Antioquia

2013 saw sanctity in Mother Laura
El 2013 vio la santidad en la madre Laura
Autor: Daniel Grajales
31 de Diciembre de 2013


La selva se iluminó por muchos años con la enseñanza de la madre Laura, una mujer que llegó a los lugares más recónditos de Antioquia para decirles a sus habitantes que Dios está en todas partes.


Foto: Archivo El Mundo 

La madre Laura fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, que aún existe y está en labor de la fe católica. 

"Porque es real, es amor, es vida, es un eterno presente, es lo que es...”.


Con estas palabras la beta colombiana Laura Montoya se referiría a Dios en su autobiografía, un ser omnipotente que inspiraría sus letras llenas de amor que cuentan la historia de una mujer en una labor en la que la inclusión y la educación nunca estuvieron ausentes. 


Su trabajo, las adversidades y la fe sin duda fueron las luces que la guiaron hasta la santidad, esa que consiguió en el 2013 pero que llevó durante toda su vida que comenzó el  26 de mayo de 1874.


El 13 de mayo la Plaza de San Pedro se llenó de la fe y el tricolor nacional, esta vez para que una colombiana llegara a donde ningún otro laborioso que hubiese trabajado por el catolicismo había estado: la santidad.


Miles de personas se reunieron para presenciar la ceremonia religiosa en la que 803 hombres y mujeres fueron declarados santos, entre ellos Laura Montoya, la madre Laura, como es conocida en Antioquia.


La ceremonia, que fue realizada en latín y en algunos momentos incluyó frases e intervenciones en español, llegó al alma de los presentes y de todos aquellos que a través de los medios de comunicación siguieron el acto, quienes derramaron lágrimas cuando una reliquia de la madre Laura se hizo presente en el altar abrazada por uno de los que aseguran haber recibido bondades de la nueva santa; el médico Carlos Eduardo Restrepo, a quien santa Laura curó de una perforación en el esófago.


Santa Laura y su labor heroica, en la que tuvo que luchar contra la misma Iglesia Católica que pensaba que los indígenas eran animales, ahora está en 21 países y seguramente se extenderá luego de que el Papa Francisco dijera públicamente que es una elegida de Dios y que su obra merece el título de Santa. 


Jericó 


Las calles de Jericó, el pueblo natal de la madre Laura,  estuvieron llenas de visitantes el fin de semana de la santificación de la religiosa. Camisetas, gorras, banderas, novenas, camándulas y una serie de artículos  con la imagen de la religiosa fueron parte de la celebración. 


La iglesia principal del municipio realizó varias eucaristías para homenajear a la nueva santa y un recorrido de oración en el que el color blanco estuvo presente también hizo parte de la celebración.


Muchas historias relataban otros milagros de Laura Montoya que aunque no han sido confirmados por el Papa sí dan muestra de la fe católica y en especial la creencia en la labor de la santa.


En Dabeiba, el municipio en el que Santa Laura concentró su labor con los indígenas también hubo celebración.


El camino a la santidad


La causa para la beatificación de la madre Laura comenzó el 4 de julio de 1963 por la Arquidiócesis de Medellín. El 11 de julio de 1968 la congregación religiosa de misioneras fundada por ella recibió la aprobación pontificia. Fue declarada sierva de Dios en 1973 por el papa Pablo VI y posteriormente declarada venerable el 22 de enero de 1991 por el papa Juan Pablo II.


En 2004 la madre Laura fue declarada beata de la Iglesia Católica ya que se conoció y confirmó un milagro obrado por intercesión suya. En diciembre de 2012 se dio a conocer el veredicto por parte del grupo de evaluación del proceso de su canonización, según el cual, un segundo milagro le fue atribuido, con lo que se completaron los requerimientos para su declaración como santa. El papa Francisco inscribió su nombre en el libro de los santos mediante la fórmula canónica en solemne concelebración eucarística en la plaza de San Pedro.



Beato colombiano

El seminarista antioqueño Jesús Aníbal Gómez fue beatificado el pasado 13 de octubre por el papa Francisco y se convirtió en el décimo colombiano que se encuentra a un paso de la santidad. Una de las primeras ceremonias que llevó a cabo el nuevo Pontífice, quien dio la beatificación más numerosa en la historia de la Iglesia Católica en la que 522 religiosos, asesinados en la Guerra Civil española,  que terminó en 1939 luego de tres años de batallas, fueron beatificados. Jesús Aníbal Gómez, un seminarista de la orden de los claretianos, nacido en Tarso, Antioquia, hizo parte del grupo.  El cardenal y prefecto de la Congregación por las Causas de los Santos del Vaticano, Ángelo Amato, estuvo encargado de presidir la ceremonia de beatificación.