Economía

There’s “good ambiance” for entrepreneur women
Hay “buen ambiente” para las mujeres emprendedoras
Autor: Johana Ramírez Gil
11 de Enero de 2014


Las mujeres latinoamericanas figuran entre las de mayor espíritu emprendedor del planeta, pero siguen teniendo una representación muy desigual como propietarias de pequeñas y medianas empresas, según el Fomín.


Foto: Cortesía 

Algunas de las mujeres emprendedoras de América Latina en el Foro del Fomín. De derecha a izquierda, las antioqueñas Catalina Escobar y Zaida Lopera.

Los antioqueñas hicieron parte del grupo de cinco colombianas emprendedoras que participaron, en diciembre, de la primera conferencia enfocada a mujeres emprendedoras de América Latina, que organizó el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomín), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).


Zaida Lopera, de 36 años, y Catalina Escobar, de 39 años, fueron las antioqueñas escogidas por Innpulsa y quienes socializaron en el foro cómo  consolidaron su emprendimiento en una exitosa idea de negocio y cómo es el entorno en la ciudad y en el país para las mujeres emprendedoras. 


“A Antioquia se le puede dar una buena calificación pero faltan espacios como este foro que tuvimos en Miami, Estados Unidos, para dar a conocer experiencias y nuestros productos, y así lograr mostrar lo que las mujeres hacen en las empresas”, comentó Zaida Lopera, 


Ella es bacterióloga y junto a sus dos hermanas, una contadora y otra ingeniera química, creó hace un año y medio, Aoxlab, un laboratorio de servicios para la industria de alimentos funcionales, adictivos alimenticios, cosméticos y sectores afines, especializado en ciencia de antioxidamentes.


Catalina Escobar, por su parte, hace siete años comenzó a emprender en Medellín y hace dos años le dio vida a Nodo Ká, una plataforma online, basada en la nube, adaptada a las necesidades administrativas, de gestión, colaboración y conocimiento de organizaciones sociales, ofreciendo herramientas de fortalecimiento institucional para incrementar su impacto social.


“Tenemos un entorno favorable, que no discrimina a la mujer, que simplemente está abierto para los innovadores, sean hombres o mujeres. En eso me parece que hemos evolucionado muchísimo”, dijo Escobar, ingeniera mecánica de profesión. 


Precisamente, según el índice del Fomín, que mide las oportunidades de las mujeres emprendedoras en 20 países de América Latina, Colombia tiene la mejor Capacitación dirigida al género femenino, por eso la ubicó en el primer lugar de la región con una puntuación de 77,4 sobre 100.


No obstante, la calificación más baja de Colombia la obtuvo en Clima de Negocios, con 49,9 puntos,  ocupando la décima posición en la región y 66 puntos en Seguridad y Estabilidad, área en la que se ubicó en el quinto lugar de América Latina. 


En ese sentido, Catalina Escobar opinó que “las mujeres emprendemos con más  pasión y donde nos sentimos más  felices, mientras que  los hombres se dejan llevar más por una buena idea. Hay ciertas diferencias, pero no significa que sea mejor o peor. En cuanto al tipo de negocio que emprendemos, es simplemente igual, podemos desarrollar a la par cualquier idea sin importar el género”.


Combinación de roles


Además de ser emprendedoras, Zaida Lopera y Catalina Escobar son casadas y con hijos, roles que, así como las demás mujeres, tienen que combinar con sus emprendimientos, siendo lo más difícil que deben afrontar.


“Cuando dices que tú eres una mujer emprendedora y tienes tu propio negocio, la gente cree que equivale a tiempo libre y, por el contrario, uno tiene que trabajar más que cuando está empleado en una empresa privada. Ahí tenemos un paradigma. Igualmente hay que responder por tu negocio, innovar y preocuparte por tus hijos, tu casa y tus obligaciones que le siguen recayendo a la mujer”, dijo Catalina.


Así mismo, Zaida Lopera precisó que otra de las dificultades de ser una mujer emprendedora, además de distribuir el tiempo entre la vida personal y profesional, es convencerse de que sí es posible tener una empresa propia y generar empleo para sí misma y para  otras personas. “Es complicado iniciar, hay muchos requerimientos legales para la constitución de la empresa y son muy costosos”, precisó.


Deuda de la sociedad


Las dos emprendedoras antioqueñas coincidieron en que  la sociedad  necesita confiar más en las mujeres como generadoras de ideas innovadoras y de negocio que, a mediano y largo plazo, se convierten en una fuente de empleo y de generación de ingresos.


“A la sociedad le falta creer que las mujeres podemos consolidar negocios grandes, fructíferos, exitosos. Que las grandes empresas del mundo no siempre tienen que estar lideradas por los hombres. Las mujeres también podemos asumir las riendas, incluso, de compañías mucho más grandes”, aseveró Lopera. 


Escobar coincidió en que “la sociedad nos encasilla en ciertos roles, aunque en Medellín y en Colombia la sociedad poco a poco ha evolucionado, con mayor equidad de género. Deben entender que las mujeres y los hombres tenemos los mismos deberes y habilidades para emprender”.



Comentarios a Colombia

De acuerdo con The Women’s Entrepreneurial Venture Scope, el índice del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomín), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las razones para que Colombia ocupe el tercer lugar en el ranking, entre 20 países en el entorno general para las mujeres empresarias, se destacan los riesgos de negocios relativamente bajos, la facilidad de acceso a la financiación, la amplia disponibilidad de las redes de negocios para las mujeres micro, pequeñas y mediana empresas (Mipymes) y los altos niveles de educación.


A su vez, el Fomín destacó la promoción en la generación de empleo influyente e informal y la reforma tributaria que, a su juicio, reduce el costo para hacer negocio pues aliviana a los empresarios del pago de algunos impuestos que retrasan la ejecución de contratos.


Sin embargo,  el organismo sugiere que el costo de hacer negocios en Colombia es superior a la media, lo que ubica al país en el décimo lugar de dicha categoría, además registra una puntuación baja en los indicadores del uso de los servicios financieros.