Columnistas

¿Qué pasó con nuestra educada Medellín?
Autor: Mariluz Uribe
10 de Febrero de 2014


Me encontré con un “gringo” en el aeropuerto de Rionegro, mientras esperábamos el despegue del avión nos pusimos a conversar en spanglish.

Me encontré con un “gringo” en el aeropuerto de Rionegro, mientras esperábamos el despegue del avión nos pusimos a conversar en spanglish, claro, me contó que las mujeres de Medellín éramos lindas, que los taxis no sabían las direcciones, y que en un café de El Poblado había pedido una cerveza de 3.000, había entregado un billete de 20.000 y le habían devuelto 2.000, él vio cuando la “señora” metió el billete de 20.000 debajo de un billete de 5.000 en su caja. Pues me tocó contestarle que tal vez era el precio que había que pagar en la ciudad más turística e innovativa de “el mundo”.


Le conté que yendo con una amiga  yo había pagado dos helados de 6.000 pesos con un billete de 50.000 , inclusive pidiendo excusas por pagar con un billete grande, y me habían devuelto 14.000 que porque yo había pagado con uno de 20.000  y abrieron la Caja para mostrármelo,  y que como intenté reclamar, me habían dicho “tranquilita, calmadita”, por suerte mi amiga llegó al rescate y les dijo “Esta noche se les aparecerá el diablo”, lo cuál les caló y a lo mejor fue cierto, pues mi amiga es medio bruja, todo el que le hace daño las paga, tarde o temprano pero fuerte. El gringo me dijo que de todos modos él iba a volver y que cuando volviera se la presentara… Pacto hecho, porque yo vivo aquí y mi amiga la bruja también.


Hace poco estaba fuera de la ciudad una señora conocida, cuando la llamaron a decirle que su hijo se había accidentado, y que enviara dinero para hacer una “conciliación” porque la culpa del accidente había sido EN PARTE DE ÉL. Ya la señora asustada iba a ir a hacer la remisión, cuando por suerte el marido la interrumpió; “Vamos a averiguar eso bien”. Insistieron en llamar el muchacho  al celular y le preguntaron porque no había contestado antes. –“Yo estaba en una reunión de negocios y tenía el celular apagado”.  No le había pasado nada. 


Recomendado un aparato telefónico que grabe llamadas y números,


Hace algún tiempo una pareja estaba de vacaciones en una finca sin teléfono, cerca de Medellín, cuando la empleada en la ciudad recibió una llamada del señor, que comenzaba diciendo que la conexión telefónica del pueblo estaba muy mala, que si lo oía, que se le habían quedado en la casa unas cosas que necesitaba, que iba a mandar a un amigo de él por ellas, para que se las trajera a la finca. En efecto a la casa de la ciudad llegó un señor elegante hasta con pinta importada,  en un buen carro y timbró diciendo que ahí lo mandaba el señor Tal por las cosas que se le habían quedado y que estaba necesitando en la finca. Por suerte en épocas anteriores no existían objetos electrónicos y mucha gente no tenía ni TV, aparatos de cine y fotografía sí, pero éstos quedaban bien escondidos y bajo llaves. Así que “muy amablemente” sólo se llevó el radio con tocadiscos… la joya del momento,  y no violó a la empleada que fascinaba a todos los visitantes.  ¿No existiría aún el estilo Strauss Kahn? ¡Porque ahora reina!


* Psicóloga PUJ y Filóloga U de A