Mundo deportivo

The world looks towards Russia with skepticism
El mundo mira hacia Rusia con escepticismo
6 de Febrero de 2014


Sochi, situada a 1.360 kilómetros al sur de Moscú, fue elegida como sede de los Juegos de Invierno en 2007, donde derrotó a la localidad austriaca de Salzburgo y a la surcoreana de Pyeongchang, que organizará el certamen dentro de cuatro años.


Foto: EFE 

En la imagen, el atleta canadiense John Fennell, quien participó ayer en una sesión de entrenamiento de luge en el Centro Sanki Sliding Centerat, en Krásnaya Poliana (Rusia).

EFE


Un total de 88 países competirán en los Juegos Olímpicos de invierno más caros de la historia, los de Sochi (Rusia), donde hoy arrancará la competición y mañana se celebrará la ceremonia inaugural de la más grande expresión deportiva internacional sobre nieve y hielo.


Sochi, balneario a orillas del Mar Negro, será la sede de unos Juegos cuyo epicentro en realidad se encuentra en la localidad de Adler, prácticamente pegada a la anterior, que es donde se disputarán todas las disciplinas de hielo: el patinaje artístico, el de velocidad -en pista larga y corta-, el hockey y el curling.


Las de nieve se encuentran en las montañas del Cáucaso, en Krásnaya, Poliana, donde se destacarán las pruebas del deporte rey invernal: el esquí alpino.


Rusia, que organizó en 1980 -como Unión Soviética- los Juegos de Verano de Moscú, albergará por primera vez una cita invernal. Y lo hará sin ningún tipo de restricciones en el gasto.


El presupuesto inicial, de 12.000 millones de dólares, se disparó hasta los 50.000 -41.700 millones de dólares más que lo que costaron, hace cuatro años, los Juegos de Vancouver (Canadá)-, por lo que Sochi, con clima húmedo subtropical, organizará los Juegos más caros de la historia.


Hasta el momento, más que de competición se ha hablado de todo tipo de cuestiones extradeportivas. Especialmente de corrupción, terrorismo y homofobia. 


Sobre Sochi pende la amenaza de atentados, como las agresiones suicidas que tuvieron lugar a final del año pasado en Volgogrado.


Rusia no solo afronta los problemas derivados de los conflictos territoriales en Chechenia y Daguestán. También están relativamente recientes los de Osetia del Sur y Abjasia, república que busca la separación de Georgia y que prácticamente limita con Adler.


Debido a ello, los de Sochi, localidad en la que nacieron el tenista Yevgueni Kafelnikov y el futbolista Igor Lediakhov, entre otros, serán los Juegos de las medidas de seguridad extremas: en la zona olímpica se desplegaron 60.000 unidades del Ejército ruso.


La corrupción ayudó a inflar el coste de la organización y algunos activistas pidieron el boicot a unos Juegos que consideraban homófobos. El alcalde local, Anatoli Pajomov, intentó diluir la polémica de forma peculiar, al declarar que los homosexuales serían bienvenidos mientras no intentaran “imponer sus costumbres”, pero la avivó al afirmar al mismo tiempo que en Sochi “no los hay”.


Se abre el telón


Al fin se empezará a hablar de deporte, en unos Juegos en los que se estrenará como presidente del COI el alemán Thomas Bach.


A partir de hoy comenzará la competición que desde la primera prueba -la competición masculina de ‘slopestyle’ de snowboard-, el sábado, hasta la última -la final de hockey hielo masculina- repartirá medallas en un total de 98 pruebas. Doce de ellas nuevas.


En abril de 2011 el COI aprobó la entrada en el programa olímpico de la prueba por equipos de patinaje artístico, los saltos femeninos de esquí nórdico, los relevos mixtos de biatlón, el ‘halfpipe’ de esquí -masculino y femenino- y los relevos de luge por equipos.


Tres meses después, añadió otras especialidades: el ‘slopestyle’, tanto de esquí artístico, como de ‘snowboard’, en el que incluyó el eslalon paralelo. Tanto para hombres como mujeres.


Seis países más que en Vancouver competirán en los presentes Juegos, en los cuales la delegación más amplia será la de Estados Unidos, con 230 deportistas, cinco más que el anfitrión y con nueve sobre Canadá, que hace cuatro años ganó el medallero en casa. 


El calendario de Sochi’14 integra quince modalidades deportivas, encabezadas por el esquí alpino, el patinaje artístico, el hockey hielo y los saltos de esquí nórdico. A los que se unen el biatlón, el bobsleigh, el esquí de fondo, el curling, el luge y la combinada nórdica; así como el esquí acrobático, el patinaje de velocidad -en pista corta y en pista larga-, el skeleton y el snowboard.



Generó controversia

EFE


La decisión del primer ministro italiano Enrico Letta (foto), de asistir, a diferencia de otros líderes mundiales, a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en plena lucha de los defensores de los derechos de los homosexuales contra el presidente ruso Vladimir Putin generó una gran controversia en Italia.


Letta se sentará así junto al presidente ruso Vladimir Putin, una imagen que implícitamente evitarán otros líderes mundiales como Barack Obama, François Hollande o Angela Merkel, quienes no acudirán a la inauguración.


La prensa italiana destacó que la decisión de Letta obedece a su ya conocido “pragmatismo” político, que se impone debido a los intereses económicos que Italia y Rusia guardan respectivamente.


El país anfitrión de estos Juegos es el primer suministrador de gas y el segundo de petróleo para Italia, mientas que este es el cuarto socio comercial de Moscú.


“Cuando sobre los derechos prevalece el suministro del gas significa que hemos vendido el honor de un país”, lamentó el colectivo Gaynet Arcigay.




“La mayor obra del mundo”

EFE


El presidente ruso Vladímir Putin (foto), describió ayer los Juegos de Sochi como la mayor obra del mundo, al menos en los años en que fueron ejecutadas las infraestructuras para acoger la cita deportiva.


“Ha sido un gran proyecto, la mayor obra del mundo”, dijo Putin en un encuentro con la selección olímpica rusa celebrado en Sochi, en el que recordó que las infraestructuras, tanto a nivel del mar como en zonas de alta montaña, fueron ejecutadas prácticamente desde cero.


El mandatario se congratuló del “total consenso nacional para la celebración de estos Juegos”, un “proyecto nacional al que Rusia se ha encaminado durante siete años”.


Rusia puso todo el empeño en garantizar la seguridad de los Juegos, amenazadas por la guerrilla terrorista islámica que opera en la vecina y siempre conflictiva región del Cáucaso del Norte.


En este sentido, Putin subrayó que funcionará en Sochi “un centro operativo en el que estarán, durante las 24 horas del día, agentes de los servicios secretos” de varios países.




El fuego olímpico, sin contratiempos

La llama olímpica llegó ayer a la ciudad rusa de Sochi, tras recorrer casi 65.000 kilómetros en 120 días.


La antorcha pasará aún por las manos de varias decenas de relevistas hasta que el elegido encienda mañana el pebetero del estadio olímpico Fisht, momento culminante de la ceremonia de apertura.


La llama paseará hoy y mañana por las calles de Sochi, surcará a bordo de un yate las aguas del Mar Negro y también ascenderá las montañas de Krásnaya Poliana en un total de 44,3 kilómetros.


Entre los relevistas que portarán la llama de los Juegos de Sochi figuran el cosmonauta Serguéi Krikaliov, el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, y la campeona olímpica de patinaje Tatiana Navka.


Este es el relevo más largo de la historia de los Juegos de Invierno, a manos de 14.000 relevistas y a través de 130 ciudades de las 83 entidades federadas que componen este vasto país eurasiático.




Medidas necesarias

EFE


Estados Unidos considera que es más probable que haya un ataque terrorista fuera de Sochi, en áreas con menos seguridad y por tanto más vulnerables a las “amenazas específicas” que existen sobre la competición.


El director del Centro Nacional contra el Terrorismo, Matthew G. Olsen, explicó ayer en una comisión de inteligencia del Congreso que las amenazas tienen “distintos grados de credibilidad” y que el mayor peligro lo representa la organización Ismarat Kazkaz (Emirato del Cáucaso).


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (foto), mantuvo ayer una reunión con altos cargos de su Gobierno para analizar la seguridad de los miles de ciudadanos que viajaron a Sochi, un asunto sobre el que ni él ni otros destacados miembros de su administración han escondido su preocupación en las últimas semanas.


“Su equipo le ha asegurado que se están tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los estadounidenses en Sochi”, informó ayer la Casa Blanca en un comunicado, en el que también explica que Obama ordenó trabajar “de cerca” con Rusia para evitar cualquier tipo de ataque durante los Juegos.