Columnistas

En defensa del Liberalismo
Autor: David Roll
12 de Diciembre de 2013


Dicen y dicen que en Colombia no hay partidos políticos, con lo cual nunca he estado de acuerdo. Pero si así fuera, lo más parecido a un partido en Colombia es el Partido Liberal.

Dicen y dicen que en Colombia no hay partidos políticos, con lo cual nunca he estado de acuerdo. Pero si así fuera, lo más parecido a un partido en Colombia es el Partido Liberal. Además es el que más ha generado líderes históricos y el gran formador de la clase política necesaria para la democracia. El Partido Conservador se le acerca mucho en tradición y coherencia ideológica, pero la saga de personajes salidos del liberalismo es insuperable, con los López, los Lleras, Galán y hasta el infatigable Álvaro Uribe, quien intentó sin éxito dejar por fuera del poder para siempre a la colectividad en la que se formó y por la cual fue incluso gobernador.  Pero ahora que están unidos serpistas y gaviristas y que Santos ha regresado al redil y Cambio Radical no es más una disidencia, el Partido Liberal ha vuelto a ser en términos reales la más grande fuerza política del país, aunque  no esté fusionado aún en lo formal. Paradójicamente esto se le debe en gran parte al mismo Uribe, porque si hubiera decidido retirarse invicto de la política la división liberal hubiera sido inevitable, y porque su conservadurismo ha hecho comprender a los liberales de varias corrientes que la ideología liberal tiene matices, pero que son definitivamente más un partido de izquierda que de derecha.


Y lo que más hace que el Partido Liberal sea un partido de verdad es la cantidad de críticas que le hacen al partido sus propios miembros. No hay autocomplacencia. Cada vez que se escucha a un líder liberal hablando de su partido las palabras son duras, y señalan más los errores que los aciertos. Por ellos y no por otros se llega a saber que aún hay fuertes rezagos de cacicazgo, que se les permite demasiado fácil a algunos ir a otros  partidos y volver como si no hubiera pasado nada, y que la disciplina interna sólo funciona para cuestiones muy puntuales, entre muchas otras cosas. Y puede que tengan razón, pero se les olvida compararse con otros partidos para ser menos autocríticos. El conservatismo hace años que es más una confederación de partidos que un partido, la Alianza Verde es una coalición electoral sin marca ideológica alguna, el Polo Democrático se volvió un trampolín para líderes personalistas que lo abandonan al alcanzar cargos, la Alianza Social Independiente es como un vientre de alquiler, y los viejos y nuevos supuestos partidos creados por Uribe tienen tan poca vocación de partido que en su nombre o en su imagen va el sello de quien los usa como carrozas de carnaval que luego hay que desbaratar para hacer una nueva al año siguiente. El Mira se salva en muchas cosas, pero no tiene vocación mayoritaria ni es del todo sincero en su supuesta secularidad. En fin, si a algún partido ha de imitar la izquierda que se convierta en partido tras las negociaciones es al Partido Liberal, a pesar de las deficiencias que sus propios líderes denuncian. Y sobre todo porque la única posibilidad que tienen de gobernar en un plazo razonablemente cercano es en alianza electoral con ellos, por su relativa cercanía ideológica, pero en especial porque si hay un partido de verdad verdad en Colombia, en medio de tanto liderazgo antipartidista, que con contadas excepciones siempre es algo  malo para la democracia, ese es el Partido Liberal Colombiano.