Editorial

Un exitoso modelo
15 de Diciembre de 2013


Esta realidad no nos sorprende. Nacional recoge hoy los frutos de un modelo empresarial en el que no se improvisa.

A las 5:30 de esta tarde los amantes del fútbol colombiano empezarán a vivir el juego definitivo de la final del Torneo Finalización (Liga Postobón II) entre el Atlético Nacional y el Deportivo Cali. La serie, en términos de los expertos, está “abierta” tras el empate sin goles del pasado miércoles en la capital vallecaucana, pero las cifras de este campeonato y de toda la campaña 2013 le dan al equipo verde de Antioquia la primera opción al título, lo que amerita, por nuestra parte, hacer una pausa para comentar lo que a nuestro juicio es un exitoso modelo empresarial aplicado al fútbol, cuyos positivos resultados, a decir verdad, llegaron más tarde de lo esperado.


En sus 66 años de historia el Club Atlético Nacional, fundado en 1947 por don Alberto Villegas Lopera bajo el nombre de Club Atlético Municipal de Medellín, ha cosechado doce títulos del fútbol profesional colombiano, dos de la Copa Colombia, uno de la Superliga de Campeones  (creada en 2012 para enfrentar a los ganadores de los torneos Apertura y Finalización), una Copa Libertadores de América, dos copas Merconorte y dos copas Interamericana, para un total de 20 coronas que lo han llevado a ser el equipo colombiano con más títulos, razón por la cual se le llama “rey de copas”.


Son cifras importantes que, sin embargo, no reflejan la historia del Club, que en sus primeros 25 años solamente ganó un campeonato colombiano (1954) y que solo a partir de 1973 empezó a constituirse como equipo grande. La Copa Libertadores en 1989 y los trofeos de 1991 y 1994 catapultaron al Nacional como uno  de los más populares del país, pues fue la época de los “puros criollos”, un período en el que el equipo solo contó con jugadores nacidos en Colombia, lo que consolidó la filosofía de juego impulsada por Francisco Maturana, que sirvió de base a las selecciones nacionales que fueron a los mundiales de 1990, 1994 y 1998. Esa proyección marcó el quiebre en el manejo administrativo del equipo, que en 1996 fue adquirido por la Organización Ardila Lülle, un conglomerado de empresas con un patrimonio de 5.400 millones de dólares para 2013, según Forbes.


La nueva etapa se evidenció rápidamente en la consolidación económica y administrativa del equipo. Lejos han estado los jugadores de Atlético Nacional de padecer atrasos en el pago de sus salarios sino que, por el contrario, han gozado de privilegios poco comunes en el entorno nacional, como es el caso de las sedes deportivas. Pero en los primeros años la bonanza económica no se tradujo en resultados, pues solo obtuvo un título en 1999. El proceso de formación en sus divisiones menores, que se fortaleció a la vez que se hacían grandes inversiones en la contratación de jugadores de primer nivel, le fue dando al equipo una base sólida y amplia que contribuyó a generar los resultados esperados.


Las polémicas nunca han faltado por el estilo de juego según el entrenador de turno. Pero más allá de eso, las cifras del Atlético Nacional en los últimos 17 años son contundentes: seis títulos de Liga (la misma cifra de los primeros 49 años de historia), tres de los cuatro títulos internacionales y las dos copas Colombia. En 2013 el rendimiento ha sido del 72%, con 100 puntos logrados en la reclasificación (sumatoria de los torneos Apertura y Finalización), con apenas tres derrotas en este segundo semestre y un balance de 43 goles a favor y 16 en contra.


Esta realidad no nos sorprende. Nacional recoge hoy los frutos de un modelo empresarial en el que no se improvisa, en el que cada detalle en lo deportivo y en lo administrativo está debidamente planeado. Y si bien en los primeros años el nuevo dueño debió hacer cuantiosas inversiones, muchas de ellas perdidas, hoy es posible que el equipo sea un activo que aporte ganancias al grupo empresarial, pues la hinchada va al estadio, el mercadeo de las prendas es amplio y otras marcas aprovechan el éxito deportivo como vehículo publicitario.


Anhelamos el día en el que otros equipos del fútbol colombiano puedan contar una historia similar. El día en el que se erradiquen de manera definitiva esos personajes que en la sombra administran los equipos y que reiteradamente son requeridos por las autoridades para que cumplan con el pago de salarios, de seguridad social y de impuestos. Equipos que, además, puedan competir en lo deportivo al mismo nivel de Nacional, que hoy hace ventaja a todos los demás en todos los terrenos.


Nacional ha puesto un listón que esta noche puede quedar mucho más arriba si gana su estrella trece. Y como antioqueños nos alegramos. Aún sin saber el resultado, es justo felicitar a los jugadores, entrenadores y directivos, pues la buena campaña es el justo premio a un trabajo bien hecho. A lo hinchas, nuestro llamado para que, si el equipo se corona campeón, celebren sin excesos de licor, sin pólvora y sin protagonizar hechos qué lamentar. Que se alegren por los logros de su equipo, sin agredir a los seguidores de los demás oncenos. La alegría debe alimentar la paz y no la violencia.