Columnistas

De inequidad a inseguridad en Medellín
Autor: Luis Fernando Múnera López
27 de Enero de 2014


Cuando nuestro alcalde, Aníbal Gaviria Correa, dice que las prioridades de Medellín son, primero, mejorar el respeto por la vida, y, segundo, disminuir la inequidad social que persiste en nuestra ciudad, uno, como ciudadano, siente que tiene razón.

luisfernandomunera1@une.net.co 


Cuando nuestro alcalde, Aníbal Gaviria Correa, dice que las prioridades de Medellín son, primero, mejorar el respeto por la vida, y, segundo, disminuir la inequidad social que persiste en nuestra ciudad, uno, como ciudadano, siente que tiene razón.


Pero yo lo plantearía al contrario. Considero que el principal problema de Medellín es la inequidad. Y que la inseguridad nace en muy buena medida de esa injusticia social.


Confirmo mi opinión con la encuesta “Medellín, cómo vamos” correspondiente a 2013, la cual dice que la comunidad considera que la inequidad afecta directa y fuertemente la confianza entre los ciudadanos, la convivencia, la calidad de vida y la seguridad.


Durante las dos últimas administraciones municipales la ciudadanía se ha quejado de la inseguridad en Medellín, a pesar de los esfuerzos del gobernante respectivo por demostrar lo contrario.


Difícilmente serán suficientes los números que la administración municipal utilice para justificar que los homicidios, los atracos, la extorsión, el secuestro, el hurto han bajado o las explicaciones que dé para explicar por qué han subido, si la gente percibe una realidad diferente. Y si, además, no observa mejoras reales en sus condiciones de vida. El mal hay que atacarlo en su raíz.


Medellín tiene un índice de Gini superior al promedio de las ciudades grandes en Colombia. Esto es muy grave, pues a su vez nuestro país es uno de los más inequitativos de América Latina y aún del mundo. 


Lo anterior tiene un agravante, pues en muchos países que tienen un índice de Gini alto, o sea que son inequitativos, el valor de este indicador baja sensiblemente después de que se consideran las acciones del Estado en materia de impuestos y de gestión social, pues éstos tienden a beneficiar a las clases menos favorecidas, con cargo a los sectores pudientes de la sociedad, lo cual restablece en algo la justicia. No sucede así en Colombia, y tampoco en Medellín, donde las políticas públicas no han sido capaces de contrarrestar esa inequidad social.


La encuesta “Medellín cómo vamos” muestra que en el año 2013 dos de cada tres ciudadanos de Medellín consideraban que en la ciudad “los grupos poderosos gobiernan para su propio bien”, mientras que tan sólo una de cada tres personas opinaba que lo hacen “por el bien de la mayoría de quienes la habitan”. Esta percepción es constante, independientemente del estrato social. 


¿Qué es el desarrollo? Es mucho más que el crecimiento económico. Los expertos lo definen como la satisfacción real de las necesidades básicas de toda la población. Las necesidades básicas son la subsistencia, la protección, el afecto, la convivencia, la participación, la recreación, la creación, la identidad y la libertad. El desarrollo equivale a buena calidad de vida para todos.


Planeación Municipal de Medellín se aproxima a este concepto con el Índice Multidimensional de Calidad de Vida, basado en quince dimensiones de los hogares, a saber: entorno y calidad de la vivienda, acceso a servicios públicos, medio ambiente, escolaridad, desescolarización, movilidad, capital físico del hogar, participación, libertad y seguridad, vulnerabilidad, salud, trabajo, recreación, percepción de la calidad de vida e ingresos. Pero la ciudadanía no percibe logros reales suficientes en estas materias. Y sin ello será imposible reducir la violencia y la inseguridad en Medellín.


Señor alcalde, con todo el respeto pienso que lo aquí expuesto debería servir para orientar las prioridades de su gobierno. Usted será mucho mejor recordado y le hará un mayor bien a la ciudad si consigue sembrar una semilla eficaz para reducir la inequidad en Medellín que si gasta cientos de miles de millones de pesos en construir un túnel vehicular (de alto riesgo técnico, además) a la vera del río Medellín.