera traducirse como “No habrá Mundial”, y tras una jornada de protestas en enero pasado, prometieron que mañana sábado volverán a salir a las calles de varias ciudades de Brasil.


Sin embargo, el secretario General de la Fifa, Jérôme Valcke, había afirmado esta semana, con anticipación, que confía en que la Policía brasileña podrá contener eventuales protestas durante el Mundial y aseguró que lo importante será “garantizar que la gente llegue a los estadios”.


Valcke dijo que ante posibles manifestaciones, como las que hubo durante la Copa Confederaciones, la Policía “tendrá que hacer su trabajo”, pues “el público tiene derecho a ver los partidos”.