Editorial

Europa nos abre una puerta
6 de Febrero de 2014


El paso que el martes dieron la Comisión Europea, el Comité Europeo y el Parlamento Europeo es fruto del acuerdo entre países que tenían posiciones tan distintas que todavía en octubre del año pasado hacían temer un fracaso del esfuerzo.

El acuerdo político de los más importantes órganos de decisión de la Unión Europea que da el banderazo para dar inicio al trámite que debe eliminar la exigencia de visa Schengen a colombianos y peruanos, es un gran triunfo diplomático alcanzado por la insistencia de los presidentes Juan Manuel Santos y Ollanta Humala ante la comunidad europea. Destacamos su perseverancia y la fuerza de los argumentos que hicieron notar que Europa no era congruente cuando promovía acuerdos comerciales con estos países, buscaba nuevos negocios en sus territorios, y, al mismo tiempo, mantenía fuertes barreras para que nuestros ciudadanos hicieran turismo en ese continente.


El paso que el martes dieron la Comisión Europea, el Comité Europeo y el Parlamento Europeo, es fruto del acuerdo entre países que tenían posiciones tan distintas que todavía en octubre del año pasado hacían temer un fracaso del esfuerzo. Algunos, como Alemania y Austria, hoy al frente de muchas de las decisiones europeas gracias a su fortaleza económica, trataron de evitar la consolidación de esta iniciativa que tuvo como principal defensor al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que en este caso aparece con el liderazgo que los españoles dicen extrañar dentro de uno de los países con mayores dificultades económicas y políticas en el continente europeo. Además, y esto lo hace mucho más valioso, la propuesta para eliminar el documento de ingreso a Europa es resultado del acuerdo de los distintos partidos políticos representados en el Parlamento Europeo, y de la voluntad de la Comisión Europea, que se puede asemejar a un órgano ejecutivo de la comunidad de naciones del Viejo Mundo.


El acuerdo de los ámbitos de decisión no es el último, pero sí el definitivo, para garantizar que en un lapso de aproximadamente un año, colombianos y peruanos tengamos la posibilidad de visitar sin visa a Europa como turistas, pues se mantendrán exigencias para viajes de estudio y residencia, lo que significa que este paso debe ser el primero de los que habrán de venir para ampliar las relaciones entre regiones. Habiendo concluido los acuerdos políticos, sigue, pues, el proceso de trámite parlamentario y la suscripción de acuerdos bilaterales de Colombia y Perú con los organismos europeos.


Dado que no todos los países de la Unión Europea hacen parte del territorio Schengen, colombianos y peruanos todavía no tenemos las puertas abiertas en todas las naciones comunitarias. Sin embargo, la eliminación del requisito para el ingreso como visitantes temporales a la región que ha definido la integración y el libre tránsito de personas, abre posibilidades para que se adopten medidas parecidas en las naciones faltantes. Entre ellos Gran Bretaña, país que estudia, según declaró el vice primer ministro británico en visita a Colombia, Nick Clegg, modificar sus políticas para viajeros “en tránsito”, entre ellos los colombianos.


En los países andinos de América Latina, principalmente, sobreviven sectores nostálgicos y temerosos por las exigencias de los cambios asociados a la integración económica y los acuerdos de libre comercio; con sus miedos, estos sectores van moviendo la balanza de la opinión contra los Tratados de Libre Comercio y las políticas integracionistas, pues consiguen atizar el temor al fracaso económico o a las exigencias inherentes a competir en condiciones iguales con países que han madurado su productividad. Decisiones como la que toma Europa al ofrecer a los colombianos iguales condiciones de acceso a las que brinda a chilenos y mexicanos, los socios de la Alianza del Pacífico, contribuyen a inclinar la balanza a favor de los acuerdos con países con los que tenemos muchas razones de encuentro y otras de complementariedad, qué aprovechar a favor de nuestro progreso económico, cultural y social.


Esperamos y acompañamos el trámite todavía pendiente para finiquitar los acuerdos que permitan a colombianos y peruanos convertirse en turistas frecuentes por el Viejo Continente con facilidad semejante a la que tienen los europeos por estos territorios. Con su terminación se estará dando otro paso en la caída de “odiosas barreras”, como las describiera el presidente Santos, levantadas por temor a viajeros de regiones desconocidas con exigencias inéditas.