Editorial

Tony Blair en Valledupar
6 de Diciembre de 2013


Recogemos estas palabras como muestra de su inter閟 por adentrar a sus colaboradores en el conocimiento de Colombia y el acompa馻miento a sus procesos, acto generoso de un hombre del prestigio del se駉r Blair para su amigo, el presidente Santos.

La “Oficina de Tony Blair” es una amplia organización que acompaña las gestiones del ex primer ministro británico en su más destacado rol internacional como coordinador del “Cuarteto del Medio Oriente”, grupo de trabajo que apoya a Naciones Unidas, Estados Unidos, Rusia y China, en su propósito de fortalecer a Palestina como territorio seguro y apoyar las negociaciones de paz con Israel. Además, la organización coordina proyectos de gobernabilidad en África, de análisis al cambio climático en el mundo, de promoción de acuerdos interreligiosos y de apoyo al deporte juvenil en el norte de Inglaterra. Tony Blair es considerado líder reformador de la política mundial y en sus tesis se basó el autor Anthony Giddens para escribir el libro “La Tercera Vía”, prologado en 1999 en su edición para Colombia por Juan Manuel Santos, el hoy presidente de Colombia.


Un nuevo proyecto ha llegado al despacho de esta “Oficina” y a él, dicen las informaciones periodísticas, se le debe la presencia del exministro en Valledupar para participar en la Cumbre de Gobernadores, convocada por la Federación Nacional de Departamentos, organismo creado en 1994 por los mandatarios departamentales para promover el desarrollo de esas entidades territoriales y garantizar su sostenibilidad, objetivos que derivaron a su principal propósito hoy, la defensa de la autonomía regional. El organismo es dirigido hoy por el doctor Germán Chica, exconsejero de asuntos políticos al inicio del Gobierno Santos y uno de los gestores del programa de la Federación de Departamentos y Planeación Nacional que el señor Blair asesoraría, según las generalidades divulgadas hasta ahora.


La conversación final de la Asamblea tuvo como protagonistas al señor Blair y al presidente Santos, y como temas ineludibles, la descentralización, dado el escenario convocante, y el proceso de conversaciones con las Farc, en el que el gobernante colombiano tiene enfocados sus principales esfuerzos y sobre el que enunció que tendría algunas similitudes con el complejo e importante proceso de cese al conflicto armado de Irlanda del Norte, entre el Ira y el Gobierno de Gran Bretaña, el cual comenzó durante el mandato del señor Blair, en 1994, y se extendió hasta el año 2011, cuando una comisión internacional definió respaldarlo.


El presidente Santos ha señalado el proceso irlandés como un modelo que Colombia puede y debe observar ahora que incurre en las conversaciones con las Farc. No es claro que los acuerdos de la “Oficina de Tony Blair” con el Gobierno Nacional y la Federación de Departamentos incluyan una asesoría al proceso de La Habana, aunque en sus intervenciones de ayer hizo varias recomendaciones sobre cómo avanzar en esas conversaciones. Si así fuere, convendría avanzar con él en la discusión que abre cuando expresa que “lo más difícil en un proceso de paz es que solo funciona si se deja de vender la idea de que el pasado no existe, lo que debe decir es que el proceso es para minimizar el sufrimiento en el futuro”, pues no deja en claro cuál es el lugar de las víctimas y cómo la sociedad puede hacerles justicia. 


La ausencia de mayores claridades sobre la invitación que se ha hecho al señor Blair para que trabaje con los colombianos, nos dificulta identificar cómo el presidente Santos vincula los “contratos-plan”, que dan sus primeros pasos en medio de las dificultades de un modelo que tal vez se pensó para ser un mecanismo descentralizador, pero que en la práctica ha mostrado similares vicios centralizantes a los de la Ley de Regalías, con las ideas que defiende el ex primer ministro británico cuando dice que “para que haya descentralización, el Gobierno debe cambiarse a un rol habilitador. Debe haber control pero no dominación”. Recogemos estas palabras como muestra de su interés por adentrar a sus colaboradores en el conocimiento de Colombia y el acompañamiento a sus procesos, acto generoso de un hombre del prestigio del señor Blair para su amigo, el presidente Santos.


Desde ayer, Anthony Blair es miembro de la Orden Guillermo Gaviria Correa, creada por la Federación Colombiana de Departamentos en homenaje al gobernador inmolado por las Farc tras rechazar el camino que él les ofrecía para resolver los conflictos y diferencias en Colombia. Nos sentimos contentos de que un líder que piensa que “en los corazones de las personas es donde el proceso realmente echa raíces” haya sido seleccionado para reavivar la condecoración que hoy permite recordar, a través de Guillermo Gaviria, a los colombianos cuyo compromiso por el bienestar de sus compatriotas va más allá de toda palabra.