Mundo deportivo

Monuments to overspending?
¿Monumentos al despilfarro?
31 de Diciembre de 2013


Manaos, Brasilia, Cuiabá y Natal son las cuatro sedes mundialistas que tendrán estadios nuevos y que solo en contadas ocasiones han conseguido tener algún equipo de fútbol en la primera división


Foto: Cortesía 

Este es el estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia, uno de los cuatro escenarios que se dice, quedaría como “elefante blanco” tras el Mundial y para el que se buscan soluciones rentables. Para el Arena Amazonía un juez planteó la idea de usarlo como centro de detención, dadas las deficiencias en el sistema penitenciario. En Brasil no saben qué hacer con estos estadios. 

EFE


Manaos, Brasilia, Cuiabá y Natal son las cuatro sedes mundialistas que tendrán estadios nuevos y que solo en contadas ocasiones han conseguido tener algún equipo de fútbol en la primera división, por lo que carecen de un calendario deportivo que garantice una renta regular.


Celebrar conciertos de música, “importar” equipos de fútbol de otras ciudades e impulsar deportes extraños en estas latitudes, como el fútbol americano, son las principales ideas que han discurrido los responsables de los estadios, a cinco meses del Mundial.


Pero los escasos beneficios obtenidos hasta ahora en el único potencial “elefante blanco” que ya está operativo, el Estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia, ponen en tela de juicio que se pueda compensar los enormes dispendios invertidos en las obras.


La solución encontrada por las autoridades locales fue alquilarles el estadio a grandes equipos de Río de Janeiro y Sao Paulo, como el Flamengo o el Santos.


El estadio recibió este año nueve partidos de Liga y un amistoso de la selección brasileña, con un público medio de 34.414 espectadores, y también organizó tres conciertos, con lo que en total se recaudó 22 millones de reales (unos 9,4 millones de dólares).


De ese importe, el Gobierno del Distrito Federal cobró cerca de 3 millones de reales (unos 1,2 millones de dólares) en contrapartida por el alquiler del recinto, según fuentes oficiales.


El secretario especial del Mundial de Brasilia, Cláudio Monteiro, dijo a Efe que “no hay que pensar en la amortización” del estadio, sino en su “impacto en la economía local”.


Según cálculos de la estatal Compañía de Planificación del Distrito Federal, cada evento en el estadio inyecta 12 millones de reales (cerca de 5 millones de dólares) en la economía local, lo que beneficia a restaurantes, hoteles y taxistas, entre otros.


Para 2014, Brasilia mantendrá la misma receta y ya tiene apalabrados “más o menos” ocho partidos de la liga brasileña, según Monteiro.


Esa solución es más difícil de aplicar en otras ciudades, como Manaos, capital del estado de Amazonas, por su lejanía de Río y Sao Paulo, lo que obligaría a los equipos a hacer vuelos de cinco horas.



Otras ciudades

El Gobierno de Amazonas ha abierto una licitación para contratar una consultora que encuentre la mejor opción para el estadio Arena de la Amazonía, de 44.480 asientos, que en el fútbol local tiene una difícil salida, porque el mejor equipo de la ciudad, el Nacional, juega en la Cuarta División y tuvo un promedio de asistencia en el 2013 de 770 espectadores. 


En Cuiabá, el Luverdense, el mejor equipo de la ciudad, tuvo este año un promedio de público de 1.466 personas, a pesar de haber logrado el ascenso a Segunda División.


En 2014 el club aspira a llenar los 26.000 asientos del Arena Pantanal en el partido contra el Vasco da Gama y a tener una buena entrada el resto de la temporada con el atractivo de contar con un estadio nuevo y confortable.


El nuevo estadio también se convertirá en la casa del Cuiabá Arsenal, actual campeón brasileño de fútbol americano, deporte que cada día tiene más aficiones en la región y que el día en que se disputó la final tuvo a 4.000 aficionados a las gradas. 


Con dos equipos en la Segunda División, Natal está menos preocupada por la rentabilidad del Arena de las Dunas. No obstante, esta ciudad del noreste de Brasil también aspira a hacer caja ofreciéndose como centro de entrenamiento para equipos europeos en invierno, una idea que solo el tiempo dirá si es viable para alcanzar la ansiada rentabilidad.