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Autor: Pedro Juan González Carvajal
7 de Enero de 2014


Al finalizar el año muere Diomedes Díaz y el pueblo lo aclama. Lee uno sus entrevistas y comprende, desde su lógica, el por qué de sus excesos: por qué hay que tener muchos hijos, por qué no hay que ahorrar,

Al finalizar el año muere Diomedes Díaz y el pueblo lo aclama. Lee uno sus entrevistas y comprende, desde su lógica, el por qué de sus excesos: por qué hay que tener muchos hijos, por qué no hay que ahorrar, por qué hay que vivir de parranda en parranda, por qué lo que importa es el hoy. Una filosofía existencialista simple y llana. ¡Paz en su tumba!


Ahora que se acerca el proceso electoral, aparecen los nombres y las intenciones de varios famosos de la farándula aspirando a una curul en nuestro desprestigiado Congreso. Recordemos que las experiencias anteriores no han sido las mejores y es  bueno no dar papaya. Muchas veces la política colombiana ha acabado con muchas personas e ideas. ¡Zapatero a tus zapatos!


Se habla a diestra y siniestra, como reacción a los catastróficos resultados en las pruebas Pisa, que ahora sí, y de una vez por todas, tenemos que pensar en serio en la educación. Nada más loable. Sin embargo, ahora que se habla de constituir nuevas comisiones de sabios para pensar el asunto, es bueno  que dicha responsabilidad sea  entregada a los que saben y se han preparado para ello, y no solamente a  personajes importantes con méritos en otro tipo de asuntos, que poco tienen para aportar. ¡Cada cosa en su lugar! 


Entre otras cosas, uno habla con los rectores de colegios oficiales y privados y de corazón, ellos piensan que están entregando un buen producto. Sin embargo, se habla con los rectores de las universidades y el consenso es que no se está recibiendo un buen insumo. Siendo así, entonces, ¿dónde está el problema?


De cara a los procesos continuos de aprendizaje, es bueno retomar este acertado hilo conductor: Si presto atención, puedo entender. Si entiendo puedo comprender. Si comprendo puedo aprender y si aprendo puedo poner mis conocimientos al servicio de todos. 


Siendo respetuoso de   las condiciones físicas de las personas, me llama poderosamente la atención que cada vez es más frecuente observar que las personalidades de todo tipo van cambiando sus sonrisas por muecas, lo cual atenta contra la estética y les quita credibilidad. ¡Ponga cuidado y verá!    


Ojalá este año electoral que comienza nos de muestras de civilidad y concordia y no permita que las pasiones bajas de algunos atenten contra la estabilidad y el cauce institucional que todos queremos para nuestro país.


Es importante que los jefes de los distintos tipos de organizaciones den ejemplo continuado a sus subalternos y sean fuente permanente de inspiración y de motivación. 


Miremos algunas reflexiones irónicas con respecto al comportamiento del subalterno con respecto al jefe: Primero: “Regla Número 1: El jefe siempre tiene la razón. Regla Número 2: Si el jefe se equivoca, vuelva a la Regla Número 1”. Segundo: “Si a mi jefe le gusta, a mí me encanta”.