Columnistas

Buenos augurios
Autor: Gabriel Zapata Correa
7 de Febrero de 2014


Es muy difícil hablar de economía en cualquier país del mundo en el contexto de una campaña electoral, en la cual siempre habrá en convergencia las distintas posiciones políticas interpretando las cifras de acuerdo con las conveniencias de cada bando

Es muy difícil hablar de economía en cualquier país del mundo en el contexto de una campaña electoral, en la cual siempre habrá en convergencia las distintas posiciones políticas interpretando las cifras de acuerdo con las conveniencias de cada bando.


Y Colombia no es una excepción. Antes por el contrario se hace mucho más complicado, y más aún en una coyuntura específica por la polarización del país alrededor de dos fuerzas mayoritarias claramente identificadas y enfrentadas: la del Gobierno en cabeza del presidente Santos y la de la oposición en la figura del expresidente Álvaro Uribe. Cualquier interpretación que se haga siempre estará sujeta a las simpatías de los seguidores de uno u otro bando, por experto que sea quien se atreva a abordar las cifras económicas, con el agravante para el analista de que estas son siempre suministradas por los organismos estatales.


Sin embargo, hay hechos relevantes e innegables que yo me voy a atrever a plantear sobre la perspectiva de lo que puede ser la economía para Colombia, en la recta final de un Gobierno que puede ofrecer resultados más positivos que negativos.


La economía ha crecido al 4,9 por ciento. Y como en el resto del mundo, la economía siempre lleva el sello de la incertidumbre, esta llegó a sus mayores niveles en el 2011 y se desaceleró a mediados de 2012. Sin embargo el ritmo que mantiene es aceptable, pero a los daños colaterales que recibimos por la debilidad de las grandes economías del planeta.


En lo que va del Gobierno de Santos, el crecimiento promedio de la producción (PIB) ha sido del 4,9 por ciento, que los expertos consideran un nivel sostenible en el largo plazo para el país.


La inflación se mantiene a la baja, en defensa del consumo. Y los ingresos tributarios crecieron. Y el desempleo cayó al 9.6, un registro definitivamente histórico.


Los expertos, como Mauricio Hernández del Bbva, dicen que “el principal catalizador de la recuperación económica será el consumo de los hogares, el cual tomará los mayores réditos  de la reducción de la tasa de interés. Los indicadores de confianza de los consumidores y los comerciantes confirman la expectativa de un consumo más dinámico en este tiempo”.


La producción diaria de petróleo llegará este año hasta 1,5  millones de barriles diarios y las exportaciones de carbón crecerán entre un 14 y un 16 por ciento acumulado este y el próximo año. “El transporte se beneficiará del mayor crecimiento exterior. Y el comercio interno tendrá una dinámica de recuperación en línea con el panorama del consumo privado”, agregó Hernández. 


Hay proyectos de infraestructura en marcha, que se iniciaron en 2013 y marcharán con más fuerza en este 2014. Tendrán gran influencia en la proyección regional y un papel indispensable en la generación de empleo y en el buen desempeño de la producción de cemento, hierro, vidrio y cerámica. Y se prevé un gran impulso sobresaliente de las obras comerciales y logísticas y de la vivienda de interés social, muy especialmente en este 2014.


No exageramos el optimismo. En un margen moderado de lo bueno que espera el país, creemos que la economía superará el promedio de Latinoamérica, donde se espera que la región registre crecimientos cercanos al 3,6 y 3,7 por ciento, razón por la cual pensamos que podemos estar entre las economías de mayor expansión en la región. Frente al resultado de la inflación en el 2013, creemos que en este 2014 podría ser igual.


Julio César Suárez, también analista del Bbva, sostiene que el Banco Emisor deberá continuar con la reducción de las tasas de interés. La recuperación que esperábamos en el 2013 y la confianza en este primer trimestre de este 2014, deberán motivar al Emisor a revertir lentamente su postura de rebaja de tasas”, dijo Suárez.


Aunque hay metas por aclarar, sobre cómo avanzar en infraestructura del transporte y hallar soluciones permanentes en tema de la minería y de la industria, este año será el de las grandes definiciones.


Los resultados del Gobierno en la lucha contra la pobreza y los avances en las conversaciones de paz con las Farc en La Habana están ahí a la luz pública. En ambos terrenos los resultados son protuberantes, aunque no ha estado exento de las críticas, especialmente desde los ángulos de la oposición.


El Gobierno ha asumido el reto con todos sus costos, y el país tendrá que hacerlo también para fortalecer su rumbo,   independientemente de los resultados en las urnas. Las bases están echadas para apuntalar un mejor crecimiento en este 2014, que no se vislumbra tan malo como lo vaticinan los apocalípticos de los las vientos. Pero la cuota la tenemos que poner todos.