Columnistas

Las autodefensas de Michoac醤
Autor: Rafael Bravo
24 de Enero de 2014


Suena a historia conocida pues en Colombia las autodefensas han dejado una esquela de muertos, desplazados y la impresi髇 que solo mediante la fuerza, la poblaci髇 se sacude de los violentos pues la presencia del estado es insuficiente o inexistente.

Suena a historia conocida pues en Colombia las autodefensas han dejado una esquela de muertos, desplazados y la impresión que solo mediante la fuerza, la población se sacude de los violentos pues la presencia del estado es insuficiente o inexistente. En el caso colombiano de las Farc y en el mexicano de los narcos en cabeza del autodenominado Cartel de la Familia. En una sociedad hastiada de los abusos, el monopolio de las armas pasa a manos privadas como garantía de seguridad y entonces el juego de poder cambia haciendo que las fuerzas se acomoden según quien vaya ganando terreno. 


Lo sorprendente es que ningún medio visual o escrito al norte del Rio Grande se ocupe de una situación que puede derivar en un paraestado con consecuencias graves para los Estados Unidos. Al fin y al cabo los orígenes del problema hay que buscarlos en el país donde la droga es un mercado gigantesco hoy día bajo el control de los mexicanos. El dinero producto del narcotráfico fluye más fácilmente pues la frontera es muy extensa y porosa. Las armas también encuentran una forma muy expedita de llegar a México, permitiéndole a los carteles ejercer un dominio territorial como una forma de asegurar su negocio y de protegerse de otras organizaciones criminales que buscan penetrar su área de influencia.


Michoacán, epicentro de los grupos de autodefensa, es un estado en donde se concentran amplios focos de delincuencia gracias a la creciente desigualdad, que cuenta con zonas extensas de costa con el Pacifico que han servido de ruta para el tráfico de cocaína hacia el norte y un estado que le aporta a los Estados Unidos una población inmigrante significativa. Es la repetición de lo que ocurre con otros grupos que buscan una salida al futuro incierto que trae la pobreza, los bajos niveles de escolaridad y la carencia de empleo digno. Una historia conocida.


José Manuel Mireles es en México lo que Fidel y Carlos Castaño fueron como cabezas de un sector de la población levantada en contra de la barbarie narco y guerrillera. Mireles es un médico que ha estado cerca de la muerte en varias oportunidades, la última de las cuales fue un accidente aéreo. ‘’ Además de su trabajo como cirujano, la lucha contra el narcotráfico que secuestró a varios miembros de su familia, lo ha puesto contra las cuerdas en más de una ocasión. Las denuncias del pasado mes de junio, cuando dijo que la gota que colmó el vaso para que los ciudadanos se levantaran en armas fue que el cártel de los Caballeros Templarios se metiera con sus mujeres: Se las llevaban y no las devolvían hasta que las dejaban embarazadas’’. Una historia conocida.


Las autodefensas son el síntoma más claro del cáncer que corroe a un estado fallido. Un grupo de civiles sublevados es el resultado de la desesperación e indefensión. No se trata en un movimiento ideológico sustentado en un proyecto de país, sino de manifestaciones reactivas que van acentuándose como estado paralelo. Muy peligroso que el gobierno mexicano termine aliado con estos grupos como una asociación estratégica para contener el avance de los Caballeros Templarios. Esa historia también la vivieron los colombianos y ya es bien conocida la metamorfosis de las autodefensas convertidas en bandas criminales.