Columnistas

Vivienda sostenible
Autor: Carlos Cadena Gaitán
27 de Enero de 2014


El Programa de Vivienda Gratuita del Gobierno Nacional ha recibido muchas críticas.

@CadenaGaitan


El Programa de Vivienda Gratuita del Gobierno Nacional ha recibido muchas críticas. Fueron frecuentes durante el mandato del exministro Vargas Lleras, ya que para mucha gente, se estaba haciendo política con un tema tan trascendental para la vida de la gente; su vivienda.


Sin embargo, la labor del nuevo ministro, Luis Felipe Henao, merece un reconocimiento. Aunque le ha tocado enfrentar las críticas gruesas al programa (Vargas Lleras se salió del Ministerio cuando el programa estaba en la cresta de la ola), lo ha hecho siempre con respeto y dignidad. Más aún, ha estado dispuesto a analizar la manera como el programa puede empezar a incluir más componentes de sostenibilidad urbana.


Es bien sabido que la sostenibilidad de nuestro mundo depende de la sostenibilidad de nuestras ciudades. Así mismo, la sostenibilidad de nuestras ciudades depende directamente de tres factores: Qué tan lejos vivimos de los lugares donde trabajamos, estudiamos, etc.; qué tan grande es la vivienda urbana promedio (consumo de energía, agua, acumulación de cosas); y finalmente, qué tanto manejamos un carro privado. 


El ministro Henao parece estar muy consciente de este hecho. En reciente conversación, me dice que: “ el programa apunta al desarrollo de proyectos urbanos integrales que no solo atiendan el déficit habitacional en Colombia (más de 1.2 millones de hogares), sino que también contribuyen a la lucha contra la pobreza extrema y a la consolidación de ciudades sostenibles e incluyentes”. Es obvio que el programa depende de las directivas que llegan desde sus supervisores, razón que podría explicar el hecho que el programa siga tan enfocado en resaltar sus cualidades de lucha contra la pobreza, y contra la inseguridad. En términos de transporte, el programa continúa totalmente enfocado en la construcción de las soluciones viales necesarias. Es decir, promover el uso del carro y la moto.


Sin embargo, ministro, recordemos que esta oportunidad de construir (y regalar) 100.000 casas es un momento único que permite llevar el programa a otro nivel. Además de asegurar una sana mezcla de usos en cada proyecto, se debe planear, y garantizar –desde el momento cero– que haya alternativas de transporte no-motorizado y colectivo antes que crear una dependencia del carro particular. Se debe asegurar la interacción humana como prioridad en todos los proyectos. Esto se puede lograr con relativa facilidad cuando se revitalizan áreas con macro-proyectos de vivienda, y no implican mayores costos.


De hecho, en un reciente viaje a Viena, pude visitar algunos de los proyectos de vivienda social de esa ciudad. Mi sorpresa fue mayor al aprender que más de un 25% de la vivienda de esa ciudad le pertenece al gobierno local. La gran mayoría del porcentaje restante recibe subsidios directos desde la municipalidad. Dos de esos proyectos merecen mención: El proyecto Bike City se desarrolló con el objetivo de promover el uso de la bicicleta en sus habitantes. Aun cuando la ley austríaca (desde los tiempos del imperio hitleriano) obliga a ofrecer un estacionamiento de carro por cada solución de vivienda, este proyecto logró el acuerdo para ofrecer sólo el 50%, y usar el dinero (y espacio) restante para desarrollar zonas verdes comunales. El proyecto Car Free Housing Project va todavía más allá; ofreciendo sólo el 10% del parqueadero al que obliga la ley. El acuerdo con la municipalidad se logró, gracias a que sólo está abierto a usuarios dispuestos a abandonar el carro en su uso diario. Como contraprestación se ofrece un servicio de carro compartido.


Ejemplos sencillos como estos no deben considerarse utópicos. De hecho, también aplican para algunas (o todas) de las Unidades de Actuación Urbanística de Naranjal, bajo la EDU. Sólo así, evitaremos que esos grandes proyectos que se inauguran con bombos y platillos, no se conviertan en lo que Jordi Borja llama “urbanizaciones sin ciudad”; terminando por empobrecer la calidad de vida en el largo plazo.


Ministro: ¡aseguremos que estas viviendas sean sostenibles!