Columnistas

Dimayor Vs. Antony Silva: ¿qué dice la Justicia?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
15 de Febrero de 2014


Hace unos meses, en esta misma columna, se destacaron algunas injusticias que deben sufrir los trabajadores de las empresas de fútbol.

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Hace unos meses, en esta misma columna, se destacaron algunas injusticias que deben sufrir los trabajadores de las empresas de fútbol, los jugadores, materia prima y mercancía de los equipos profesionales, hablando en fríos términos capitalistas. Se habló de algunos casos, entre ellos el de Alexander “La pelusa” Orrego y sus problemas con el señor Gabriel Camargo, dueño del Deportes Tolima, para que lo dejara trabajar en un nuevo contrato con el equipo Envigado en 2004. Finalmente el jugador sí pudo trabajar en el equipo Envigado pero debió “ceder” una deuda de $24 millones que el señor Camargo tenía con el jugador, según el periódico EL MUNDO, de Medellín (14, 17,18 y 19 de febrero de 2004). El trabajador del fútbol pudo contratar y trabajar con el equipo Envigado pero perdió su dinero, según el periódico, y el asunto se quedó así.


Dramas humanos de iguales o peores contextos se han conocido antes y después y, al parecer, no son aislados. Por lo que se escucha o se lee, parece que estas situaciones son lo usual dentro de unas presuntas irregulares (¿ilegales? ¿delictuosas?) condiciones de trabajo, quizá por aquello de que “la costumbre hace ley”. Se puede leer en Semana.com (05.II.13, “Boyacá Chicó es una dictadura”) el drama del futbolista Jhonny Ramírez. Del ex futbolista Jorge ‘El Abuelo’ Agudelo, se supo que –ya retirado- debió demandar ante la justicia ordinaria a su antiguo club, Once Caldas, y –al parecer- ganó. “Acusan a la Dimayor de veto laboral. Jugadores alegan que no los contratan en otros equipos cuando terminan contrato por justa causa” (El Tiempo.com, 21.I.12). Estos y otros innumerables hechos, unos que se conocen y otros que quienes los sufren prefieren callar.


Ante esta situación, y prendiendo una vela a Dios y otra al diablo, el actual ministro del trabajo, Rafael Pardo, intentó impulsar una ley en el Congreso, pero el asunto quedó tan peor que los propios trabajadores del fútbol profesional manifestaron al ministro que preferían que se hundiera el trámite de esa ley antes que salir más perjudicados. Casi le exigieron hundirla. Y Pardo no tuvo más remedio que hacerlo (El Espectador, 22.X.13). “El problema es que por proteger laboralmente a los jugadores y patrimonialmente a los clubes, el ministerio del trabajo no logró resolver el conflicto entre las partes”, Semana.com (26.X.13). 


Ahora el drama es el de otro jugador del Deportes Tolima: el portero paraguayo Antony Silva. Según El Espectador.com, “Antes de comenzar la Liga Postobón 2014-1, el portero y otros jugadores del fútbol profesional se negaron a firmar un documento que la Dimayor exigió, como requisito de inscripción para los torneos, en el que se comprometían a no llevar los conflictos a instancias judiciales ‘salvo en aquellos casos en que de manera expresa los reglamentos de la Fifa permitan acudir al juez ordinario (básicamente temas laborales)’” (06.II.14). “El problema es que no me han podico inscribir. Según el equipo estoy inscrito pero la Dimayor no me deja competir por no haber firmado el documento”, aseguró Antony Silva a Bluradio (07.II.14). ¿La presunta pretensión que la Dimayor exige en ese supuesto documento no raya en lo delictuoso? El condicionar el trabajo a eso, ¿no configura otro presunto delito que se conoce vulgarmente como chantaje? ¿Qué dice la Justicia colombiana al respecto? ¿Y qué opina nuestro salomónico Ministro del Trabajo?


Concurso de poesía y narrativa.- Menores de 35 años. Fecha límite para presentar las obras: 14 de marzo de 2014. Informes www.pencolombiadeescritores.com y secretariapencolombia@gmail.com 


Nota de peligro, repetida.- Del cruce peatonal a la salida de donde toman la alimentación los deportistas de alta competencia (Inder) y el CC. Obelisco.