Columnistas

Violencia-negocio
Autor: Hern醤 C醨denas Lince
21 de Diciembre de 2013


Deber韆 ser obligatorio para todas las personas vinculadas a la televisi髇 conocer y estudiar los serios y bien documentados estudios hechos por el profesor James T. Hamilton

Debería ser obligatorio para todas las personas vinculadas a la televisión conocer y estudiar los serios y bien documentados estudios hechos por el profesor James T. Hamilton que aparecen con el siguiente título: “Canalizando la violencia, estudio de mercadeo económico de la programación de violencia en televisión”.


El destacado profesor Hamilton es de la Universidad de Duke y ha publicado sus ensayos que investigan sobre cómo la violencia se ha convertido en la característica de la televisión produciendo al mismo tiempo magníficas utilidades económicas. Tal teoría, el profesor la comprueba y certifica con innumerables estudios estadísticos, al mismo tiempo que el estado, los legisladores y la justicia guardan silencio.


La televisión en el mundo de hoy es algo importantísimo y tiene una gran labor de entretenimiento, lo que contrasta con su poco factor educativo, al mismo tiempo que guía buena parte de la economía de cada país. En el caso colombiano es curioso ver cómo, desde que se inició la televisión hace poco más de 50 años, aparecieron grupos violentos que han sobrevivido gracias a su continua aparición en la pantalla, que diariamente muestra los horrores que cometen al tiempo que se convierten en teatrales negociadores de la ‘paz’ en La Habana. 


Está demostrado en muchos estudios estadísticos que todas las personas usan diariamente una forma de entretenimiento en la que la televisión es factor importantísimo, al mismo tiempo que ese medio de comunicación es un buen productor de utilidades económicas pero solo para unas pocas personas. Por otro lado la violencia basa su atractivo en mostrar los más atroces hechos en los noticieros y en las telenovelas sin que se acompañe de juicios profundos de carácter ético, lo que hace que lo educativo no se desarrolle en debida forma. Datos estadísticos demuestran que los grandes consumidores de televisión violenta se centran en jóvenes entre 18 y 34 años quienes se deleitan con noticieros y telenovelas que terminan mostrando que la violencia es el ambiente natural y normal de la vida cotidiana. Y todo ello conduce a que la televisión produzca buenas utilidades económicas para sus pocos y discretos propietarios. Como la violencia produce buena sintonía, sus exageraciones llevan a magníficas ventas de publicidad y uno no puede imaginarse los millonarios costos que hay que pagar por aparecer en un comercial rodeado de violencia sin ninguna crítica educativa.


Hay que reconocer que en la televisión se hacen unos pequeñísimos informes que dicen que determinados programas pueden ser vistos por menores pero con la compañía de sus  padres, si bien sabemos que los actuales padres de familia no están bien educados ni tienen la capacidad para juzgar y conducir debidamente la orientación ética de las nuevas generaciones.


En Colombia es necesario que se haga un cuidadoso estudio para determinar la real eficiencia de la violencia en la televisión, lo que causa violencia efectiva en la vida real. Por otra parte es urgente que los directivos del sistema educativo intervengan orientando correctamente la televisión para que sí sea educativa y también conjuntamente los grandes anunciantes deben tomar precauciones para que los medios de comunicación televisivos se orienten con serios criterios de enseñanza y que alejen a todo el público de la violencia.