Editorial

La verdad según las Farc
27 de Enero de 2014


El comunicado de aceptación de autoría de las Farc es una muestra más de lo que esa guerrilla concibe como la verdad acerca de sus responsabilidades.

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En el momento, que todavía parece lejano, en que las conversaciones en busca del fin del conflicto armado lleguen al quinto punto de la agenda, el Gobierno Nacional y las Farc deberán buscar resolver los muchos puntos que han quedado pendientes en los cuatro aspectos precedentes, además de ratificar sus acuerdos previos y abordar la restitución a los derechos por los afectados por sesenta años de guerra de las Farc contra el pueblo colombiano, entre ellos el derecho a la verdad, base de la paz y de la restauración de la vida social. La tarea pendiente será de mayor cuantía por la cantidad de aspectos a resolver y de gran valor porque allí se demostrará la responsabilidad de la guerrilla con la democracia que le ha vuelto a tender su mano generosa.


El comunicado de aceptación de autoría de las Farc en los ataques en Pradera y el helicóptero derribado en Anorí,  emitido por Rodrigo Londoño Jiménez, alias “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”, es una muestra más de lo que esa guerrilla concibe como la verdad acerca de sus responsabilidades en el conflicto: cicatera, recortada, elusiva y cínica en su interpretación de los derechos humanos y el DIH. Por eso hay que atender al comandante del Ejército, general Leonardo Barrero, cuando indica que es la verdad “de un comandante tratando de quedar bien con todo el mundo”. 


No es posible atribuir carácter de “histórica” a una declaración en la que el guerrillero reconoce la autoría de un bloque de las Farc en el atentado terrorista que dejó un ciudadano muerto, más de sesenta heridos y daños en 32 edificaciones, incluido el Comando de Policía de Pradera, pero niega la responsabilidad de los comandantes, no obstante que el grupo culpable está bajo el mando del negociador alias “Pablo Catatumbo” y que estos hechos coinciden con otros ataques, o ¿existe alguna diferencia con los cometidos en Inzá y Toribío, Cauca, para mencionar solo los más recientes?


No contento con delegar la responsabilidad a un grupo, o sea eludir la propia como comandante, alias “Timochenko” anuncia que esos hechos generan “la aplicación de los correspondientes correctivos disciplinarios” -¿confinamiento en los campos de concentración que usan para los secuestrados, castigos castristas o la tenebrosa purga estalinista?- No deja de causar curiosidad que el anuncio de aplicar justicia por propia mano que hace el jefe guerrillero pase desapercibido para una opinión que proclama rechazar cualquier acto que siquiera amenace el respeto a los derechos humanos, de los cuales acceder a la justicia debida es uno de los fundamentales.


Aunque hay quienes parecen satisfechos con la confesión por el comandante de las Farc de la responsabilidad, conjunta con el Eln, en el derribamiento de un helicóptero civil que transportaba cinco personas, entre ellos dos civiles y un policía -o sea miembro de un cuerpo civil-, no hay lugar a admitir la tesis de alias “Timochenko” de que no hay violación al Derecho Internacional Humanitario porque “era un helicóptero civil al servicio del Ejército”, pues, como indica el general Barrero, “era una aeronave absolutamente civil, una aeronave absolutamente inofensiva, en la que no se estaban desmontando tropas”. En consecuencia, es inaceptable la grotesca notificación de que “la pelea con las Farc es peleando” y en consecuencia lo que espera a los militares como parte de que se acepte negociar en conflicto son los ataques terroristas, no las confrontaciones en combate.


Alertando sobre los errores de la Ley de Justicia y Paz, el diario El Espectador y la revista Semana denuncian la cercanía del momento en que más de 240 paramilitares y guerrilleros desmovilizados saldrán de su “aislamiento” carcelario sin haber cumplido con la obligación de reconocer sus responsabilidades en la violación de los derechos de los ciudadanos afectados por su acción (verdad), resarcirlos por ello (reparación) y garantizar la no repetición. Entendemos su llamado también como una invitación a que la negociación del quinto punto de la agenda de las conversaciones en La Habana garanticen que las Farc reconozcan sin evasiones sus responsabilidades en los severos daños causados a la población y el país en estos sesenta años de guerra; garanticen reparación a las víctimas y ofrezcan garantías de no repetición de los atentados terroristas y las violaciones a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Un acuerdo recortado, sin petición de disculpas, no es garantía de paz, ni siquiera del fin del conflicto con las Farc.




Comentarios
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Wilberto
2014/01/30 10:03:04 am
Señor presidente... y . Usted que opina? Díganos algo a los colombianos de bien.
lavozdeloscolombianos
2014/01/28 11:02:33 am
Definitivamente las intenciones de las Farc son claras, quedar bien con la mayor cantidad posible de instituciones y personas de Colombia y el Exterior. Su fin no es la paz, su fin es crear un partido político de Izquierda para llegar al poder, se dieron cuenta que nunca lo harán por vía militar, por eso su discurso de niños buenos, de perdón y olvido. Las declaraciones de las Farc sólo buscan confundir “confunde y reinaras” para que desde la óptica externa reciban la mayor cantidad de apoyo posible a su proceso de paz. Claro se desmovilizan pero nunca entregaran las armas y llegar a una constituyente tan sólo servirá para abrirles el paso a un país de Izquierda similar a los vecinos. Es increíble que hagan atentados terroristas y no pase nada, derribar esa aeronave fue un acto terrorista, calificado como atroz y muy delicado porque era una aeronave civil, que después no salgan a decir que los militares y la policía se suben en aeronaves comerciales para movilizarse por el país en sus vacaciones justificando así sus ataques.